hace 5 meses - RELIGIOSAS
Tiempo de lectura: 4 minutos, 20 segundos13 de Octubre, 2025-Ocurrió un 13 de octubre de 1917-El 13 de octubre de 1917, hace más de un siglo, decenas de miles de personas se congregaron en la Cova da Iria, cerca de Fátima, en el centro de Portugal.
Aquel día, según los testimonios de los presentes, el sol "danzó" en el cielo. Este suceso, conocido como el "Milagro del Sol", se convirtió en el punto culminante de las apariciones de la Virgen de Fátima, uno de los acontecimientos religiosos más influyentes del siglo XX, que dio origen a una de las advocaciones marianas más extendidas en el mundo: Nuestra Señora del Rosario de Fátima.
El fenómeno fue presenciado por unas 70.000 personas, entre ellas campesinos, creyentes, escépticos, periodistas y científicos. Muchos de ellos, incluido el reportero Avelino de Almeida, del diario lisboeta O Século —de tendencia anticlerical—, relataron cómo el sol parecía girar sobre sí mismo, emitir destellos de múltiples colores y descender hacia la multitud, provocando asombro y pavor entre los asistentes.
En sus crónicas, Avelino de Almeida escribió: "El astro se asemejaba a un disco de plata pálida… De pronto, comenzó a temblar, a realizar movimientos bruscos, contrarios a las leyes cósmicas: el sol ‘bailó’, según la expresión de los campesinos. Aunque los análisis posteriores han intentado ofrecer explicaciones ópticas o meteorológicas al suceso, para millones de fieles el 13 de octubre de 1917 permanece como un signo de fe y la confirmación celestial de los mensajes de la Virgen.
La historia comenzó meses antes, el 13 de mayo de 1917, cuando tres humildes pastores —Lucía dos Santos, de 10 años, y sus primos Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años— afirmaron haber visto una "Señora vestida de blanco, más brillante que el sol", sobre una encina en la Cova da Iria. La aparición se repitió el día 13 de cada mes hasta octubre, y en cada encuentro la Virgen les transmitía mensajes de oración, penitencia y conversión.
Los niños relataron que María les pidió rezar el Rosario diariamente, ofrecer sacrificios por los pecadores y pedir por la paz del mundo, que entonces sufría los estragos de la Primera Guerra Mundial. También les confió tres secretos, que con el tiempo serían conocidos como el "Secreto de Fátima", con alusiones proféticas a guerras futuras, al auge del comunismo y a la persecución de la Iglesia.
Las apariciones despertaron fervor popular, pero también escepticismo y hostilidad por parte de las autoridades republicanas portuguesas, que llegaron a detener a los niños en agosto de 1917. Sin embargo, su fe no vaciló, y anunciaron que la Virgen les había prometido un gran milagro en su última aparición, "para que todos creyeran".
Llegado el 13 de octubre, pese a la lluvia y el barro, una multitud de peregrinos acudió al lugar. Según los testimonios, al finalizar el rezo del rosario, las nubes se abrieron y el sol apareció como un disco luminoso que giraba rápidamente, irradiando colores cambiantes sobre la multitud. Algunos aseguraron que descendía zigzagueando hacia la Tierra, mientras otros afirmaron haber visto el rostro de la Virgen.
El fenómeno duró unos diez minutos. Cuando terminó, los presentes notaron que su ropa y el terreno, empapados por la lluvia, estaban completamente secos. Este hecho, confirmado por numerosos testigos, fue considerado milagroso incluso por algunos periodistas y científicos que acudieron como observadores escépticos.
Aunque no todos vieron lo mismo —algunos no percibieron ningún fenómeno extraordinario—, el acontecimiento impactó profundamente a Portugal y al mundo católico. Trece años después, el 13 de octubre de 1930, la Iglesia católica declaró "dignas de fe" las apariciones y autorizó oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima.
Desde entonces, el Santuario de Fátima, construido en el lugar de las apariciones, se ha convertido en uno de los principales centros de peregrinación del mundo, junto a Lourdes y Guadalupe. Solo en 2011, el santuario recibió más de siete millones de peregrinos.
La devoción a la Virgen de Fátima se extendió rápidamente más allá de Portugal, llegando a todos los continentes. Papas como Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han manifestado su profunda veneración a la Virgen. De hecho, Juan Pablo II atribuyó su supervivencia al atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981 —día del aniversario de la primera aparición— a la intercesión de Nuestra Señora de Fátima. En señal de gratitud, el proyectil extraído de su cuerpo fue incrustado en la corona de la imagen original.
El papa Francisco, por su parte, canonizó en 2017 a Francisco y Jacinta Marto, los pequeños videntes, destacando su testimonio de fe, sencillez y entrega.
A lo largo del tiempo, el "Milagro del Sol" ha sido objeto de análisis científicos y debates teológicos. Algunos investigadores, como el físico Auguste Meessen, han sugerido que los efectos observados podrían deberse a fenómenos ópticos en la retina causados por mirar directamente al sol. Otros, como Steuart Campbell, atribuyen el evento a condiciones atmosféricas inusuales, como la presencia de polvo estratosférico.
Sin embargo, los creyentes sostienen que las coincidencias —la fecha anunciada, la multitud testigo y la coherencia con los mensajes previos— exceden cualquier explicación natural. Para ellos, lo sucedido el 13 de octubre de 1917 fue un signo divino destinado a reafirmar la fe y llamar al mundo a la conversión.
Cada 13 de octubre, miles de fieles vuelven a Fátima para conmemorar aquel día. Portan velas, rosarios y flores, en un acto de fe que une generaciones. La imagen de la Virgen Peregrina de Fátima ha recorrido decenas de países llevando un mensaje de paz, esperanza y reconciliación.
Más de un siglo después, el misterio y la devoción perduran. El 13 de octubre no solo evoca un fenómeno celestial, sino también una invitación espiritual que sigue resonando: orar por la paz, vivir con fe y abrir el corazón a la luz que trasciende toda explicación humana.
Fuente: www.sonbuenasnoticias.com
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