hace 2 años - SALUD-VIDA
Tiempo de lectura: 4 minutos, 29 segundos7 de Marzo, 2024- Hay alimentos que ayudan a superar o prevenir este trastorno cardÍaco y otros que lo potencian-Es importante aprender a seleccionar lo que ingerimos si padecemos ese cuadro o si forma parte de nuestro historial médico.
La arritmia es un trastorno que afecta la frecuencia del ritmo cardíaco y se puede clasificar en dos grandes grupos: benigna o maligna. La arritmia benigna, la más común, presenta un riesgo de muerte bajo. Se manifiesta con fibrilación auricular, un ritmo auricular irregular y rápido, pero generalmente no causa daños graves al corazón.
En cambio, la arritmia maligna resulta en lesiones estructurales en el corazón. Incluye la taquicardia ventricular y la fibrilación ventricular, caracterizadas por una frecuencia cardíaca elevada, que en casos graves llegan a superar las 250 pulsaciones por minuto y pueden llevar al paro cardíaco. Ocurren principalmente en corazones enfermos que sufren de enfermedad coronaria, como pacientes que han experimentado un infarto o aquellos con miocardiopatía dilatada, quienes suelen tener una enfermedad de base.
¿Cómo reconocer una arritmia cardíaca? Para empezar, es importante comprender que el corazón tiene un ritmo natural, funcionando como un reloj que late con regularidad. Cada latido del corazón impulsa sangre a través de las arterias, generando un pulso que se puede sentir en la muñeca o en el cuello. Este ritmo constante es el funcionamiento normal del corazón. Una arritmia se produce cuando este ritmo cardíaco se ve alterado, perdiendo su regularidad habitual.
La Federación Española del Corazón ha establecido una serie de recomendaciones para saber qué tipo de alimentación debe seguir una persona que tiene arritmias. Apuntan a adoptar una dieta cardiosaludable, variada y equilibrada, evitando alimentos ricos en grasa saturada, grasa trans y colesterol. Por ejemplo, se recomienda sustituir lácteos enteros por lácteos descremados, manteca por aceite de oliva virgen, y carnes grasas por carnes magras.
Asimismo, es recomendable evitar embutidos, yema de huevo, fritos comerciales y galletitas o productos similares. "Una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer", recomiendan desde la Organización Mundial de la Salud.
A la hora de ir a comprar alimentos, es esencial revisar detenidamente el etiquetado. Optar por productos con bajo contenido en grasa total, grasa saturada y colesterol. La grasa más beneficiosa para la salud cardiovascular es la grasa monoinsaturada, presente en el aceite de oliva, y los ácidos grasos omega 3, que se encuentran en pescados azules como la anchoa, sardina y salmón, lamentablemente muy poco accesibles para los argentinos por sus precios.
El aceite de oliva también es un gran aliado. "Entre todos los aceites vegetales comestibles, el aceite de oliva tiene el mayor porcentaje de grasa monoinsaturada, que reduce el colesterol LDL (conocido como colesterol malo) y aumenta el HDL (denominado coloquialmente como colesterol bueno)", dijo el doctor Daniel López Rosseti, en un artículo publicado por el sitio Infobae.
Además, es antioxidante, es decir, protege las células del cuerpo, sobre todo las que nos interesan, las cerebrales. Consumir aceite de oliva brinda una protección a nivel neuronal. También colabora con la coagulación sanguínea, evitando tener trombos.
Es importante también saber que los métodos de cocción deben ser con poco o ningún agregado de grasa, como el horno, la plancha, la parrilla, el microondas, el asado o la cocción al vapor. Esto ayudará a reducir el aporte de grasas saturadas a tu dieta y a mantener tu corazón saludable.
En cuanto a las bebidas, se recomienda evitar el café, el té, las bebidas alcohólicas, energéticas y las gaseosas con cafeína, ya que pueden desencadenar arritmias.
En términos de alimentación, la norma es evitar las grasas y los alimentos súper procesados, que lamentablemente se tornaron habituales en la vida moderna.
Importante campaña preventiva y gratuita de Iosfa incluye al Chaco
En el marco del Día de la Mujer, Iosfa (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) inició la campaña anual de prevención "Fuertes y saludables", que apunta a enfermedades oncológicas.
Está destinada a mujeres de entre 25 y 69 años. Las afiliadas podrán ingresar de manera gratuita a un circuito de detección temprana de cáncer de mama y de cuello uterino con continuidad y seguimiento médico, según los resultados.

El doctor Oscar Sagás, presidente de Iosfa, señaló que esta campaña "es fundamental para las afiliadas, no solo se trata de realizar controles de salud sino de concienciar sobre los cuidados de la mujer". El Chaco es uno de los distritos incluidos. El cáncer de mama representa 32% de todos los cánceres en las mujeres argentinas.
El rol importantísimo que tiene un mineral que solemos subestimar
En materia de alimentación de personas que padecen o tienen antecedentes de arritmias, se recomienda incluir alimentos ricos en magnesio, como los frutos secos, los cereales integrales y las legumbres, ya que la deficiencia de este mineral puede aumentar el riesgo de padecer arritmias.
Pese a ello, a menudo subestimamos la importancia de minerales como el magnesio. Este elemento, crucial para numerosas funciones corporales, no solo es vital para mantener un equilibrio interno, sino que también juega un papel muy relevante en nuestro estado de salud general.
La carencia de magnesio puede tener efectos adversos en nuestro cuerpo, afectando desde la actividad muscular hasta la salud cardiovascular.
El magnesio, mineral involucrado en más de 300 reacciones bioquímicas en el organismo, desempeña un papel esencial en el funcionamiento diario.
Desde el apoyo a la estructura ósea hasta la regulación del sistema cardiovascular y nervioso, sus funciones son diversas y vitales.
La deficiencia de magnesio puede manifestarse de diversas maneras, desde síntomas leves hasta efectos de mayor gravedad.
Los primeros signos de deficiencia pueden incluir pérdida de apetito, fatiga y debilidad, seguidos por entumecimiento, calambres musculares, cambios en la personalidad e incluso latidos cardíacos irregulares en etapas más avanzadas.
Fuente: diariochaco.com
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