La inversión pública cayó a mínimos históricos en la Argentina.

hace 2 horas - NACIONALES

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12 de Marzo, 2026-Ciencia en retroceso-Informes independientes advierten que el financiamiento del sistema científico perdió más de la mitad de su valor real en tres años. Recortes presupuestarios, pérdida de empleos y cancelación de proyectos generan preocupación por el futuro de la investigación y la innovación en el país.


La inversión pública en ciencia y tecnología en Argentina atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. Según distintos informes de análisis presupuestario, el financiamiento del sistema científico perdió más del 50% de su valor real en apenas tres años, en un contexto de ajuste fiscal e inflación elevada que golpea de lleno a universidades, institutos de investigación y organismos tecnológicos.

El deterioro se refleja en la ejecución presupuestaria de la llamada Función Ciencia y Tecnología (CyT), que registró caídas reales consecutivas en los últimos años: un 30,2% en 2024, un 18% en 2025 y otro 11,4% en el primer bimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior. Sumados, estos recortes implican una contracción superior al 50% desde 2023.


El retroceso también se observa en el peso que la inversión científica tiene dentro de la economía nacional. El gasto público en investigación y desarrollo representaba el 0,30% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2023. Esa proporción cayó al 0,212% en 2024, al 0,167% en 2025 y se proyecta en torno al 0,141% para 2026. Se trata del nivel más bajo desde 1972 y de una cifra incluso inferior a la registrada durante crisis económicas severas como la de 2002.

El impacto se siente especialmente en los organismos que integran el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI). En varios de ellos, las reducciones presupuestarias acumuladas desde 2023 superan el 40% en términos reales y en algunos casos alcanzan niveles aún más profundos.


El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), uno de los pilares del sistema científico argentino, sufrió una caída acumulada cercana al 42% en su presupuesto real en tres años. Solo en el primer bimestre de 2026 registró una reducción del 9,1% respecto del mismo período del año anterior. Este escenario se tradujo en la pérdida de más de dos mil puestos entre investigadores y becarios, además de la cancelación o suspensión de proyectos de investigación.

La situación también afecta al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), cuya caída presupuestaria acumulada ronda el 51%. En 2026 registró una reducción real del 13,2% en los primeros meses del año. En paralelo, el organismo implementó planes de retiros voluntarios y enfrenta el posible cierre de algunas agencias territoriales.

Otros organismos tecnológicos muestran tendencias similares. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), empresas estatales vinculadas a sectores estratégicos como la industria aeroespacial y nuclear, y agencias de financiamiento científico registraron recortes importantes tanto en sus presupuestos como en sus plantillas de personal.


En total, se estima que el sistema científico perdió alrededor de 5.700 empleos entre fines de 2023 y fines de 2025. De ese total, más de cinco mil corresponden a organismos públicos y unos 700 a empresas estatales vinculadas a áreas tecnológicas. El CONICET concentra la mayor cantidad de puestos perdidos, seguido por el INTI y el INTA.

La reducción de recursos no solo impacta en el empleo. También afecta la continuidad de programas de investigación y desarrollo considerados estratégicos, desde proyectos en biomedicina hasta investigaciones en energía nuclear o tecnología agrícola. Varios programas de financiamiento competitivo, como los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), fueron suspendidos o cancelados, lo que limita la posibilidad de iniciar nuevas investigaciones.

A este panorama se suma un fenómeno creciente: la emigración de científicos. Investigadores formados en universidades públicas y centros de investigación buscan oportunidades en el exterior ante la falta de financiamiento, salarios deteriorados y escasas perspectivas de desarrollo profesional en el país.

El retroceso en la inversión científica también abre un debate legal e institucional. En 2021, el Congreso aprobó una ley que establecía un aumento progresivo del financiamiento del sistema científico hasta alcanzar el 1% del PBI en 2032. Para 2026, la norma fijaba una meta mínima de 0,52% del PBI destinado a ciencia y tecnología.

Sin embargo, las cifras actuales se ubican muy por debajo de ese objetivo. Según distintos análisis, el nivel proyectado para este año representa menos de la tercera parte de lo previsto por la ley. El Gobierno argumentó que la situación fiscal obligó a modificar prioridades y suspendió varios artículos de la norma a través de reformas posteriores.

Para especialistas en política científica, el escenario plantea un desafío de largo plazo. La reducción sostenida de la inversión no solo afecta el funcionamiento actual del sistema, sino que puede debilitar capacidades estratégicas acumuladas durante décadas. En un contexto global donde el conocimiento y la innovación son motores centrales del desarrollo económico, el retroceso del financiamiento científico aparece como una señal de alerta sobre el futuro de la investigación en la Argentina.

Fuente: diarionorte.com


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