El “síndrome de la cabaña”, un nuevo trastorno que impide a muchos abandonar el aislamiento

hace 5 años - SALUD-VIDA

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La situación que se presenta cuando el encierro se transforma en la normalidad y provoca ansiedad. El análisis de la psicóloga Emily Azar y el psiquiatra Dr. Gastón Noriega.


10/05/2020 - 23:20 Santiago

Hace 50 días, la mayoría de los argentinos pensaba que el aislamiento social, preventivo y obligatorio duraría solo un par de semanas. Sin embargo, la gravedad de la situación hizo que aún hoy debamos seguir protegiéndonos, e incluso, sin saber a ciencia cierta hasta cuándo. Esta situación fue generando un sinnúmero de inconvenientes sociales y sanitarios, más allá de los contagios por Covid-19.

Y tal vez el trastorno más tenido sea el psicológico. Ahora se habla del “síndrome de la cabaña”, que tiene que ver con el miedo a abandonar el lugar seguro que hasta este momento viene siendo nuestro propio hogar.

“Mucha gente está con miedo de salir de su casa, incluso después de que se haya flexibilizado la cuarentena y se hayan levantado restricciones”, sostuvo el médico psiquiatra Dr. Gastón Noriega, consultado por EL LIBERAL, y sostuvo que frente a estas conductas, se ha comenzado a hablar del “síndrome de la cabaña”.

Mientras, la licenciada en Psicología, Emily Azar, analizó que “esto se puede intensificar en las personas que viven solas, pero los más propensos a rigidizarse y evitar salir son los adultos mayores y los ancianos, puesto que son los más vulnerables, no sólo por la autopercepción de fragilidad, sino porque las estadísticas se encargan día a día de recordar su vulnerabilidad”.

En doctor Noriega apuntó que esta situación la están padeciendo especialmente “aquellas personas que han viajado al exterior o a zonas de circulación y han tenido que cumplir los 14 días de cuarentena obligatoria, y cuando pasaron esa etapa siguen sintiendo miedo de salir; sienten que si salen van a contagiar; que han tenido el virus y que todavía lo tienen, más allá de que estén asintomáticos o de que ya se considere que están aptos para salir”.

“Incluso, cuando el Ministerio los llama y les dice que pueden salir, quedan una semana o dos más sin salir, con miedo”, añadió.

Temor al cambio

Para la licenciada Azar, “este temor a cambiar el entorno es normal, cuando no tenemos claridad sobre cuál será el nuevo entorno después de la pandemia”.

“Semana a semana estamos viendo nuevas modalidades de acercamiento, nuevos sistemas de higienes, nuevas maneras de trabajar, cada día, información nueva para ordenar por lo que para muchos la incertidumbre o el miedo a lo que pase ‘afuera’ pueda llevar a querer seguir en casa”, precisó.

Explicó que este problema “no es exclusivo de quienes antes de la situación de alarma ya tenían problemas emocionales, es decir, cualquier persona es vulnerable de poder padecerlo en cualquier momento”.

“Aguantar”

Enfatizó la psicóloga que si hay algo fundamental en atravesar la pandemia es el contacto social. Es lo que permite “aguantar”. Primero se tolera, pero luego se empieza a aguantar, y es ahí donde los lazos ayudan mucho.

Para aquellas personas que se identifican con el mal llamado “síndrome de la cabaña” es importante “no hacer las cosas de golpe. Respetar su propio tiempo e ir muy de a poco y recordar que lo que siempre ayuda es la expresión de las emociones.

“Hoy más que nunca el miedo ha sido muy eficaz. Ha salvado muchas vidas. Fue adaptativo. Pero si después de la cuarentena el miedo se cronifica, se vuelve desadaptativo y puede generar así algún trastorno psicológico”, aseguró.

Los especialistas coincidieron en que a una persona que estuvo tantos días confinada, le costará salir de este contexto y entrar en contacto nuevamente con la gente.l

De qué se trata este “mal llamado trastorno psicológico”

Respecto de qué es el “síndrome de la cabaña”, la licenciada Azar, explicó: “El mal llamado trastorno psicológico, es un concepto que describe un fenómeno que sucedió en el siglo XVII, precisamente en lo que se llamaba Nueva Suerte, la actual Nueva York. Pero es consecuencia del accionar de los colonos suecos, quienes al llegar a América encontraron a nativos nómades y armaron sus cabañas de madera a la vera del río. Estos al llegar el invierno quedaban aislados y sentían desgano, apatía, tristeza, irritabilidad, y se los consideraba hasta antisociales, a partir de encontrarse que la privación emocional tendría efectos secundarios reales”.

“Este fenómeno luego se identificó en personas en contexto de encierro como astronautas, presos, rehenes, enfermos en aislamiento. Todo esto es que al estar en un sitio en que la movilidad está limitada aparecen conductas de letargo por adaptación a la situación actual. Esto se agrava aún más en los casos en que su vida social se encontraba antes reducida”. l

Qué se puede hacer para evitar padecer el miedo a abandonar la seguridad del hogar

Sobre cómo superar esta afección, el doctor Noriega brindó las siguientes recomendaciones:

- No salir de golpe, las salidas deben ser graduales y en la medida en que no sean una mala experiencia. Por ejemplo, si sale y lo detiene la policía o tiene miedo de haber tocado algo, tal vez cuando vuelva a la casa no quiera salir más, pero si sale y no hay ningún problema, y si podemos asegurar de que sean graduales, entonces las siguientes salidas serán menos traumáticas y se generará menos ansiedad.

- Seguir con las medidas de seguridad al pie de la letra, salir con el tapabocas, respetando el distanciamiento físico, llevando la mascarilla o guantes, pero más por una cuestión psicológica porque nos sentimos protegidos y nos baja la ansiedad.

- Dejarse acompañar por alguien que se sienta más seguro.

- Mantener un contacto social, porque si bien nos piden un distanciamiento físico, no es un distanciamiento social, y tener vinculación con nuestros seres queridos, con las personas que tenemos confianza, nos hará sentir mejor, más seguros y nos ayudará a combatir este síndrome.

- No estar hipersensible, y la hipersensibilidad la adquirimos cuando miramos mucho las noticias, o estamos pendientes del celular y las redes sociales, que nos dan una señal de alarma que después no es difícil apagar y nos sentimos tensos todo el día.

- Mantener una rutina, mientras estamos en cuarentena hacer una rutina lo más parecida que se pueda a la que teníamos antes de la cuarentena. Levantarnos temprano, bañarnos, arreglarnos, y ponernos trabajar aunque sea en la mesa del living, pero si estar activos durante el día y respetar las horas de sueño, de alimentación y de ocio, donde se va a descansar después del trabajo.

- No exigirnos ser perfectos, podemos tener fallas, defectos, y eso está bien, más en un momento en el que todos estamos mal, nos tenemos que permitir ciertas fallas y no nos tenemos que poner mal por eso.

- Realizar ejercicios físicos, también son buenas las técnicas de relajación, de meditación, hacer yoga es muy bueno, hay clases en las redes sociales y son casi tan buenas como una clase presencial.

Fuente y foto: EL LIBERAL


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