hace 2 años - SANTIAGO
Tiempo de lectura: 5 minutos, 22 segundosLas escuelas de todo el país hoy no tendrán actividades. Los docentes festejan su día y reflexionan sobre el rol que desempeñan en la sociedad. Fecha patria en memoria de Domingo Faustino Sarmiento, "el padre del aula".
11/09/2023 - 00:33 Santiago
Hoy, como cada 11 de septiembre, se celebra en nuestro país el Día del Maestro, que es en memoria de Domingo Faustino Sarmiento, a quien se conoce como "el padre del aula", y una fecha que se hace propicia para reflexionar sobre el rol de los educadores en un contexto profesional y social que los expone a constantes desafíos, no sólo didácticos, sino también emocionales.
Hoy sienten la necesidad de revalorizar la figura del maestro, cuya función va más allá del pizarrón, trasciende el aula y se cruza al seno familiar, al contexto social, en un enfrentamiento que no es reconocido ni respetado.
Carolina Pizzi es maestra del Nivel Inicial desde hace 23 años, y quiere que "la docencia se ponga de moda", pues entiende que "es la única manera de lograr la atención", aunque admite que "este desafío depende mucho de ser docente por vocación, no por trabajar de docente".
No le gusta que se hable mal de la docencia, por lo que su desafío profesional es "a diario seguir intentando y no bajar los brazos, a que se mire nuevamente la importancia de que los niños, grandes y adultos logren internalizar que un docente con vocación, que siente y establece un nexo entre el pensar y el hacer; que entra a la cancha dando todo, poniendo el cuerpo, no solo trasmite conocimientos sino que incluye combos de afecto, valores, hábitos y contención".
Y se pregunta: ¿el desafío es nuestro o es de una sociedad que no puede mirar la necesidad de revalorizar el rol docente? Sea cual fuere la respuesta siento la necesidad de ser ejemplo de lo que busco en otros también. Ser referente, estar frente a alumnos implica ser conscientes de que somos observados y que nuestras acciones pueden ser imitadas, por eso hay que dar lo mejor".
Karina Mariel Hernández es licenciada en Educación primaria y en gestión educativa, se desempeña como directora de la Escuela Nº 972 "Prof. Juan O Gauna" de la ciudad de Forres, y asegura que a lo largo de los años fue "conociendo las maneras, las prácticas, el pensar y el sentir de lo que pasa hacia dentro de la institución, las creencias y todo lo que sostiene el hecho educativo".
"Hoy hablo con la convicción de que si tendría que volver a estudiar, volvería a ser maestra", asegura.
Considera que "la escuela de hoy no es la misma, por lo que el maestro no es el mismo, los niños no son los mismos, la familia ni la sociedad tampoco. Hoy toda la problemática social, la crisis de valores, convergen en la escuela que se ve atravesada por múltiples necesidades que van más allá de lo pedagógico. Los modos de enseñar y aprender han cambiado, algunos nos preparamos para esos cambios, otros simplemente son portadores".
"Creo también que hoy más que nunca debemos poner en valor la educación, el sistema educativo, desde los profesorados y trabajar el planteo de que si realmente estamos preparando profesionales con todas las herramientas necesarias para enfrentar los cambios educativos que ya están y los que se vienen", confiesa.
La relación docente-familia es algo que también tiene hoy nuevos paradigmas. Para Carolina, "en los últimos años es una característica muy común la falta de respeto, culpar de todo lo malo que sucede en la casa a la escuela. Los padres no se hacen cargo de la falta de límites en los niños; de la falta de comunicación en las familias; de las faltas de afecto y contención".
Karina opina en la misma línea que "hoy hay una necesidad de recurrir al otro, una necesidad de escucha, y de sostén. Los padres llegan a la escuela buscando muchas veces contención, y que la escuela les ayude cómo o de qué manera deben manejarse con sus hijos. Hay una crisis de autoridad. Se nota un cambio de roles donde los hijos se transformaron en padres y los padres en hijos. En muchos casos, padres jóvenes que les cuesta ejercer la paternidad".
Ambas sienten que esa falta de reconocimiento que viene desde el hogar, es una carga más a la mochila que cargan los maestros.
CAROLINA PIZZI
"Escucho en los pasillos decir que la tecnología es un desafío para el docente. Yo considero que el desafío es humanizarnos. Ser docentes es seguir adelante, entrar al aula con herramientas, con recursos, pero especialmente con empatía, crear espacios de infancia. Generar cambios es un desafío, ser humanos, tener voluntad, reposicionarnos desde el amor, desde la empatía, desde el ponerse en el zapato del otro.
Hay una larga lista de desafíos como 'tipos' de docentes hay en el mundo. El mío es reflexionar qué soy capaz de dar. Es crear puentes entre lo que sé y lo que hago; es tener propuestas pedagógicas divertidas, creativas, que produzcan felicidad y que le den al niño ganas de un próximo encuentro. La tecnología es una aliada, pero no es una necesidad para llegar a los niños. Ninguna tecnología va a reemplazar un vínculo real con el niño, una mirada, un abrazo, una carcajada.
Mí desafío en el aula es hacer lo mejor que puedo con actitud, voluntad y momentos de expectación.
Hay mucho material para que un docente provoque cambios acordes a los tiempos actuales, pero también es cierto que no todos están dispuestos a seguir dando tanto a cambio de tan poco que recibe. Un docente sin motivaciones, sin reconocimientos; que atraviesa aventuras para cumplir con su tarea; que recibe un sinfín de problemáticas en escenarios que incluso van más allá de su rol; un docente poco defendido, pero sí atacado, no sabe cómo seguir adelante y las fuerzas de luchar por algo mejor van quedando en el camino".
KARINA MARIEL HERNÁNDEZ
"Considero que la tecnología bien utilizada sería una gran ventaja en las aulas. Este nuevo mundo que se nos está planteando donde nos dicen que la inteligencia artificial podría llegar a reemplazar al maestro como lo hacen las máquinas en las cosechas por ejemplo, nos está hablando de nuevas maneras, pero sí estoy convencida de que la figura del maestro en las aulas es irremplazable, lo humano, la calidez, la mirada desde el corazón, no lo transmite la máquina.
El uso de la tecnología fue uno de los principales desafíos para el maestro. La pandemia que vivimos dejó ver las necesidades que tuvimos respecto del uso de las mismas, pero también hizo que salgamos a la búsqueda del aprendizaje. La robótica y la programación es algo que llega a la escuela aisladamente. Aún no terminamos de aprender, y aprehender, cuando ya tenemos la inteligencia artificial.
Creo en las utopías. Creo que a pesar de todas las justificaciones económicas y políticas que tengamos es posible enseñar que otros mundos son posibles. Creo que el acto del 11 de septiembre debe ser el acto más importante para nosotros. Creo que nosotros mismos debemos empezar a honrarnos y valorarnos. El maestro debe hacer uso de las tres "C": cerebro, coraje y corazón. Que siempre podamos enseñar desde el cerebro del que aprende, que no perdamos el coraje para enfrentar los desafíos, y que siempre pongamos el corazón en todo lo que hacemos. La pasión es el hilo conductor".
Fuente y foto: EL LIBERAL
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