La Costa argentina despliega todo su encanto para la temporada otoño-invierno

hace 6 años - NACIONALES

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La municipalidad de La Costa ofrece el programa turístico ‘En La Costa, disfrutar más cuesta menos‘ el que ofrece importantes beneficios a los visitantes que llegan al distrito durante la temporada otoño-invierno.


El responsable de Turismo de ese municipio, Rodrigo Torres adelantó a Télam que ‘por séptimo año consecutivo los turistas y visitantes que nos visiten durante la temporada otoño-invierno podrán acceder a diferentes promociones que incluyen descuentos en hotelería, transporte, parques temáticos, gastronomía, cines y productos regionales, entre otros rubros de servicios y productos en La Costa‘.

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‘En lo que respecta a hotelería se está ofreciendo, en las 14 localidades que integran el distrito costero, promociones donde se alojan 3 noches y solo se abonan 2, o se alojan 2 noches y solo se paga 1‘ sostuvo.

El objetivo del programa ‘es fortalecer al sector turístico durante los meses de menor demanda, gracias al trabajo mancomunado entre el sector público y privado‘.

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El funcionario manifestó ‘quienes se alojen en los hoteles adheridos al programa municipal podrán acceder a promociones en alojamiento y entradas a los cines de La Costa, descuentos en las entradas de los parques temáticos y en locales de gastronomía‘.

Además ‘ quienes viajen al Partido de La Costa con las empresas Plusmar, Rutatlántica y Rutamar, podrán acceder a una promoción de 4x2 para el grupo familiar, abonando sólo dos mayores pudiendo viajar gratis dos menores de 18 años‘ finalizó diciendo Torres.

El costado Atlántico también se luce

Separados por un río, Quequán y Necochea ofrecen paseos al aire libre, sitios históricos y propuestas culturales.

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Justo antes de volcar sus aguas en el Atlántico, el río Quequén Grande bordea dos ciudades hermanadas por la actividad portuaria, los hitos históricos, los vínculos sociales y las propuestas recreativas. En otoño, Quequén y Necochea conforman un circuito turístico integrado, que combina visitas a monumentos y edificios centenarios, paseos al aire libre, baños termales, gastronomía y pesca.

Del lado de Quequén es posible conocer la función que cumple desde 1921 el faro emplazado sobre una duna y apreciar las centenarias residencias de verano que ostentaba la aristocracia porteña a principios del siglo XX. Varias de esas mansiones señoriales siguen en pie aunque lucen bastante deterioradas.

El imperdible recorrido costero hasta los parajes agrestes Bahía de los Vientos y Costa Bonita incorpora otros matices del paisaje natural en el Paseo de la Ribera de Necochea. Este corredor de casi 5 km entre el Club del Valle y el puente Taraborelli -equipado con miradores, bancos con vista al río, aparatos para ejercicios físicos y puestos de hidratación con agua potable- está diseñado a la medida de los aerobistas y los aficionados al trekking, cabalgatas y bicicleteadas.

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A un costado, el río regala vistas impactantes y sectores aptos para la pesca deportiva de corvina y bagre. El recorrido total de la calle de tierra pegada al río se extiende 15 km hasta un sector de cascadas, transformado en pista natural de kayak slalom.

Aguas abajo, a pasos de la desembocadura en el mar, la Escollera Sur convoca a adultos y niños con una colonia de lobos marinos. La ruidosa romería de turistas que se fotografían con los mamíferos recostados sobre la playa y las embarcaciones ancladas en el puerto de Quequén de fondo contrasta con la silenciosa calma que impera entre los pescadores. En su tramo final, la lengua de piedra de 1.200 metros de largo se llena con los colores de los grafitis y el expresivo mural “Reflejos”, creado por la artista plástica Jacqueline Abraham y estudiantes de la Escuela Municipal de Artes. Desde esta galería de arte a cielo abierto se alcanzan a apreciar el Centro Nuevo y las amplias playas de Necochea al sur y, del otro lado, el puerto, la Escollera Norte, el faro y los balnearios de Quequén.

La avenida 10 es la vía más directa para adentrarse en la perfumada atmósfera del Parque Lillo, el pulmón verde de 640 hectáreas para disfrutar a pie o en bicicleta. En verano se suma el tren ecológico, que avanza lentamente por el bosque hasta el Lago de los Cisnes. En medio del ovillo de pinos y eucaliptos se despliegan tres circuitos aeróbicos, los cerezos y durazneros del Jardín Japonés, un anfiteatro, juegos infantiles, un reloj de sol, el Jardín de Rocas y un vivero.

El Parque Lillo también alberga el Museo de Ciencias Naturales y la casona de estilo neocolonial que perteneció a la familia pionera Díaz Vélez. Hoy en sus salas restauradas funciona el Museo Histórico Regional.

A 46 km de Necochea, una estancia rural de 1925 enmarca el complejo termal Médano Blanco. Un horizonte de campos sembrados se ensancha alrededor de la ruta de ripio. A mitad de camino, en el balneario Los Ángeles, retorna el paisaje de dunas, el mar y la playa, en esta época frecuentada casi exclusivamente por bandadas de aves marinas.

14-06-19 Fuente y foto: DIARIO NORTE



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