Las fuertes tormentas ocasionaron severos daños en el sistema eléctrico provincial

hace 7 años - PROVINCIALES

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Edese montó un operativo de emergencia a los efectos de reparar las instalaciones y minimizar los inevitables cortes en la distribución de electricidad. Todo ello sorteando el peligro tanto para la vida de los ciudadanos como de los operarios. Gran colaboración de autoridades provinciales, municipales, productores agropecuarios, comerciantes y vecinos.


Las tormentas que afectaron a gran parte del territorio provincial ocasionaron severos daños  en el sistema de distribución de electricidad, lo que obligó a Edese a activar el plan de emergencia previsto apara este tipo de fenómenos climáticos. Luego de soportar una sensación térmica de 51º, récord a nivel país, la furia del cambio climático ingresó a Santiago del Estero desde el sur.

Fuertes vientos con caídas de carteles, chapas y árboles sobre las líneas eléctricas, descargas atmoféricas que ocasionan daños en transformadores, derribamiento de postes y columnas de hormigón de gran porte, son las consecuencias propias de grandes tormentas.

Inmediatamente todo el personal se autoconvoca a la espera de la planificación y diagramación que los ingenieros y técnicos de la Empresa Distribuidora de Electricidad disponen para coordinar esfuerzos, preservar vidas, evitar accidentes y reparar el servicio lo más rápido posible. Están capacitados,  entrenados y cuentan con gran experiencia, pero cada tormenta es un escenario diferente que obliga a la improvisación profesional sobre el terreno.

Evaluado los daños mientras la tormenta persiste, las cuadrillas de Edese y de las empresas contratistas previstas para la emergencia, se disponen a enfrentar el arduo trabajo apenas las condiciones climáticas lo permitan.

Todos saben que la prioridad es preservar la vida y aplican lo que definen “sacar el peligro de la calle” que se traduce en aislar cables y conductores eléctricos que estén al alcance de los transeúntes, de los mismos operarios o colaboradores espontáneos  que siempre están dispuestos a ayudar. Es el momento de mayor tensión, la vida está en juego en un escenario donde la electricidad y la lluvia se convierten en trampas mortales. Apresurarse en restablecer el servicio puede ser el alivio para muchos, pero la vida para unos pocos.

Las camionetas, equipos de altura, grúas de gran porte, tractores, camiones con materiales y todo el equipamiento necesario comienzan a desparramarse por las ciudades, pueblos, rutas  y caminos secundarios en la amplia geografía provincial. Colaboran en cada ocasión, desinteresadamente, las distintas reparticiones del gobierno de la provincia, las municipalidades, productores agropecuarios, comerciantes y vecinos en general. Toda ayuda es bienvenida, la solidaridad santiagueña no tiene límites.

 El trabajo, por momentos es agotador ya que hay que operar bajo la lluvia, de día y de noche y en muchas ocasiones en medio del agua que tarda en escurrir y no permite el ingreso de vehículos. Al día siguiente de la tormenta normalmente sale el sol y la humedad con las altas temperaturas le complica la vida a los operarios. Los relevos de personal se suceden, pero a muchos hay que obligarlos a descansar porque no quieren parar.

Las zonas más afectadas por las tormentas fueron las ciudades y alrededores de Añatuya, Banderra, Tomas Young, Los Juríes, El Cuadrado, La Nena, Frías, Bandera, Fortín Inca, Guardia Escolta, Colonia Dora, Quimilí, Vilelas, El Colorado, Pozo del Toba, Bajo Hondo, Otumpa, Selva, Pinto, Real Sayana, Icaño, Herrera, Mailín, Sumampa, Sol de Julio, Los Telares y Ojo de Agua.

04-01-19. Fuente y Foto. El Liberal.


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