hace 3 años - SALUD-VIDA
Tiempo de lectura: 4 minutos, 34 segundosInvestigaciones científicas relacionaron la cantidad de horas de sueño con alteraciones en el organismo humano. Dormir entre 7 y 8 horas es el tiempo aconsejable.
21/01/2023 - 23:22 Santiago
Por Rodolfo Montenegro, de la Redacción de EL LIBERAL.
El uso de pantallas al acostarse, el consumo de alcohol o cafeína, costumbres muy difundidas en los últimos tiempos, puede generar alteraciones al organismo humano, entre ellas las afecciones cardiovasculares, una de las más riesgosas para la salud.
"El sueño es parte de nuestra vida, es una función fisiológica que ocupa un tercio de nuestro día, y hay una especialidad médica que es el trastorno del sueño, porque se ha visto que son varias entidades las que intervienen para producir enfermedades, no solo de carácter cardiovascular", argumentó al respecto el médico cardiólogo santiagueño Dr. Ángel Francisco García Piazza.
Enfatizó que "el insomnio, que es falta del deseo de dormir, puede acarrear trastornos cardiovasculares y de otro tipo", y de modo especial mencionó a las personas "obesas, o cardiópatas que tienen síndrome de apnea obstructiva del sueño, lo que es causa de hipertensión arterial y de cardiopatías".
"Hay todo un mecanismo de compensación del organismo, y los trastornos del sueño tienen un alto impacto en la salud cardiovascular", explicó, antes de comentar que un estudio realizado recientemente en España, "determinó cuatro etapas del sueño, una muy corta, de menos de seis horas; otra corta, de seis a siete horas; una etapa de referencia o normal y aconsejable, de siete a ocho horas, y etapas prolongadas, que duermen más de ocho horas".
Esto permitió determinar que "en las personas que tenían etapas cortas de sueño, se ha demostrado mayor presencia de enfermedad arterioesclerótica cardiovascular, con lo que se intentó demostrar que a causa del sueño no óptimo, aquellas personas que duermen menos de ocho horas, pueden desarrollar más precozmente enfermedad cardiovascular".
"Hoy estamos viendo una gran resistencia al sueño en aquellas personas que se acuestan con una pantalla, con el celular, y entre la luz azul y el fenómeno de atención que genera por la concentración, demoran la aparición y la calidad del sueño. Eso genera menos horas durmiendo. Y por otro lado, están las personas que tienen el síndrome de apnea obstructiva del sueño, que se da en obesos, personas con cuello corto o que tengan problemas de las vías aéreas superiores, que roncan de noche, y eso produce la fragmentación del sueño", puntualizó.
Añadió que además, "en la mayoría de estas personas, se eleva una hormona que es el cortisol, que provoca todos esos factores que, en un individuo predispuesto, produce inevitablemente la enfermedad cardiovascular".
Nueva consideración de los especialistas
La duración del sueño se sumó recientemente a la lista de los "Siete esenciales de la vida", que ahora pasaron a ser ocho, de la Asociación Americana del Corazón, lo que significa que los pacientes deberían ser interrogados, evaluados y aconsejados por sus médicos en las consultas al igual que como se hace con la hipertensión arterial, la glucosa en sangre, el colesterol, la diabetes, la actividad física, el fumar y el peso corporal y la dieta.
Distintas sociedades científicas ponen a la duración del sueño como un factor de riesgo independiente para padecer un evento cardiovascular mayor, es decir, un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular o muerte temprana, que es la que se da antes de la edad esperada.
Cómo prevenir estos trastornos
Respecto de cómo se pueden prevenir estos riesgos, el doctor García Piazza, recomendó:
“Evitar la obesidad; tener una actividad física durante el día que haga que a la noche uno llegue cansado o con deseos de dormir; no usar el celular antes de acostarse; no tomar café ni energizantes que perjudican el sueño”.
Sobre la edad en que se pueden sufrir estos trastornos, contó que la mayoría de los casos que se estudian, son de personas que están entre los 50 y 60 años, “aunque puede darse en otras edades”.
“La preocupación debería surgir en toda persona que, después de despertarse siente cansancio, está bostezando toda la mañana, a veces se duerme sentado y tiene desgano, falta de energía. Esa persona debe sospechar que tiene apnea de sueño y no ha dormido bien, y consultar a su médico”, concluyó.
Puntos claves para cuidar el sueño, tan importante para la salud como las enfermedades del corazón
Establecer una rutina, evitar consumos de alcohol y cafeína antes de acostarse, eliminar ruidos y bloquear la luz son sólo algunos de los doce consejos para dormir bien, incorporados recientemente por la Asociación Americana del Corazón a la lista de hábitos "esenciales de la vida" y que, sin embargo, no sucede de manera cada vez más prevalente.
En relación a cuántas horas se debería dormir, Ramiro Heredia, médico clínico de la Séptima Cátedra de Medicina Interna del Hospital de Clínicas, describió que un bebé debería dormir la mayor parte del día, un niño al menos 10-11 horas, un adolescente 9-10, y un adulto mayor podría dormir un poco menos que un adulto.
En este contexto, enumeró doce consejos para tener un mejor descanso: establecer un horario regular para ir a dormir y levantarnos; si se tiene la costumbre de dormir la siesta no debería exceder los 45 minutos; evitar el consumo en exceso de alcohol al menos 4 horas antes de acostarse y de cafeína unas 6 horas antes de ir a la cama, y no fumar.
También hay que evitar los alimentos con alto contenido graso, picantes o ricos en azúcar, y calorías hasta 4 horas antes de acostarse, esto incluye al chocolate, que tiene un efecto estimulante.
Hacer actividad física en forma regular puede ayudar a un mejor descanso, pero no justo antes de acostarse; usar ropa de cama cómoda; mantener la habitación bien ventilada, con una temperatura agradable; eliminar o bloquear el ruido que distrae, y la mayor cantidad de luz posible.
Además, recomienda usar la cama solo para dormir y tener relaciones sexuales, evitando que esta sea un lugar de trabajo, lectura, comidas, etcétera, y advierte que no es recomendable ir a dormir con hambre (en estos casos se puede comer algo liviano antes de acostarnos).
Por último, si una persona se acuesta y no se puede dormir, algunos expertos recomiendan no permanecer en la cama y postergar el horario en que se va a la cama.
Fuente y foto: EL LIBERAL
Powered by TURADIOINFO.COM