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hace 6 años - INTERNACIONALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 56 segundosAlgunas empresas permiten pausas para dormir, medida necesaria por los veranos cada vez más calurosos. Además, destacan que la productividad aumenta con pequeños espacios de libertad durante la jornada laboral.
Desde 2015, los veranos son cada vez más calurosos. Esto castiga especialmente a un país donde no hay costumbre de luchar contra las altas temperaturas. En tales condiciones se vuelve más difícil asumir responsabilidades laborales, por lo que la Federación Alemana de Sindicatos (DGB) alzó su voz para solicitar que la legislación laboral germana implemente la siesta, poderosa institución en otras latitudes.
“En vista del cambio climático, en los países del norte de Europa también debemos considerar cómo pueden protegerse los trabajadores”, dice Anelle Buntenbach, miembro de la dirección de la DGB. Su preocupación principal son los empleados que están obligados a trabajar al sol con temperaturas superiores a los 40ºC. “Para lidiar con el calor, debemos tomar la experiencia de nuestros compañeros de España y otros países del sur de Europa”, dice Buntenbach. A pesar de la amenazante recesión económica que se cierne sobre el país, Alemania está en medio de un debate público con la propuesta de la DGB. Los calurosos días de junio, julio y agosto, son un argumento incontestable a su favor.
La DGB reconoce que “Es problemático que tras la siesta todos puedan continuar trabajando sin estrés. Una siesta no contribuye a la recuperación si luego hay que ir a buscar a los niños a la escuela a las cinco. Hay que discutir su implementación”. Buntenbach concluye que “Lo crucial, ante todo, es que haya suficientes pausas para los trabajadores y que sean utilizadas”.
Sobre los beneficios asociados a una corta pausa para dormir durante la jornada laboral pueden dar cuenta algunas empresas germanas. En al menos una decena de ellas se instauraron siestas breves, “power naps”, traducible como “siestas energéticas”. “Generalmente el sueño ayuda a procesar lo que te tuvo ocupado cuando trabajabas”, explica el investigador Alfred Wiater, de la Sociedad para la Investigación y Medicina del Sueño (DGSM).
Desde hace tiempo, la industria petroquímica BASF habilitó en sus oficinas espacios para que los empleados pueden hacer cortas siestas energéticas, de 15 o 20 minutos. La empresa reivindica que la idea no es ajena a la cultura laboral alemana. “Antes era común que las empresas cerraran al mediodía, pero con el tiempo, esa cultura se perdió”, explican. Marco, carnicero de Berlín que tiene diez empleados en su negocio familiar, lo confirma: “Si yo cierro mi negocio al mediodía, habrá clientes que piensen de mí que tengo mucho dinero y que no me hace falta trabajar”.
07-09-19 Fuente y foto: DIARIO NORTE
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