hace 5 años - PROVINCIALES
Tiempo de lectura: 4 minutos, 50 segundosSe trata de Mariela Dorado, la primera habitante de la Capital infectada. “Todos cumplimos como corresponde porque ninguno de nosotros pondría en riesgo a su familia, más allá de nosotros mismos, la preocupación era cuidar al otro”, dijo.
El drama de los santiagueños varados en Perú que no pueden salir por el coronavirus, de esta forma tituló Diario Panorama su historia. El grupo de contadores públicos que quedaron varados en aquel país cuando estalló la pandemia lograron volver a la provincia el pasado 22 de marzo. Ayer, el test realizado a una de las mujeres, Mariela Dorado, resultó positivo. De esta manera, se convirtió en la primera persona diagnosticada en la Capital con Covid-19.
Su nombre junto al de otras 5 personas con las que hizo ese viaje, fue criticado en los comentarios de cientos de personas en las redes sociales. Hoy justamente, terminan los 14 días de cuarentena que cumple en su casa desde que llegó de Perú. Hoy le harán otra muestra para saber si sigue en aislamiento. Su historia:
Mariela junto a un grupo de amigos (Teresita, Lucas, Nico, Cecilia y Belén), viajaron a Perú el 7 de marzo para recorrer el país con sus mochilas. El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó a nivel de pandemia la crisis sanitaria del coronavirus. A partir de allí, se dispararían distintas medidas y protocolos sanitarios en Latinoamérica, en el país y en esta provincia. El grupo tenía fecha de regreso el miércoles 18.
“Nos quedamos varados en Perú porque el 15, el presidente peruano había tomado la decisión de cerrar las fronteras desde la 0 hora de ese día. Ya no podíamos salir porque no ingresaba ninguna aerolínea comercial”, apuntó.
Una vez en el aeropuerto carioca, “teníamos que esperar hasta el otro día a las 7 de la mañana que salía el vuelo a Ezeiza. Pasamos unas 11 horas en el aeropuerto de Brasil. El sábado 21 estuvimos volando hacia la Argentina. Tomamos este vuelo porque no teníamos otra opción de volver al país, más allá de que Brasil era ya un país de riesgo”.
Esas horas en la estación aérea brasileña fueron normales. “En el aeropuerto estaba todo habilitado, no como en Perú que estaba todo cerrado al igual que en la Argentina. En Brasil había locales de comida abiertos, estaba todo habilitado, nosotros tomamos nuestras precauciones de cómo actuar con las medidas de higiene, desinfección de las manos, teníamos alcohol en gel y barbijos”, recordó. Pero nadie les realizó ningún tipo de inspección sanitaria. Pasaron la noche durmiendo en los sillones de espera del aeropuerto.
“El sábado 21 -cuenta Mariela- llegamos a la Argentina. En Lima (Perú), una de las chicas había tenido fiebre durante dos días y ella lo informó en su declaración jurada en el avión, entonces cuando llegamos a Ezeiza nos hicieron bajar a nosotros 6. Yo nunca tuve ningún síntoma, solo un poco de dolor de garganta, pero pensaba que podía ser por haber dormido en los sillones del aeropuerto la noche anterior. Nos revisaron, nos tomaron la fiebre a todos y nos dijeron que no nos podían hacer el hisopado porque los síntomas tenían que estar en el momento y como no los teníamos, no nos podían hacer”.
Recordó, además, que les consultaron hacia dónde se dirigían y la respuesta fue a San Isidro, “al departamento de una amiga que estaba desocupado. Fuimos allá, paramos ahí y hemos visto que había un vuelo a Tucumán al día siguiente, el domingo 22 y así decidimos volver a Santiago”.
Una vez que aterrizaron en Tucumán en el vuelo de Aerolíneas Argentinas, el domingo 22 hacia las 17, los retuvieron alrededor de una hora y media en la estación aérea, según cuenta. “Nos cambiaron los barbijos, nos tomaron la fiebre, hemos tenido que esperar que todos los santiagueños que venían a la provincia se junten y poder venir todos, porque había una patrulla que nos escoltaba hasta la frontera con Santiago”.
Recordó que “nos llevaron al hospital Independencia, nos tomaron las pulsaciones, la presión, la fiebre. Después, nos dejaron venir en taxi a nuestras casas, desde allí que hemos hecho una cuarentena, un aislamiento total, sin salir a ningún lado porque eso nos informaron”. Ese domingo 22, Mariela entró a su casa hacia la medianoche, luego de todos los controles que pasaron junto a sus amigos. Hoy, le harán otra muestra para ver si sigue de cuarentena.
Escrache en las redes sociales
Mariela Dorado señaló que todo el grupo de jóvenes contadores que regresó de Perú, “cumplimos como corresponde” el aislamiento (ella vive sola), y desmintió los rumores que circulan por las redes sociales.
“Todos cumplimos como corresponde porque jamás ninguno de nosotros pondría en riesgo a su familia, más allá de nosotros mismos, la preocupación era cuidar al otro”, remarcó. Sobre los escraches en las redes, señaló: “Por ahí se dicen muchas cosas que no tienen nada que ver, ni salir a contestar. Nuestros amigos cercanos saben lo responsables que somos y saben que la pasamos mal en Perú. Jamás podríamos en riesgo a nadie, familia, vecinos, lo que fuera, a nadie”, enfatizó la contadora.
“Desde la llegada a Ezeiza que pedíamos el estudio”
Mariela recordó que “desde la noche del 22 estamos en cuarentena, en aislamiento total, sin salir a ningún lado. Yo seguía con dolor de garganta, entonces he llamado a mi servicio privado de salud, me consultaron qué sentía, si había estado en el exterior y avisaron al 107. Después me llamaron del 107, para preguntarme cómo me sentía. Le dije que me dolía la garganta, el cuerpo, la espalda, pero como habíamos andado con mochila todo Perú, pensábamos que podía haber sido eso”.
Agregó que “desde que hemos entrado a Ezeiza pedíamos que nos hagan el estudio porque mi amiga había tenido fiebre y jodíamos que nos hagan el estudio, pero no nos lo han hecho”.
“Hay que tener un poco más de empatía con el prójimo”, cerró.
Otras frases
“Hoy estoy bien, sorprendida con el diagnóstico porque la verdad yo me siento bien. Soy la única que le han hecho hisopado porque he insistido en que me lo hagan, por mi tranquilidad, porque yo soy operada de un cáncer de tiroides y tenía un poco de miedo que me afecte el virus”.
“Nos condenan por haber viajado, pero nosotros hemos viajado antes que esto se hubiera declarado una pandemia, creo que hay que tener un poco más de empatía con el prójimo y tratar de ponerse en ese lugar”.
“Me quedo con la tranquilidad que hemos hecho las cosas bien, tomando recaudos y cuidando nuestros seres queridos y al resto de las personas”.
03-04-2020 Fuente y foto: diariopanorama.com
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