La desigualdad estructural impacta en el cerebro

hace 1 año - SALUD-VIDA

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27 de Diciembre, 2024-Agrava el envejecimiento y la demencia -Un estudio reciente publicado en Nature Aging revela cómo la desigualdad estructural daña la salud cerebral especialmente en América Latina. El vínculo entre la desigualdad social y los cambios en el volumen y la conectividad del cerebro.


El estudio incluyó datos de 2.135 personas, entre ellas adultos sanos y pacientes con Alzheimer o degeneración del lóbulo frontotemporal, de América Latina y EEUU. Los investigadores utilizaron el índice de Gini, una medida que evalúa la desigualdad de ingresos a nivel nacional y estatal, para relacionarlo con marcadores cerebrales obtenidos por neuroimagen.  

   Los resultados mostraron que mayores niveles de desigualdad estaban asociados con una reducción en el volumen y la conectividad de regiones clave del cerebro. En América Latina, las áreas más afectadas fueron el hipocampo, el tálamo y la región temporo-cerebelosa, mientras que en EEUU se observaron efectos más leves en las regiones insular, cingular y temporal.  

Efectos más severos en enfermedades neurodegenerativas   

   Los efectos de la desigualdad fueron más pronunciados en personas con Alzheimer, lo que sugiere que la desigualdad actúa como un factor que agrava las enfermedades neurodegenerativas. Este impacto persistió incluso después de controlar variables como edad, sexo, nivel educativo y estado cognitivo, lo que refuerza la influencia directa de las condiciones socioeconómicas en la salud cerebral.  

Desigualdad y vulnerabilidad en América Latina    

   El estudio subraya que América Latina enfrenta un desafío único, ya que la región combina altos niveles de desigualdad estructural con una creciente prevalencia de enfermedades neurodegenerativas en sus poblaciones envejecidas. Esto plantea la necesidad de intervenciones específicas para abordar los efectos de la desigualdad en la salud pública.  

   Los investigadores destacan la importancia de implementar políticas públicas que reduzcan la desigualdad y promuevan el acceso equitativo a recursos de salud, educación y cuidado de las personas mayores. "La desigualdad no solo afecta las condiciones socioeconómicas, sino que también se incrusta biológicamente en el cerebro, exacerbando el impacto del envejecimiento y las enfermedades", concluyen los autores.  

   Este estudio representa un paso significativo hacia la comprensión de cómo los factores macrosociales moldean nuestra biología, subrayando la necesidad de abordar las desigualdades estructurales para mejorar la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables.  

Fuente:  diarionorte.com


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