¿Podemos hacer algo para no perder los recuerdos que nos importan?

hace 1 año - SALUD-VIDA

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29 de Mayo, 2024-Hábitos y mecanismos ayudan a manejar el olvido-Charan Ranganath señala que nuestro cerebro es selectivo y que importa más la calidad que la cantidad. El efecto de los celulares.


El profesor de psicología y neurociencia Charan Ranganath lleva 25 años estudiando qué hábitos favorecen el funcionamiento de la memoria y por qué recordamos. Este director del Laboratorio de Memoria Dinámica de la Universidad de California, ha detectado hábitos que dificultan nuestra memoria a medida que envejecemos.

Nuestra memoria prioriza la información que aparece como más útil para nuestro desenvolvimiento y subsistencia. A la vez, su capacidad de almacenaje es limitada.

"Aunque tendemos a creer que podemos y deberíamos recordar todo lo que queremos, la realidad es que estamos diseñados para olvidar, y esa es una de las lecciones más importantes que debemos aprender de la ciencia de la memoria. Mientras seamos conscientes de cómo recordamos y por qué olvidamos, nos aseguraremos de crear recuerdos de los momentos más importantes que vivimos, y de conservarlos", explica Ranganath. Es decir, que "olvidar no es un fallo de la memoria; es una consecuencia del proceso que permite a nuestros cerebros priorizar información, dice.

Él afirma que frente a esa realidad, las personas "podemos asumir un papel activo en la gestión de nuestro olvido, tomando decisiones conscientes en el presente para dotarnos de un interesante conjunto de recuerdos que llevarnos al futuro".

PÉRDIDA

En su libro "Por qué recordamos", Ranganath replantea la forma en que entendemos el acto de recordar. Cuando comprendemos las peculiaridades de la memoria, podemos utilizarla para recordar las cosas que queremos recordar, sostiene. "El cerebro humano no es una máquina de memorización; es una máquina pensante", dice. "Me gusta pensar que la memoria se parece menos a una fotografía y más a una pintura", expone. De esta manera, el profesor señala que nuestros recuerdos son una mezcla de detalles, y que si reforzamos la observación de ellos, irán quedando mejor guardados.

Según explica Ranganath, mucha gente no sabe que los recuerdos compiten en sí. La memoria no es el disco duro del cerebro "donde puedo almacenar más y más. En el cerebro tienes un número limitado de neuronas que trabajan para almacenar recuerdos. Pero esos recuerdos están literalmente peleando entre sí. Eso significa que para ser capaz de encontrar el recuerdo necesitas que sobresalga sobre el resto, que sea diferente", explica.

¿Cómo hacer un recuerdo memorable y diferente? Para hacer un recuerdo memorable, el experto recomienda poner toda la atención en esa actividad que no queremos que se pierda en nuestra mente. ¿Cómo se puede lograr eso? Utilizando nuestro mundo sensorial para enriquecer ese recuerdo, algo que él dice que podemos lograr si lo asociamos con olores, sonidos y otros elementos que "adhieran" mejor el recuerdo en nuestra cabeza.

EL CELULAR

"Un efecto interesante de la tecnología es que tenemos una capacidad sin precedentes para documentar nuestras vidas a través de fotos, videos y publicaciones en las redes sociales", explica Ranganath en otra entrevista reciente. "Paradójicamente, no creo que las personas que hacen esto habitualmente tengan recuerdos más ricos de su pasado y, de hecho, la evidencia sugiere que documentar sin pensar puede reducir su memoria para los eventos que está documentando.

Una vez más, la memoria es selectiva, por lo que es mejor centrarse en la calidad que en la cantidad. En lugar de documentar todo, es útil pasar gran parte de tu tiempo tratando de estar presente y luego concentrarte en documentar algunos momentos clave que servirán como anclas para tus recuerdos de esos eventos más adelante. Y si tomas fotos, asegúrate de volver a visitarlas y trata de recordar activamente esos eventos cuando lo hagas".

¿Cuál es la mejor manera de recordar cosas? El aprendizaje más efectivo ocurre en circunstancias en las que luchamos por recordar un recuerdo. Por ejemplo, unos minutos después de hacer o aprender algo, pongámonos a prueba. Y una hora más tarde, volver a hacerlo. "Cuanto más espacies estos intentos, mejor", explica el neurocientífico. Algo así como darle varias manos de pintura a un objeto para que quede más marcado el color.

Investigación de muchos años sobre una capacidad humana fascinante

El neurocientífico Charan Ranganath ha realizado investigaciones significativas sobre la memoria humana y los recuerdos. A lo largo de su carrera, ha descubierto que la memoria no se trata simplemente de registrar el pasado, sino más bien de priorizar la información que nos será útil en el futuro.

Charan Ranganath, el neurocientífico que editó un best seller sobre la memoria humana.

En otras palabras, nuestro cerebro selecciona y almacena recuerdos que pueden influir en nuestras decisiones posteriores y en nuestra satisfacción con los resultados. La memoria no solo afecta lo que experimentamos en el momento, sino también cómo recordamos y cómo tomamos decisiones en función de esos recuerdos.

Ranganath explora la naturaleza imperfecta y compleja de la memoria, revelando cómo influye en nuestra vida cotidiana y en nuestras elecciones futuras.

Borrar memoria de manera selectiva podría dejar de ser solo ficción

¿Podríamos borrar pensamientos que nos hacen mal, que no queremos recordar? La ciencia está en la búsqueda de esta respuesta. Y también tiende una mano a las personas que viven o atraviesan un problema psiquiátrico en el que permanentemente están asociadas las imágenes y recuerdos de traumas vividos. En el cine, la idea se tradujo con brillantez en la película "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", donde los personajes principales son una pareja que se somete a un proceso en el que se les borran todos los recuerdos con el objetivo de olvidar su relación. La ciencia ya puede hacer algo similar en animales. Y el próximo paso es aplicarlos en el ser humano.

Recientemente, un grupo de investigadores estadounidenses difundió que es posible borrar de manera selectiva distintas memorias almacenadas en la misma neurona. Para lograrlo utilizaron un tipo de babosa marina del género aplysia que tienen grandes y pocas neuronas en las que se puede observar con facilidad la memoria en acción. Estimularon dos neuronas sensoriales conectadas a una neurona motora.

Una de las neuronas se estimuló para inducir una memoria asociativa y la otra una no asociativa. Midiendo la fuerza de las conexiones vieron que los distintos tipos de memoria asociadas a distintos estímulos se mantenían gracias a dos variantes de una proteína. Pudieron borrar un tipo de memoria sin afectar a la otra bloqueando la proteína adecuada.

Fuente: diarioorte.com


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