Cómo influye la intensidad emocional en la preparación para la Navidad que se viene

hace 4 años - SANTIAGO

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La psicóloga Emily Azar plantea que no será la misma Navidad para quienes atraviesan un duelo, que para quienes llegan a este momento con todos sus seres queridos cerca.


19/12/2021 - 22:58 Santiago

De cara a la próxima Navidad, en la que se viene nuevamente de momentos complicados desde lo sanitario, de encierros, suba y baja de contagios de Covid-19 y pérdidas de seres queridos y conocidos, se habla mucho de la intensidad emocional al momento de pasar esta fiesta, en la que se reúne la familia.

Y la intensidad emocional se da por lo que se haya atravesado durante el año o los últimos meses, según lo analiza la psicóloga, licenciada Emily Azar, porque en este momento es cuando "debemos ver los aspectos positivos y los que pueden ser considerados como negativos, ya que no va a ser lo mismo una Navidad que se atraviese en un duelo, que la que se atraviese con todos los seres queridos, sin que haya fallecido nadie de la familia".

"El tema es que en estas emociones negativas, como pueden ser la decepción, o la no cooperación, hay distintas maneras de tratar", explicó la profesional en dialogo con EL LIBERAL.

Sin presiones

Y planteó que "no hay que ponerse presiones, hay que respetar cómo se quiere pasar la Navidad, sin el aislamiento, y quizás es una oportunidad de tener encuentros navideños mucho más íntimos".

A nivel general, expuso que "la Navidad es una oportunidad, tanto para niños como para grandes".

"En el niño uno puede inculcar varias cosas, como la cooperación, la solidaridad, algo positivo, ver la ilusión, y a la vez eso lleva a que el adulto recuerde su situación de niño, y a veces se vuelve cómplice, en esto de las cartitas a Papá Noel", amplió.

Advirtió que "lo que hay que tener en cuenta es que los niños asocian a que si se portan bien, tienen regalos, lo que en la psicología se llama un refuerzo positivo, y que también, muchas veces lleva a la decepción cuando el regalo que piden, por cuestiones económicas o cualquier otra, no lo tienen, se sienten mal. Lo que uno tiene que ir viendo, es tratar de hacer moderado esto y como algo que lo pueden cumplir".

Símbolos

"Se tiene que tener en cuenta que la Navidad es una circularidad de símbolos, desde al armado del arbolito según la tradición que tenga cada familia De cara a la próxima Navidad, en la que se viene de momentos complicados sanitarios, de encierros, suba y baja de contagios de Covid-19 y pérdidas de seres queridos y conocidos, se habla mucho de la intensidad emocional al momento de pasar esta fiesta, en la que se reúne la familia.

Y la intensidad emocional se da por lo que se haya atravesado durante el año o los últimos, según lo analiza la psicóloga, licenciada Emily Azar, porque es cuando “debemos ver los aspectos positivos y los que pueden ser considerados como negativos, ya que no va a ser lo mismo una Navidad que se atraviese en un duelo, que la que se atraviese con todos los seres queridos sin que haya fallecido nadie de la familia”.

“El tema es que en estas emociones negativas, como pueden ser la decepción, o la no cooperación, hay distintas maneras de tratar”, explicó la profesional en dialogo con EL LIBERAL.

Y planteó que “no hay que ponerse presiones, hay que respetar cómo se quiere pasar la Navidad, sin el aislamiento, y quizás es una oportunidad de tener encuentros navideños mucho más íntimos”.

A nivel general, expuso que “la Navidad es una oportunidad, tanto para niños como para grandes”.

“En el niño uno puede inculcar varias cosas, como la cooperación, la solidaridad, algo positivo, ver la ilusión, y a la vez eso lleva a que el adulto recuerde su situación de niño, y a veces se vuelve cómplice, en esto de las cartitas a Papá Noel”, amplió.

Advirtió que “lo que hay que tener en cuenta es que los niños asocian a que si se portan bien, tienen regalos, lo que en la psicología se llama un refuerzo positivo, y que también, muchas veces lleva a la decepción cuando el regalo que piden, por cuestiones económicas o cualquier otra, no lo tienen, se sienten mal. Lo que uno tiene que ir viendo, es tratar de hacer moderado esto y como algo que lo pueden cumplir”.

Se tiene que tener en cuenta que la Navidad es una circularidad de símbolos, desde al armado del arbolito según  la tradición que tenga familia.

