Interpretaciones de la Biblia- Situaciones adversas.

hace 2 días - RELIGIOSAS

Tiempo de lectura: 3 minutos, 6 segundos

10 de Marzo, 2026-No se puede aprender sin pasar por adversidades; transitarlas y superarlas es el testimonio de una vida arraigada en la fe.Juan Carlos Tuyaré Columnista.


El tránsito por la vida es un camino lleno de espinas, suelen decir algunos. Cada lector puede confirmarlo o negarlo; pero es un principio que viene amarrado a la vida misma. La diferencia está en cómo el ser humano hace frente a esa realidad.

El texto bíblico define a las situaciones adversas o desfavorables como tribulaciones. Esta palabra está asociada también con la vida diaria de cada cristiano. Lo afirmamos porque muchas veces, equivocadamente, se puede pensar que los creyentes están excluidos de la posibilidad de ser afectados por este tipo de situaciones.


No solo eso, sino que existen opiniones que aseguran que quienes están en situaciones adversas es la consecuencia de que algo hicieron mal. Si bien es cierto que ello puede ocurrir, las aflicciones no siempre están relacionadas con nuestro comportamiento negativo.

En el mundo del cristianismo, las tribulaciones son como un sello que no se puede evitar. Refiriéndose a este tema, el apóstol Pablo le escribe a su discípulo Timoteo, contándole por todas las situaciones adversas por las que tuvo que transitar por causa de predicar el evangelio, pero aclara que de todas esas situaciones desfavorables Dios lo había librado.

Ser librados

Deberíamos entender bien el concepto de la palabra "librado", porquesería un error pensar o creer que ser librado por Dios significa evitar pasar por determinadas situaciones de aflicción.Si bien es cierto que Dios tiene el poder para hacerlo, Pablo le dice a Timoteo: "…persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir obedeciendo a Jesús, padecerán persecución".

Dicho de otro modo, el apóstol anticipa que son situaciones que vendrán sobre los creyentes, pero anima a confiar porque después de pasarlas seremos librados de ella. Una interpretación correcta del texto bíblico nos lleva a entender que las tribulaciones son como la escuela o la universidad a la que asiste todo creyente. No se puede aprender sin pasar por ellas, precisamente transitarlas y superarlas es el testimonio de una vida arraigada en la fe. Una tribulación momentánea produce en el creyente un cada vez más excelente y eterno aprendizaje, no mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Cuenta el relato bíblico que en cierta ocasión Jesús vio a su paso a un hombre que había nacido ciego y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por el pecado de sus padres, o por su propio pecado?" Jesús les contestó: "Ni por su propio pecado, ni por el de sus padres; fue más bien para que en él se demuestre lo que Dios puede hacer". Acto seguido le devolvió la vista ante el asombro de todos los presentes.

En este caso, afectados por un razonamiento humano que casi siempre busca encontrar culpables, los discípulos habían llegado a la conclusión de que este hombre era ciego por dos motivos: el primero, que sus padres habían pecado; y el segundo, que él mismo había pecado. Pero estaban equivocados, porque no era lo uno, ni lo otro. Era una situación creada por Dios para posteriormente mostrar su poder.

Este tipo de situaciones se repite a diario, porque ante problemas de distinta índole, como enfermedades, pérdidas propias o ajenas, el creyente se siente culpable o lo que es peor aún, juzga a los demás como hicieron los discípulos de Jesús con el ciego.

Ni temprano, ni tarde

El escritor de los Salmos lo define de manera perfecta cuando dice: "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos…"

Para compararlo con una situación de lo cotidiano, podemos ejemplificar con lo que ocurre cuando nuestro auto se descompone en la ruta. Parece que estamos en el medio de la nada, hasta que vemos la llegada de la grúa en respuesta a nuestro llamado. En oportunidades muchas son las horas que hay que esperar hasta que llegue la grúa, pero si la tenemos contratada, al final llega. Así es Dios, nunca llega ni temprano ni tarde. Ni te dejará tirado en la ruta. Llega cuando tiene que llegar; pero siempre llega.

Fuente: diarionorte.com


TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR