hace 1 año - SALUD-VIDA
Tiempo de lectura: 6 minutos, 48 segundos5 de Abril, 2024- El dengue grave y su impacto en el organismo-Un cardiólogo e investigador de la Universidad Johns Hopkins en EEUU explicó en qué casos puede haber complicaciones cardíacas, cuál es la incidencia de los serotipos, y las adaptaciones evolutivas que vuelven al mosquito una amenaza más seria que antes.
Según el último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, desde la semana 31 de 2023 (finales de julio y principios de agosto) hasta la semana 12 de 2024 (mediados de marzo) se han registrado 180,529 casos de la enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti.
Del total de infecciones, el 90% son autóctonas, mientras que el 7% están en investigación y solo un 3% son casos importados. En el mismo período, se han clasificado 398 casos como dengue grave y se han registrado 129 muertes.
La vigilancia se lleva a cabo de manera estacional, desde la semana epidemiológica 31 de un año hasta la semana 30 del siguiente, coincidiendo con el período en que el virus alcanza su pico de actividad, generalmente en los meses de verano. Aunque aún faltan varias semanas para completar la medición, el registro actual ya ha superado el umbral de casos de la temporada anterior, en la que hubo 130.000 casos.
Debido a que este es el mayor brote de dengue registrado hasta el momento en el país, los expertos en salud siguen de cerca el tema. Uno de ellos es el doctor Oscar Cingolani, médico cardiólogo argentino e investigador de la Universidad Johns Hopkins en EEUU.
"El dengue es un tema importante en todos los lugares. En EEUU, por ejemplo, hay preocupación: en veranos anteriores ha habido brotes de zika y otras enfermedades virales transmitidas por mosquitos. Se trata, sin duda, de una preocupación global", dijo Cingolani en una conferencia en línea desde Baltimore, titulada "Dengue en Argentina: prevención, cuidados y tratamiento".
"La enfermedad del dengue, directamente, no está relacionada con la cardiología, pero en los casos de dengue grave puede haber afectación cardíaca en general. Dado que la mortalidad cardiovascular es la principal causa de muerte en adultos, más que el cáncer, en aquellos con dengue severo y complicaciones cardíacas, como la falla multiorgánica, pueden producirse ataques cardíacos o descompensaciones", explicó Cingolani.
"Hay pacientes que tienen dengue severo la primera vez que se contagian y otros que lo padecen la segunda vez. Entre un 60% y 80% de los casos de dengue por primera vez son asintomáticos o con pocos síntomas. Hay cuatro serotipos del virus del dengue: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Entre estos, el serotipo 2 es el que produce un cuadro más grave. Los serotipos 1 y 2 son prevalentes en Argentina, Brasil y Paraguay", continuó el médico argentino.

"Cuando alguien se infecta con un serotipo por primera vez y tiene la suerte de ser asintomático, pasan varios meses, los anticuerpos bajan y se vuelve a infectar por otro serotipo, hay mayor probabilidad de tener dengue severo. Esto es por un fenómeno bien descrito en inmunología, que se llama aumento de la respuesta por anticuerpos", agregó.
"Los anticuerpos, en lugar de ayudar, se unen al serotipo nuevo y favorecen la entrada a las células. Por lo tanto, producen una peor enfermedad. Entre un 60% y 80% de los casos de dengue por primera vez son asintomáticos o con pocos síntomas".
"De todos modos -advirtió- un paciente puede tener dengue severo y morirse de miocarditis en la primera infección, sobre todo si es por el serotipo 2, y otro puede tener más posibilidad de tener dengue severo en la segunda infección. Esto no parece ser así si alguien se contagia por tercera o cuarta vez. Aparentemente, en muchos casos, el problema es la segunda infección".
"En general, el dengue consiste en tres días de fiebre alta que se llevan bien, y al cuarto o séptimo día hay quienes están bien o empeoran: esta última es una fase crítica en la que se recomienda ir al hospital si hay retención de líquido, sangrado, dolor abdominal, entre otros síntomas", dijo el experto.
Respecto a las vacunas contra el dengue, Cingolani analizó dos de ellas. "Si bien hay algunas más en estudio, las dos aceptadas a nivel general son Dengvaxia y Qdenga en varios países. Qdenga está hecha con el esqueleto del serotipo 2, que es el que produce un cuadro más grave. Se hizo un estudio con chicos jóvenes de varios países y un seguimiento de hasta cinco años. La vacuna mostró ser eficaz en prevenir la enfermedad clínica en un 60%, y la hospitalización y muerte en un 80% o 90%. Además, es muy segura por hasta cinco años".
"Qdenga es una vacuna muy recomendable en un contexto de aumento de casos muy marcado para bajar la posibilidad de enfermedad severa. Esta vacuna fue probada en su eficacia clínica en chicos de entre 4 y 16 años, y en personas de entre 4 y 60 años. Los anticuerpos en adultos de hasta 60 años aumentan", dijo el cardiólogo.
Y sobre la vacuna Dengvaxia profundizó: "En EEUU, Dengvaxia está aprobada solo para aquellos que ya tuvieron dengue. Pero se observó que quienes recibieron la Degvaxia sin tener infección previa, podían años más tarde tener una infección más severa".

En segundo término, Cingolani hizo un pormenorizado recorrido por la historia de la enfermedad viral. "El dengue no es nuevo. Está causado por un virus que si bien se aisló en 1943, el primer registro de la enfermedad es del año 1780, con lo cual hace años existe. Hace 150 años ya existía en el Caribe, principalmente en las islas del Pacífico, y en regiones tropicales de África. Se transmite a través del mosquito de la familia Aedes, que no es el mosquito común que estamos acostumbrados a ver. Por lo general, el mosquito vive en zonas de humanos aunque también cerca de animales. El Aedes vive unas dos o tres semanas", detalló.
"La hembra necesita de la sangre humana para poner los huevos y dar crías. El macho, responsable de la reproducción, no necesita sangre: necesita néctar de los pastos, de la basura y de los vegetales. Por lo general, la hembra transmite el virus de huésped en huésped. El huésped puede ser un animal, pero la mayoría son humanos. Una vez que el humano contrae la enfermedad, durante una semana tiene el virus circulando en sangre. Es algo problemático, porque si no se interrumpe el ciclo de dos semanas de vida de la hembra y esa semana de viremia en los humanos, tenemos superposición de virus y enfermedad con distintas hembras que la van transmitiendo", completó.
Para Cingolani, "el problema del dengue es que no está relacionado solo con la humedad y el calor, sino también con la urbanización no controlada. Si uno deja y permite urbanizar con viviendas precarias, basurales sin control, cacharros que juntan agua, arboles ahuecados o superficies cóncavas, favorece la eclosión de huevos y el crecimiento de larvas, con la ulterior producción de mosquitos adultos. El aumento de urbanización no controlada que se ve en países pobres o en vías de desarrollo incide en esto".
Un tema que no pasó inadvertido en la conferencia del especialista fue la categorización del dengue como endémico: "Cuando en un lugar hay temperaturas altas y humedad, el dengue se hace endémico, es decir que está durante todo el año. Todavía no podemos hablar de pandemia, pese a que esa definición es un poco vaga. Pandemia significa que hay una enfermedad viral en la mayoría de los territorios por un tiempo importante. Si bien el dengue se vinculó con pandemias en el pasado, hoy se lo considera como epidemia cíclica. Es endémico en una franja de la línea del Ecuador, en parte de África y el sudeste asiático", consideró.
Destacó que "En Las Américas, nunca en los últimos años ha habido tantos casos. Se cree que entre 2019 y 2023 hubo la misma cantidad de casos que en lo que va del 2024. Eso significa entre 5 y 8 veces más. Preocupa, porque si uno hace una proyección, en los años que viene no va a solucionarse. Si los países tienen uno o dos meses de heladas e inviernos fríos, esto se corta. Pero viendo proyecciones climáticas, es posible que esto ocurra tal vez con suerte en provincia de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y el sur; pero en el norte de la Argentina, como las provincias de Chaco y Formosa, con climas más cálidos, no va a ocurrir. Y puede ser un problema".
"El hábitat del mosquito Aedes aegypti ha cambiado. Antes se pensaba que vivía en hogares, y ahora se sabe que puede habitar en lugares que están hasta 100 o 150 metros alejados de las personas. La hembra no solo es importante: el macho que no consume sangre y vive más alejado porque consume vegetales y néctar también es importante. El hábitat ha cambiado y, en el último año, por ejemplo, se detectaron mosquitos Aedes en alturas de Perú y en los Andes en las que nunca antes se había visto", planteó Cingolani.
En conclusión, apuntó: "Si logramos una fumigación con adulticidas y larvicidas en zonas donde hay gran cantidad de casos y se logra bajar a la mitad esa cantidad, y conjuntamente se ataca mediante prevención con repelente y el descacharreo, se podría lograr un impacto importante. No es posible erradicar el dengue de esta forma, pero sí bajar los casos".
Fuente: diarionorte.com
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