hace 3 años - MONTE QUEMADO, Copo.
Tiempo de lectura: 2 minutos, 4 segundosCada pueblo matiza su devoción con impronta genuina. El paraje Carballo aglutinó a familias enteras bajo un generoso sol.
02/08/2022 - 00:14 Santiago
Mimados por un sol primaveral, bailando pegadizos chamamé, también jinetes a caballo, saboreando un matecocido caliente y zapateando en el polvaderal, casi 3.000 devotos de la Virgen del Carballo disfrutaron de la apertura de la fiesta en un pueblito cercano a Monte Quemado, antesala de la celebración mayor prevista para este 14 de agosto.
El punto de encuentro fue el paraje Carballo, distante 12 kilómetros de Monte Quemado, al que convergieron vecinos de la ciudad.
También, familias de los parajes El Quebrachal, Pampa del Inferno, Resistencia (Chaco), Buenos Aires y Salta.
Los último “zapateos” en este pago se remontan al 2019. Un fantasma llamado Covid-19 alteró drásticamente tamaña manifestación de fe que fue suplida, vía celulares, por celebraciones y oraciones desde la Iglesia y Diócesis de Añatuya, General Taboada. La jornada consistió en 15 bautismos.
Le siguieron oraciones de gratitud y ruegos en la capillita que dio la bienvenida a la Virgen.
El resto del año, la imagen es protegida en su santuario en el barrio Municipal, en avenida Deán Funes.
Desde bien temprano, los devotos poblaron Carballo. “Vengo a agradecerle a la Virgen por el trabajo, por la salud de mis hijos”, señaló Juana quien manifestó su fe bailándole a la Virgen.
A su lado, su pequeña de 8 años la acompañó levantando tierra y riendo a carcajadas. Fueron una genuina estampa de los pobladores. Una constante de familias que al son del chamamé tributaron su incondicionalidad a la Virgen.
A metros, en su pequeño santuario, cientos de velas transformaron el lugar en un espacio sagrado de oración y gratitud.
Antes que el atípico sol de julio insinuara ocultarse en el horizonte, la imagen fue retirada. Una tropa de jinetes la escudó para que los feligreses se despidieran con una caminata alrededor del predio, hasta agosto, ocasión en que el reencuentro se multiplicará por diez.
COSTUMBRES Y VIVENCIAS
Apostillas: cómo se vive la tradicional fiesta, año tras año
JINETES. Todos los años, en agosto, arriban casi 50 jinetes procedentes de Pampa del Infierno, Chaco. Lo hacen hace 15 años. A caballo, los hombres recorren grandes distancias junto a sus hijos adolescentes. En vehículos particulares los respaldan esposas y hermanos.
PROMESANTES. Las fiestas centrales incluyen más de 120 ciclistas que llegan de Taco Pozo, Chaco, a 50 kilómetros de Monte Quemado. Hay otros procedentes de Bermejo, El Quebrachal; también gente de Los Pirpintos, Copo, que camina y pasa por El Caburé, Los Tigres, Seis Varones. La caravana parte el 12 de agosto. El 13 se encuentran con otros de Taco Pozo, Campo Gallo, Alberdi. Caminan hasta la avenida 25 de Mayo, donde los espera la Virgen.
SERVIDORES. Semejante movilización cuenta con aliados y trabajadores. Se trata de 250 servidores, en su gran mayoría jóvenes. Ellos tienen a su cargo la tarea de colaborar con los promesantes, peregrinos, liturgias, el acondicionamiento del santuario. Siempre llevan puestas chaquetas rojas.
Fuente y foto: EL LIBERAL