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La pobreza alcanza al 40% de la población urbana

hace 1 año - NACIONALES

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22 de Febrero, 2025-17 millones de personas afectadas-Según los últimos datos publicados por el INDEC, correspondientes al tercer trimestre de 2024, la pobreza en las áreas urbanas de la Argentina alcanzó el 40,1%, mientras que la indigencia se ubicó en el 9,7%


Estas cifras implican que, sobre una población urbana estimada de 42.937.000 personas, unas 17.218.000 se encuentran en situación de pobreza, de las cuales 4.170.000 son indigentes. El informe destaca que la pobreza es más acentuada en provincias como Chaco, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registra el índice más bajo, con un 15,3%, según el análisis de Martín Rozada, profesor de la Universidad Di Tella.

   Estos números representan una leve mejora en comparación con el primer semestre de 2024, cuando la pobreza alcanzó un preocupante 52,9%, y también respecto al cuarto trimestre de 2023, cuando se ubicó en 44,9%. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, especialmente si se tiene en cuenta que estos indicadores coexisten con un aumento del desempleo, la precarización laboral y una caída del poder adquisitivo de los jubilados y pensionados, debido al congelamiento del bono de hasta $70.000.

Factores detrás de la reducción 

   Uno de los factores clave que explican esta reducción relativa de la pobreza y la indigencia es la desaceleración de la inflación, que pasó de un 25% en diciembre de 2023 a alrededor del 2% en los últimos meses. Sin embargo, hay otros elementos menos visibles que han contribuido a esta mejora. Según el INDEC, se registró un fuerte incremento de los ingresos no laborales (como ayudas sociales y haberes previsionales) entre los sectores de menores recursos y en las provincias más pobres.

   En el último año, los ingresos no laborales pasaron de representar el 57,8% al 61,6% del ingreso total en las familias de menores ingresos. Este aumento fue particularmente significativo en provincias como Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Jujuy, Salta y La Rioja, donde las transferencias sociales han tenido un impacto considerable.

El rol de las ayudas sociales

   Un ejemplo claro de este fenómeno es el aumento significativo de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las tarjetas alimentarias, que beneficiaron a 2,5 millones de padres y 4,5 millones de niños. La AUH, por ejemplo, pasó de $17.093 en septiembre de 2023 a $84.275 en septiembre de 2024, lo que representa un incremento del 393%. Este aumento, muy por encima de la inflación y del valor de las canastas básicas, ha sido fundamental para reducir la indigencia y, en menor medida, la pobreza en hogares con niños.

   Estas ayudas sociales se financiaron, en parte, mediante recortes en áreas como la obra pública, las transferencias a las provincias, los salarios del sector público y otros gastos sociales. Además, las moratorias previsionales permitieron que sectores vulnerables e informales accedieran a la jubilación mínima, compensando parcialmente la pérdida de ingresos laborales.

Pérdida de empleo y precarización laboral

   A pesar de estas medidas, el panorama laboral sigue siendo desalentador. Agustín Salvia, director del Observatorio de la UCA, señaló que las pérdidas de empleo y de horas trabajadas en sectores cuasi-informales fueron parcialmente compensadas por los ingresos no laborales. Sin embargo, la precarización laboral y la inestabilidad económica continúan afectando a gran parte de la población.

Comparación histórica y perspectivas

   Aunque la pobreza del 40,1% representa una mejora respecto a los picos recientes, sigue siendo un número alarmante si se lo compara con años anteriores. En 2017, la pobreza era del 27,2%, y en el tercer trimestre de 2019 había subido al 34,7%. Para el mismo período de 2023, ya había alcanzado el 40,7%. Un patrón similar se observa en la indigencia, que pasó del 5,6% en 2017 al 7,3% en 2019 y saltó al 10,6% en 2023.

   La reducción de la pobreza y la indigencia en el tercer trimestre de 2024 es una noticia alentadora, pero no debe ocultar los desafíos estructurales que enfrenta Argentina. La dependencia de las ayudas sociales, la precarización laboral y la fragilidad del mercado de trabajo son problemas que requieren soluciones de largo plazo. Mientras tanto, el Estado debe equilibrar sus políticas para no descuidar áreas críticas como la educación, la salud y la infraestructura, que son fundamentales para un desarrollo sostenible y equitativo. La pobreza del 40% sigue siendo un recordatorio de que, a pesar de los avances, millones de argentinos aún esperan oportunidades reales para mejorar su calidad de vida.

Fuente: diarionorte.com


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