hace 9 años - POLITICA
Tiempo de lectura: 1 minuto, 19 segundosSon empresas en su mayoría negocios del campo. Dos de ellas estuvieron involucradas en el caso Sueños Compartidos.
Durante casi seis años, $ 6 mil millones de pesos de la Jefatura de Gabinete fluyeron desde la oficina de pagos de la AFA hacia las arcas de clubes en todo el país en forma de cheques. Esos cheques en algún lado debían terminar. La investigación que llevan adelante la jueza federal María Romilda Servini de Cubría y el fiscal Eduardo Taiano había encontrado en enero de este año más de $50 millones en notas de pago sospechosas como primer paso. Saber dónde terminaron esos cheques se volvió una preocupación elemental. La primera teoría fue algo obvia: cuevas financieras. Con el tiempo, se descubrió que la verdad era algo menos previsible. Los cheques a pago diferido, sospecha la Justicia, terminaron en cooperativas, con un marco impositivo y jurídico mucho más relajado. Amigal Limitada fue el primer gran nombre en surgir, integrado entre otros por Jorge Galitis, ex dirigente de Huracán. Para operar con una cooperativa, hay que ser socio de ella: Luis Segura está en la lista, así como José Luis Meiszner, con prisión domiciliaria a raíz del Fifa gate. Amigal se presentó por sí sola en el Juzgado Federal Nº 1: entregó constancias de operaciones desde 2009 a 2015, los casi seis años del Fútbol para Todos. Había operaciones de clubes como Huracán, All Boys, Quilmes, Argentinos Jrs., San Lorenzo, Racing, River e Independiente. Pero Amigal, sin embargo, era solo la punta del iceberg. En un escrito de la semana pasada, Servini de Cubría pidió información sobre más de 230 firmas con oficios librados al Inaes que regula las cooperativas, a la UIF y a la Inspección General de Justicia. La magistrada y su equipo buscarán registros comerciales, composiciones societarias y reportes de operaciones sospechosas. 12/05/2016
Fuente y Foto: EL LIBERAL
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