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Tiempo de lectura: 4 minutosSIN JUSTICIA Para los 22 muertos y 242 heridos que dejó el episodio no hubo justicia hasta el momento, tres décadas después. 17 de Marzo, 2022
Eran las 14.50 del 17 de marzo de 1992 cuando un coche bomba impactó contra la Embajada de Israel en la Argentina, marcando un antes y un después para la historia del terrorismo en la región.
Tristemente, ese día será recordado para siempre como el primer atentado atribuido al fundamentalismo islámico en Latinoamérica.
Además, ese día se convirtió en la primera vez que el país sentía en carne propia un ataque por odio religioso, algo que se repetiría dos años más tarde en la sede de la AMIA.
Para los 22 muertos y 242 heridos que dejó el episodio no hubo justicia hasta el momento, tres décadas después.
De hecho, el atentado también dejó al descubierto las falencias del sistema de Justicia y las investigaciones, que no han dado con ninguno de los responsables.

La investigación sigue abierta, pero según la consulta de expedientes de la Corte Suprema no registra movimientos desde 2015 , cuando se dispusieron las capturas internacionales del libanés Hussein Mohamad Ibrahim Suleiman y del colombiano Samuel Salman El Reda Reda, ambas vigentes aún en Interpol.
La pesquisa se orientó también hacia el sirio Imad Mughniyah, un jefe militar de la organización considerada terrorista por Estados Unidos Hezbollah. Pero había muerto en Damasco siete años antes.
La ceremonia se iniciará con el sonido de la sirena a las 14.50, hora exacta en la que ocurrió el atentado.
Para conmemorar a las víctimas del ataque contra la sede diplomática se llevarán a cabo una serie de homenajes y actividades culturales. Entre ellas, la visita de una comitiva del Gobierno israelí que tiene prevista una reunión con el presidente Alberto Fernández, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, y con dirigentes de la oposición.
Visitarán el país el vice primer ministro y ministro de Justicia, Gideon Sa'ar; el director adjunto de la Cancillería israelí para América Latina y el Caribe, Jonathan Peled; y una delegación de sobrevivientes y familiares de personas que perdieron la vida en el atentado.

Durante el acto dirigirán unas palabras el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Martín Soria; el viceprimer ministro de Israel y ministro de Justicia, Gideon Saar; la Embajadora de Israel en la Argentina, Galit Ronen; y Miri Ben Zeev Koren, en representación de los familiares de las víctimas y sobrevivientes.
Además, se colocarán ofrendas florales en memoria de quienes perdieron su vida en el ataque y se realizarán dos rezos: por un lado, el padre Rodrigo Valdéz de la parroquia Madre Admirable realizará una oración en memoria de los fallecidos y, por el otro, un familiar de las víctimas recitará un Kadish, plegaria de duelo de la tradición judía.
Se encontrarán presentes los titulares de diversas carteras ministeriales, funcionarios del Gobierno Nacional, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de otros distritos provinciales.
También asistirán miembros de los poderes legislativo y judicial, así como del cuerpo diplomático acreditado en la República Argentina.
Jorge Neira, reconocido médico y uno de los que participó de los rescates, contó en una entrevista ofrecida a TN.com.ar: "Llegamos en ambulancia a muy pocos minutos de ocurrido el episodio. Sabíamos de la explosión, pero pensamos que había sido una garrafa, nunca imaginamos que podría pasar algo así. No se te cruza por la cabeza. La sensación que te invade al encontrarte con eso es de angustia, de no saber qué hacer, de máxima incertidumbre. Sentís una gran desolación. Me marcó mucho. Son situaciones que superan el profesionalismo".

Y agregó: "El SAME se había formado hacía un año y fue su primera puesta en valor. Yo fui solo uno de los que trabajaron en ese momento. Cada uno hizo lo que podía para ser solidario, aunque también había gente que iba a ver lo que pasaba, que estaba en un lugar donde no tenía que estar. Además, las tareas de búsqueda y rescate necesitan silencio".
Ese estallido no solo destrozó la sede diplomática. También arrasó con un hogar para adultos mayores, destruyó parte de una Iglesia y edificios vecinos, causó daños en una escuela de la cuadra y en construcciones de varias calles a la redonda.
Entre los fallecidos hubo argentinos, israelíes, un italiano, un uruguayo, un boliviano y un paraguayo. Eran empleados y diplomáticos de la Embajada, vecinos, peatones, un sacerdote, un taxista, un albañil, un plomero y dos ancianas del asilo ubicado frente a la Embajada.
La Corte Suprema de Justicia tardó siete años en determinar la cantidad de fallecidos en el ataque. El número que se instaló fue el de 29, pero tras la falta de avances en la investigación, el máximo tribunal delegó el caso en su secretario penal, Esteban Canevari. En 1999 decretó que las víctimas fatales fueron 22, con nombre y apellido. Esa nómina es la que figura en la placa ubicada en la plaza seca de Arroyo y Suipacha, donde estaba la Embajada. Y donde todavía se espera justicia.
El atentado a la Embajada de Israel fue el primero, pero no el último, de esta índole en el país. Dos años después, el 18 de julio de 1994, un coche bomba voló el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en la calle Pasteur 633. Esta masacre dejó un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos, convirtiéndose en el mayor atentado terrorista de la historia argentina.
Fuente y foto: diarionorte.com
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