Se decretó la quiebra de Arsa.

hace 2 semanas - NACIONALES

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25 de Febrero, 2026-La fábrica que producía yogures para sancor deja 400 trabajadores en la calle.


La crisis que atraviesa la industria láctea argentina sumó un nuevo y duro capítulo esta semana. La Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la firma que producía yogures y postres para SanCor, tras el fracaso del concurso preventivo que buscaba evitar el cierre definitivo.

   La decisión judicial implica la paralización de las plantas que la empresa operaba en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, dejando a 400 trabajadores sin empleo. El impacto social es inmediato y profundo, especialmente en localidades donde la actividad industrial constituye una de las principales fuentes de trabajo formal.

   Desde la compañía atribuyeron el desenlace al complejo contexto económico nacional: caída sostenida del consumo, alta inflación y fuerte incremento en el costo de la leche cruda, insumo clave para la producción. Según señalaron, estos factores tornaron inviable la continuidad operativa, incluso después de haber intentado una reestructuración de pasivos.

   La quiebra de ARSA no solo golpea a sus empleados directos, sino que también repercute en toda la cadena láctea. Transportistas, proveedores y tambos que abastecían a la firma enfrentan ahora mayor incertidumbre en un sector que ya venía debilitado. La situación refleja las dificultades estructurales que atraviesa la industria, marcada por márgenes cada vez más estrechos y una demanda interna retraída.

   Entre los 400 despedidos hay trabajadores con más de 30 años de antigüedad en la ex SanCor, lo que agrava el impacto humano de la medida. Muchos de ellos habían atravesado procesos anteriores de reestructuración y esperaban que el concurso preventivo ofreciera una salida que preservara las fuentes laborales.

   Con la quiebra ya formalizada, se abre ahora un proceso judicial para la liquidación de activos. Mientras tanto, familias enteras enfrentan un futuro incierto. El cierre de ARSA no es un hecho aislado, sino una señal de alarma sobre el delicado momento que vive la producción láctea en la Argentina y el desafío pendiente de recuperar estabilidad y previsibilidad económica.

Fuente: diarionorte.com


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