"Pude haber sido otro Fernando Báez Sosa", dijo el árbitro al que le dieron una patada en la cabeza

hace 2 años - PAÍS

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Ariel Paniagua, el referí amateur agredido por un jugador de fútbol amateur que después se disparó dijo estar "destruido". Niega haber extorsionado a Williams Alexander Tapón.


Está sin dormir, agotado y estresado por lo que está viviendo en los últimos cuatro días. Ariel Paniagua, el árbitro del campeonato amateur que se disputaba en el Club Estación 98, de Avellaneda, que recibió una patada criminal en la cabeza sueña con volver el tiempo atrás y que "nada de lo que está pasando exista".

"Siento que no doy más, estoy harto, el teléfono detona y mi cabeza me está explotando. Me quiero meter en la cama y no salir. Yo no quiero estoy que estoy viviendo".

Paniagua, que se gana la vida como limpiavidrios en altura y vive en Gerli, es padre soltero de cuatro hijos y acaba de atravesar "el peor fin de semana" de su vida. A las trompadas y la patada en la cabeza que recibió el sábado –por expulsar a un jugador del equipo La Cortada–, el suicidio de Williams Alexander Tapón fue "otro golpazo inesperado".

"Me enteré el lunes a la noche, cuando estaba haciendo la denuncia. Fue loquísimo, escuché en la radio de la comisaría que se había matado y no podía creerlo. Me angustió mucho", expresa.

Entre aturdido y confundido, Paniagua no puede digerir el vértigo de los últimos días. "El sábado cuando me levanté para dirigir el torneo, tenía varios partidos, era un tipo de persona. El domingo, con todo el dolor en mi cabeza y cuello por la agresión sufrida, era otra persona muy distinta. Y hoy no tengo nada que ver con quién era, después de enterarme lo que hizo este pibe".

Afligido y apesadumbrado, admite: "La verdad es que lo siento mucho por su familia, no pensé que podría llegar a hacer algo así. Si bien me siento muy mal por la decisión que tomó, no me quiero echar la culpa porque siento que yo hice lo que tenía que hacer, que fue denunciar el ataque sufrido para que de una vez por todas se termine con la violencia hacia los referís y que el fútbol amateur cambie y mejore las condiciones de trabajo".

"Yo lo único que hice fue ir a ganarme el mango porque tengo que darles de comer a cuatro hijos... Me pagan dos lucas, dos lucas y media ($ 2.500) por partido y a veces tenés que hacer cinco, seis por día para juntar una cifra un poco más grande", le dice Paniagua a Clarín, con voz temblorosa y a punto de quebrarse.

"Yo creo que lo que pasó en el club el sábado, la actitud que tuvo fue la gota que rebalsó el vaso ... Él ya venía cargando con una mochila llena de piedras y terminó de desbordar con este quilombito... Bah, con este quilombazo, porque si yo hoy estoy hablando con vos y puedo dar la versión de los hechos es porque Dios es grande, porque Dios estuvo conmigo, porque nunca me dejó, amigo. La realidad es ésta, el pibe se mató y yo estoy muy pero muy mal. Necesito un psicólogo urgente. Quiero volver a vivir tranquilo, no quiero fama".

Cuenta Paniagua que vio "un par de veces" el video en el que sufre la agresión de parte de William Tapón. "Lo primero que se me cruzó por la cabeza fue que, tranquilamente, pude ser otro Fernando Báez Sosa, pero como dije, Dios no quiso llevarme, por suerte para mis hijos a los que debo mantener".

Sobre el partido, específicamente, que disputaron La Juntada versus La Cortada -equipo del agresor- comentó: "Yo tuve una buena actuación, me pongo entre 7 y 8 puntos. No fue un diez porque tuve equivocaciones como no haber visto algunas faltas".
19/07/2023 Fuente y foto.DIARIO PANORAMA


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