hace 11 meses - NACIONALES
Tiempo de lectura: 3 minutos, 19 segundos8 de Abril, 2025-Mercados muy tensos-La calma en los mercados financieros volvió a romperse esta semana. Después de casi seis meses, el riesgo país argentino superó nuevamente la barrera simbólica de los 1.000 puntos básicos, en un contexto global sacudido por nuevas tensiones comerciales y la persistente incertidumbre local.
El índice elaborado por JP Morgan, que mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y el de los títulos del Tesoro de EEUU, alcanzó este martes los 1.009 puntos, lo que representa un salto de 49 unidades en un solo día, equivalente a un aumento del 5,1%. Es el nivel más alto desde el 24 de octubre de 2024, cuando llegó a 1.035 puntos.
El dato inquieta a los inversores y también al Gobierno de Javier Milei, que había convertido la baja del riesgo país en uno de sus principales objetivos para recuperar el acceso al financiamiento internacional y comenzar a desmantelar el cepo cambiario. Pero ese plan, al menos por ahora, vuelve a quedar en pausa.
La trayectoria del riesgo país en los últimos meses muestra un deterioro sostenido. Tras la asunción de Milei en diciembre de 2023, y con un paquete de medidas de ajuste fiscal agresivo, el indicador llegó a tocar los 560 puntos básicos el 9 de enero de 2025. Desde entonces, no ha dejado de subir, casi duplicando su valor en apenas tres meses.
¿Qué factores explican esta reversión? En primer lugar, las demoras en cerrar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), vital para garantizar el financiamiento de corto plazo. En segundo lugar, el clima externo: la reciente decisión del gobierno de Estados Unidos, encabezado nuevamente por Donald Trump, de elevar aranceles a productos de 185 países desató un nuevo frente de tensión comercial que golpea a los mercados emergentes.

El aumento del riesgo país refleja directamente la caída en los precios de los bonos soberanos argentinos en dólares, ya que a menor cotización, mayor es el rendimiento exigido por los inversores para asumir el riesgo de financiar al país. Y ese rendimiento más alto se traduce en una prima de riesgo mayor.
En términos prácticos, esto implica que a la Argentina le resulta cada vez más caro —e incluso inviable— emitir deuda en los mercados internacionales. Los analistas coinciden en que un riesgo país inferior a los 400 puntos (algunos estiran ese umbral a 500) es una condición necesaria para acceder a crédito voluntario a tasas razonables.
Hoy, con el índice por encima de los 1.000 puntos, cualquier intento de emitir deuda implicaría pagar un interés de al menos el 10% anual en dólares, tomando como referencia que la tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años ronda el 4,25%-4,50%. Un escenario insostenible para cualquier economía en dificultades.
La administración libertaria había apostado a que el mercado le reconociera el ajuste fiscal y le abriera el acceso a financiamiento. Durante los primeros meses de gobierno, esa expectativa se vio reflejada en una mejora de los activos argentinos. Pero ahora, el deterioro externo y la falta de definiciones internas están erosionando esa confianza.
"La suba del riesgo país es una señal clara de que los inversores están reevaluando sus expectativas sobre Argentina", señala un economista de una consultora local. "Sin un acuerdo firme con el FMI y con la actividad económica en recesión, el mercado exige cada vez más premio para asumir el riesgo argentino".
Además, la incertidumbre en torno a los próximos pasos del plan económico —especialmente en relación al levantamiento del cepo, la acumulación de reservas y la consolidación del superávit fiscal— suma presión sobre los precios de los activos financieros.
El aumento del riesgo país no es solo un dato técnico: tiene consecuencias concretas para la economía real. Afecta el costo de financiamiento de las empresas, encarece el acceso al crédito externo para provincias y municipios, y actúa como termómetro de la percepción internacional sobre el rumbo económico del país.
Con el índice nuevamente por encima de los 1.000 puntos, la puerta al mercado internacional vuelve a cerrarse, al menos por ahora. Y si bien el Gobierno asegura que su prioridad sigue siendo ordenar las cuentas públicas, la posibilidad de financiarse voluntariamente con deuda parece alejarse en el corto plazo.
"El regreso a los mercados, uno de los grandes objetivos del programa económico, queda en suspenso hasta nuevo aviso", resumen en la City.
Fuente: diarionorte.com
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