hace 2 años - SANTIAGO
Tiempo de lectura: 5 minutos, 2 segundos06/08/2023 - 20:54 Santiago
Como todos los años para esta época, el ambiente seco, ventoso, polvoriento y a veces con existencia de humo en el aire, provocan que los ojos reaccionen al daño que produce justamente ese viento cargado de un sinfín de partículas y objetos permisivos a la salud ocular.
Muchas partículas llegan a los ojos y provocan alergias, además de la inflamación que se conoce como conjuntivitis y deriva en una infección provocada por el medio ambiente.
Desde la Sociedad de Oftalmología de Santiago del Estero señalamos que estos síntomas son la irritación, sensación de sequedad, escozor, lagrimeo y otros. Cuando se trata de una infección, que puede ser contagiosa, presenta también secreción, lagañas y molestia al momento de entrar en contacto con la luz.
Es necesario evitar circular al aire libre con estas condiciones ambientales a veces muy agresivas y siempre se debe recurrir a un oftalmólogo que además de indicar la mejor medicación, señalará el tratamiento a seguir.
La conjuntivitis es común
La conjuntivitis es una de las afecciones del ojo más frecuentes y tratables en el mundo. Puede afectar tanto a niños como adultos. Es una inflamación de la conjuntiva, la membrana fina y transparente que recubre el interior del párpado y la parte blanca del ojo. Esta inflamación hace más visibles los vasos sanguíneos, lo que le da al ojo un color rosado o rojizo.
Los síntomas pueden variar, pero generalmente incluyen lo siguiente:
Enrojecimiento o inflamación de la parte blanca del ojo o del interior del párpado, aumento en la cantidad de lágrimas, secreción ocular que puede ser transparente, amarilla, blanca o verde, picazón, irritación o ardor en los ojos, sensación de tener arena en los ojos, además, los lentes de contacto no quedan cómodos o se desplazan cuando los tiene puestos.
Hay cuatro causas principales de la conjuntivitis:
* Virus
* Bacterias
* Alérgenos (como la caspa de las mascotas o los ácaros del polvo)
* Sustancias irritantes (como el smog o el cloro de la piscina) que infectan o irritan el ojo y el revestimiento de la parte interior del párpado.
Puede ser difícil establecer la causa exacta de la conjuntivitis porque algunos signos y síntomas quizás sean iguales, independientemente de la causa.
Lávese las manos y ayude a los niños a lavárselas para ayudar a evitar la propagación de la conjuntivitis.Cuando la conjuntivitis es causada por virus o bacterias es muy contagiosa, puede transmitirse fácil y rápidamente de una persona a otra.
La conjuntivitis que es causada por alérgenos o sustancias irritantes no es contagiosa, sin embargo, para reducir el riesgo de contagiarse o propagar la conjuntivitis, practique estas simples medidas de higiene:
* Lávese frecuentemente las manos con agua tibia y jabón por lo menos durante 20 segundos.
* Evite tocarse o frotarse los ojos.
* Evite compartir maquillaje, lentes de contacto y sus estuches, y anteojos.
En estas ocasiones es importante consultar a un especialista para que le dé un tratamiento específico o para que haga un seguimiento concreto para detectar cualquier otra afección.
Tratamiento
Esta infección debe ser correctamente detectada y tratada. La conjuntivitis bacteriana es muy contagiosa, pero generalmente se cura entre 7 y 10 días después del comienzo de los síntomas. Presenta secreción abundante y amarillenta de papilas y se trata con higiene ocular y antibióticos.
Muchas veces los niños son los más afectados, el dolor y la picazón en los ojos de los niños provoca que muchos tienden a frotar la parte que les molesta provocando aún más irritación y el contagio al otro ojo, por esto se debe acudir de inmediato al oftalmólogo que seguramente recomendará un colirio adecuado o un antibiótico para tratar de la mejor manera estas afecciones y recuperar la salud visual.
¿Qué anteojos de sol son adecuados para la protección de nuestros ojos?
Para proteger los ojos del viento lo mejor que podemos hacer es llevar puestos unos anteojos de sol que puedan crear una barrera entre nuestros ojos y el entorno. De hecho, además de proteger los ojos del viento, las gafas de sol también los protegen de la radiación ultravioleta, otro de los agentes climáticos que más pueden dañar nuestros ojos y provocar algunas enfermedades oculares. Como por ejemplo cataratas.
A la hora de escoger gafas de sol para proteger los ojos del viento y otros agentes climáticos es importante tener en cuenta varias cosas.
Gafas homologadas: que sean de una óptica o empresa que fabrique gafas de sol que garanticen la protección contra los rayos UVA. Se pueden encontrar de muchos tipos y a precios muy asequibles. Sin embargo, sí que pueden proteger los ojos del viento, pero no así de la radiación ultravioleta del sol. Por ello es indispensable contar con unas gafas de sol homologadas.
Con cristales grandes: otro factor a tener en cuenta para proteger los ojos del viento es que las gafas que utilicemos sean lo más grandes posible. Cuanto mayor sea su tamaño, mayor será el área de la cara que quede protegida, y con ello será más difícil que tanto el viento como las partículas en suspensión lleguen a nuestros ojos.
Con estructura cerrada: al igual que el tamaño de los cristales importa la estructura de la montura de la gafa afecta a la protección que ofrecen. Lo mejor es escoger monturas ergonómicas que se ajusten lo más posible a la forma de la cara y, de esta forma, evitar espacios amplios por donde el viento pueda llegar a entrar.
Cristales homologados y lo más oscuros posible: además de que las gafas deben ser homologadas, deben serlo también los cristales. Algo de lo que no tendremos que preocuparnos si las adquirimos en una óptica. Por otro lado, lo más recomendable será escoger un color y un tono de cristal lo más oscuro posible.
Cómo se debe actuar cuando nos entra algo en los ojos
Además de desagradable, el viento arrastra partículas como polvo, arena o polen que pueden terminar en nuestros ojos. Cuando esto sucede, es importante evitar frotarse el ojo.
En lugar de esto, lo primero que deberemos hacer es resguardarnos lo mejor posible del viento para poder limpiar el ojo de forma correcta.
A continuación, se debe parpadear de forma continuada para intentar que sea el propio ojo el que elimine cualquier suciedad que haya podido entrarle.
Si con esto no es suficiente, podremos utilizar colirios o lágrima artificial para limpiar mejor la superficie del ojo y asegurar que expulsamos cualquier resto que haya podido ser arrastrado por el viento.
Si no tenemos acceso rápido a colirios o lágrima artificial, podremos utilizar agua, aunque hay que tener claro que nunca debe ser la opción preferente, ya que, al no estar esterilizada, puede producir infecciones en el ojo. Por ejemplo, una conjuntivitis.
Finalmente, si el escozor y el enrojecimiento del ojo no se pasa en los siguientes minutos, lo más aconsejable será acudir al médico para que pueda evaluar la situación del paciente y descartar posibles daños.
Fuente y foto: EL LIBERAL
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