hace 7 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 25 segundosFernandez.
Un confundido ladrón terminó tras las rejas luego de arrepentirse por haberle robado a su jefe $80.000 en efectivo, con la complicidad de dos amigos, cuando se encontraba realizando cobranzas en la ciudad de Fernández.
El ilícito se registró el pasado 22, cuando el hijo del dueño de una pollería se encontraba en la "Capital del Agro" realizando repartos en compañía de un empleado, a bordo de un camión Ford 400.
En un momento determinado el conductor descendió del rodado y fue entonces cuando su empleado infiel tomó su teléfono y le mandó un mensaje de texto a dos amigos. Les decía que el rodado iba a quedar solo, sin trabas y que debían sacar el estuche negro que estaba en la guantera.
Una vez planeado el golpe delictivo, el acusado descendió del camión e ingresó al comercio junto a su jefe para descargar mercadería. Cuando ambos regresaron al vehículo advirtieron que el dinero ya no estaba.
La víctima llamó a la policía y realizó la correspondiente denuncia. Como los sabuesos notaron cierto nerviosismo en el empleado, decidieron secuestrarle el teléfono celular.
Dos días después, mientras las averiguaciones avanzaban, agobiado por la culpa el empleado decidió contarle a su hermana y mostrarle el dinero que tenía en su poder, ya que tras el atraco sus cómplices se lo habían dejado en su casa.
La joven le aconsejó que regresara el dinero y que pidiera perdón. En procura de arreglar la situación, ella habló con el patrón de su hermano. Le confesó la verdad y le suplicó que levantara la denuncia. El damnificado fingió aceptar el trato y le dijo que se presentara en la Comisaría para retirar su teléfono.
El empleado infiel arribó a la Seccional 35 y quedó tras las rejas. Tras su confesión, la policía allanó la casa de sus amigos cómplices y logró aprehenderlos. Ahora los tres imputados se encuentran a disposición del Dr. Hugo Herrera, fiscal de la causa.
29-06-18. Fuente y Foto. El Liberal.
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