Puede ser también que haya culpas, por aquellos que están atravesando situaciones de duelo. Es importante puntualizar aquí que, uno va a ver otras emoción es negativas como la culpa y los celos. Celos por los regalos, por los espacios, o decepciones, en cuanto a las familias que habitualmente sabían armar las fiestas y que este año también están agotadas, y esperan cooperación espontánea, que por ahí no se da.

Uno lo que tiene que manejar aquí es la expresión de las emociones, que lleven a la paz y a la tranquilidad, entendiendo el merecimiento que es atravesar una fiesta lo más ameno posible.

Por supuesto que en los casos de duelo esto es diferente, porque la conducta, cuanto más reciente haya sido el fallecimiento de un familiar, más desconcertante es, y más necesidad de simbolizarlo hay. Algunos psicólogos sugieren colocar imágenes, o algunas cuestiones como para hacer ese trance ante la pérdida.

La tendencia es aislarse, estar desconcertado, a no saber a dónde se está parado, en algunos casos. En otros al contrario, es hacer de cuenta que nada ha pasado. Entonces uno tiene la posibilidad de hacer los duelos “para atrás o para delante”, como plantean algunos psicólogos, y que esto lleva a que uno tenga que ver, en esta situación, la posibilidad también de expresarse, porque cuando hay algún fallecido, la familia no tan cercana al fallecido, o los demás, sueles estar pendientes de cuál es la reacción que tengan los otros.

Entonces, no hay que ponerse presiones, hay que respetar cómo se quiere pasar la Navidad, sin el aislamiento, y quizás es una oportunidad de tener encuentros navideños mucho más íntimos.

La culpa por aquellos que están atravesando situaciones de duelo

La licenciada Emily Azar también apuntó que en el momento de la Nochebuena, "puede ser que también haya culpas, por aquellos que están atravesando situaciones de duelo".

"Uno lo que tiene que manejar aquí es la expresión de las emociones, que lleven a la paz y a la tranquilidad, entendiendo el merecimiento que es atravesar una fiesta lo más ameno posible", analizó.

Y consideró que "es importante puntualizar que uno va a ver otras emociones negativas como la culpa y los celos. Celos por los regalos, por los espacios, o decepciones", los cuales se deben manejar con la cautela del momento.

Cuando se ha perdido a un ser querido, "la tendencia es aislarse, y no saber dónde se está parado"

En el lado más triste de este momento, la licenciada Emily Azar puntualizó que "en los casos de duelo esto es diferente, porque la conducta, cuanto más reciente haya sido el fallecimiento de un familiar, más desconcertante es, y más necesidad de simbolizarlo hay. Algunos psicólogos sugieren colocar imágenes, o algunas cuestiones como para hacer ese trance ante la pérdida".

"La tendencia es aislarse, estar desconcertado, a no saber dónde se está parado, en algunos casos. En otros al contrario, es hacer de cuenta que nada ha pasado. Entonces uno tiene la posibilidad de hacer los duelos "para atrás o para delante", como plantean algunos psicólogos, y que esto lleva a que uno tenga que ver, en esta situación, la posibilidad también de expresarse, porque cuando hay algún fallecido, la familia no tan cercana al fallecido, o los demás, suelen estar pendientes de cuál es la reacción que tengan los otros", explicó.

Dijo que frente a estas situaciones "no hay que ponerse presiones, hay que respetar cómo se quiere pasar la Navidad, sin el aislamiento, y quizás es una oportunidad de tener encuentros navideños mucho más íntimos".

Desdicha

Sobre este punto, el médico psiquiatra, Dr. Gastón Noriega, plantea que representa una carga emotiva extra, la ausencia de seres queridos en la mesa de fin de año, lo cual suma melancolía porque cuando empiezan a faltar algunos miembros de la familia, la persona se siente triste.

"Que los familiares vayan falleciendo y que no estén presentes, es una cuestión natural, pero uno lo toma como si fuera el único desdichado por no tener a un miembro que antes ha pasado con nosotros las fiestas", plantea el profesional.

Además, añadió: "Algunos piensan que si la gente no se queda hasta muy tarde, la fiesta no ha estado linda, pero en realidad, cada uno tiene sus tiempos, tiene sus momentos, y lo importante es que cada uno pase como lo siente, y no se obligue a sentir ni a hacer demasiado".

Fuente y foto: EL LIBERAL


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