Chaco: Me golpeó durante el embarazo y hace una semana, cuando tenía la nena en brazos”

hace 9 años - POLICIALES

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La Justicia prohibió al actual subsecretario de Coordinación de la Vicegobernación Wilfredo Daniel Lezana acercarse a su expareja. Laura Anahí Koryzma denunció agresiones físicas, acoso psicológico y económico.


El Juzgado del Menor y la Familia Nº 6, que conduce Laura Parmetler, dictó la restricción de acercamiento y le dio un botón antipánico. Laura Koryzma había pedido la medida al juzgado del menor y familia Nº 5. La pareja tiene una hija de un año y nueve meses, con tenencia compartida, y las diferencias se agravan cuando coinciden.

La joven aseguró a NORTE que rompió el silencio para cerrar un ciclo: “No iba a denunciar para evitar que la nena quede en el medio; ahora quiero que se conozca que es un caso de violencia de género, con mi familia necesitamos paz”. 

DENUNCIA1.jpg“Quiero que se conozca que vivo un caso de violencia de género”, plantea. En NORTE Laura Kozyma expuso denuncias y expedientes en trámite.

Desde el comienzo

La pareja se conoció hace cuatro años y los conflictos se agravaron desde la separación, en enero de 2016. “Siempre fue violento y me golpeó varias veces. Cuando tuvo la oportunidad lo hizo. Durante el noviazgo, el embarazo y la semana pasada, cuando tenía la nena en brazos”, resume.

Aunque no se hablaron por meses asegura haber intentado una mejor comunicación. “Jamás le impedí ver a nuestra hija”, aclara. La excepción fue cuando comenzaron las amenazas: “Dijo que si él no la podía ver, yo tampoco; que mire los noticieros, que roban y matan chicos”.

Llamadas anónimas

Esta semana, mientras hacía trámites en un Juzgado y Casa de Gobierno, la mujer de 22 años recibió una llamada sin identificación. La voz de un hombre desconocido pronunció su nombre, le dijo quería conocerla y preguntó si ya había salido de Casa de Gobierno.

Horas después volvió a decirle que faltaba poco para que se conozcan. “Jamás me pasó algo así, ¿justo ahora que estoy con este problema me llaman?”, planteó. “Ya no camino tranquila por la calle, menos con la nena”.

La niña

Después de recibir amenazas, Laura interrumpió el contacto de la niña con el padre por tres días. Un fiscal (Nº 10) le advirtió por teléfono que podía ir presa y recomendó firmar un acta de común acuerdo, provisoria. Sin asesoramiento letrado, accedió mantener de la tenencia compartida, que la niña viva en su casa y vea al padre a diario. Además, inició el trámite un juicio por alimentos, que se estableció en un 20%, porque Lezana alegó no poder dar más dinero hasta tener el resultado de un estudio de ADN por otra paternidad.

Otro cuestionamiento a su expareja es por tomarle fotos a irritaciones (paspaduras) de la nena -por whatsapp- para responsabilizarla a ella por los descuidos.

La joven reconoce que su hija “adora al padre” y no la separaría de él. Sin embargo cree que él sí contribuye a dañar su relación: “Cuando la trae, viene muy alterada. Hace poco me pateó, gritó, no quería que la alce. No sé qué hace él porque nosotras nos llevamos muy bien. Cuando me la da lo hace por la ventanilla del auto, varias veces la golpeó pasándola así”.

En el trabajo

Laura estudia para ser abogada y por el momento limpia casas. Desde agosto y hasta mediados de este mes trabajó en el área de Recursos Humanos de Casa de Gobierno. Percibía una beca de $4.300 que, sostiene, le consiguió su expareja y que el 11 de enero finalizó, después de una discusión.

Antes, trabajó por un breve período en Vicegobernación, donde de los 22.000 pesos que recibía, 10.000 se quedaba él “por haber conseguido el puesto”. “Si quería seguir tenía que darle la plata cada vez que cobraba”, describe. Por eso renunció.

Las señales

Entre los antecedentes de la relación Laura describe los primeros indicios del control que ejercía su expareja: revisaba mensajes en el celular y la presionó para cerrar su cuenta en Facebook. “Para él, mis amigos y familiares eran lo peor, todas mis amigas eran putas. Decía con esa gente no me junto más o que mi familia no me quería”.

En las conversaciones de whatsapp se leen varias formas de descalificación: reproches porque depende de su dinero y le falta madurez; desacreditaciones a su familia y cuestionamientos a su conducta como mujer y madre.

26-01-17. Fuente y Foto. Diario Norte


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