hace 6 meses - NACIONALES
Tiempo de lectura: 2 minutos, 18 segundos29 de Agosto, 2025-Se extiende el conflicto siderúrgico-Al igual que en otras plantas vecinas, el conflicto en la siderúrgica de General Savio se agravó este viernes, cuando la empresa impidió que entraran los operarios de empresas contratistas.
Los trabajadores, que cumplen diez días de medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales, respondieron con una multitudinaria protesta que incluyó el corte de accesos y el bloqueo del puente sobre el arroyo Ramallo. La tensión se mantiene alta y no descartan extender el corte a la ruta nacional y movilizarse hacia la ciudad de San Nicolás.
La medida de la empresa se produce en el marco de una conciliación obligatoria decretada por el Ministerio de Trabajo de la Nación, que los trabajadores consideran "ilegítima" por haber acatado todas las instancias de negociación previas. "Ternium cortó el ingreso alegando la conciliación obligatoria, pero los operarios cumplieron con todas las instancias que establece el ministerio provincial", explicó un dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
El conflicto se enmarca en una crisis más amplia del sector siderúrgico. En las últimas semanas, empresas como Acindar en Villa Constitución aplicaron suspensiones masivas, Siderca en Campana impulsa "retiros voluntarios", y Siderar enfrenta un conflicto similar con trabajadores tercerizados.
Los trabajadores de las contratistas, que representan aproximadamente el 40% de la plantilla total de Ternium (unos 7.000 empleados), reclaman aumentos salariales del 38% al 53% según la categoría. Denuncian trabajar bajo el mismo techo que los empleados directos pero con salarios inferiores y condiciones precarias.
La situación llegó a su punto más crítico cuando el CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, amenazó con la paralización del alto horno, medida que sería considerada "extorsiva" incluso por el Concejo Deliberante local.
El conflicto en Ternium refleja la profundización de la crisis industrial argentina, donde la caída del mercado interno y las políticas de ajuste han generado un escenario de suspensiones, despidos y cierres de plantas. Los trabajadores exigen no solo mejoras salariales inmediatas, sino también un plan de obras públicas que reactive la industria y garantice la estabilidad laboral.
La crisis se extiende por la cuenca del Paraná.
La industria siderúrgica enfrenta una profunda crisis que se manifiesta en suspensiones masivas y conflictos laborales en las principales plantas del país. En Acindar (Villa Constitución) se aplicaron suspensiones que reducen salarios al 75%, mientras Siderar (San Nicolás) amenaza con paralizar la planta ante el reclamo salarial de trabajadores tercerizados. Simultáneamente, Siderca (Campana) impulsa retiros voluntarios y Acerbrag mantiene su producción suspendida indefinidamente.
Según Christian Míguez, de la comisión interna de Acindar, "las patronales aprovechan para tecnificar procesos, reducir puestos laborales y flexibilizar condiciones, buscando generar desocupación para facilitar una reforma laboral". Frente a este escenario, los trabajadores proponen un plan de lucha que incluye:
• Un salario mínimo de $2 millones indexado a la canasta familiar
• Reparto de horas de trabajo sin afectar salarios
• Un plan de obras públicas bajo control obrero
La crisis se extiende más allá del sector siderúrgico, con empresas como Scania (Tucumán), Celulosa (Zárate) y Vassalli (maquinaria agrícola) en proceso de quiebra. Los trabajadores advierten que la respuesta debe venir de la organización desde las bases y no de instancias legislativas, mientras la cuenca industrial del Paraná muestra signos de creciente convulsión social.
Fuente: diarionorte.com
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