hace 2 años - SANTIAGO
Tiempo de lectura: 3 minutos, 57 segundosLa preocupación de los chicos por su físico se convierte en un condicionante para el desarrollo emocional. Saber acompañarlos con comentarios positivos es la clave para los padres
En estos tiempos son muchos los adolescentes que muestran temor y preocupación por sus cuerpos, la supuesta fealdad que condiciona sus relaciones y su vida social, y los lleva a embarcarse en rígidas dietas, exceso de ejercicios o métodos poco recomendables para su salud.
Por eso es que se torna vital el modo en que los padres acompañan este proceso problemático, en el que flaquea la autoestima de los chicos, para que no se convierta en un trauma que los marque en la posibilidad de mantener relaciones afectivas.
"Hay muchas consultas sobre hechos traumáticos en la infancia que han marcado la posibilidad de tener relaciones afectivas, relaciones sexuales; gente que entró en un circuito de arreglos externos para parecerse de alguna manera y termina siendo iatrogénico (peor de lo que se presuponía que debía ser), porque se produce un deterioro en el cuerpo", alertó la psicóloga Emily Azar sobre este tema.
Por ello es que pidió "poner mucha atención" a los mayores en el cuidado de estos detalles de la vida de sus hijos.
"Es importantísimo notar las críticas y los prejuicios, y aceptar que también puede haber partes del cuerpo que no nos guste, con las que no estemos cómodos, y eso está bien, porque somos seres humanos, no somos perfectos. Y también hay que ver qué es perfecto, porque una cosa es el concepto de estética, la estética social, que es un patrón general según las culturas o el lugar donde uno esté, y la estética psicológica, que está dada por el gusto personal y la aceptación de lo que a uno le guste de su propio cuerpo, o de cómo vestir, andar o decir sobre el propio cuerpo", añadió.
Dijo que los padres deben ser cuidadosos con los términos y con las formas en que se les dice las cosas a los adolescentes. "Decirles qué grandote que sos, qué gordo que sos, no es lo mejor. Peor aún si se emplea un tono imperativo. Son temas que se los puede hablar en un tono de cariño, teniendo en claro la intención con la que se va a hablar", puntualizó.
Una valoración que tiene tres componentes
Es oportuno entender qué es la autoestima. Se piensa que es quererse uno mismo, y esa es sólo una parte. La autoestima tiene tres componentes: uno cognitivo, otro afectivo, y otro conductual.
El cognitivo es aquella idea que uno se dice a uno mismo, el concepto que se forma de uno mismo, y que está muy influenciado por el entorno que uno tiene, en algunos casos.
La cuestión afectiva es lo que uno siente respecto de uno mismo y las sensaciones que despiertan tener ese concepto, que va a incluir diferentes aspectos, como lo físico, la adecuación a ciertos espacios, la posibilidad o no de lograr cosas, de cumplir las metas, es como poder ver que eso que se desea se puede alcanzar.
Y la parte conductual es lo externo de eso que se ve y se piensa de sí mismo.
La aterradora sensación de sentirse poco atractiva
La sensación de sentirse feas y poco atractivas es un sentimiento aterrador.
El clínico italiano Gustavo Pietropolli, autor entre otros del libro "Arrogantes y frágiles, los adolescentes de hoy", analizó que el ideal de belleza es una invención de la era del narcisismo colectivo, que ha impuesto un modelo comparativo de lo que se conside- ra bello o feo, acentuando la identidad en el cuerpo y no en el carácter o la personalidad.
El narcisismo ha imperado con esa necesidad exagerada de mirarse a sí mismas, especialmente por su cuerpo, por verse bonitas y reducir su preocupación al buen vestir, las joyas, el maquillaje o el corte de cabello.
Una constante preocupación de cómo te han de ver los demás, una obsesión por la selfi o el cómo sales en las fotos.
Cómo hacer para ayudar a que su hija se sienta mejor y no viva con juicios críticos y negativos sobre sí misma
Estos consejos ayudarán a que tu hija se sienta mejor y no viva con juicios críticos y negativos sobre sí misma:
1. Dejar de reducir la personalidad e identidad al cuerpo y a la apariencia. Sí es importante; pero no es ni lo más trascendente ni lo que más nos ha de preocupar. Porque la personalidad, la educación, la inteligencia emocional, los modales y, en fin, el desempeño integral como la simpatía y los valores que se tienen, cuentan mucho más.
2. Aceptarse a una misma y dejarse de estar comparando con las demás. Cada quien es como es y no hay que vivir envidiando ni imitando patrones y modelos que usan otras mujeres. Es mejor reafirmar tu propia forma de ser y arreglarte más a tu gusto, sin que lo hagas para agradar a los demás para buscar halagos.
3. Cuidar, más que tu apariencia, tu salud y especialmente la alimentación, para evitar caer en algunos de los trastornos tan comunes hoy en día, como la bulimia o la anorexia.
4. Borrar de la mente que se sienta fea, dejar de ser la juez y la peor crítica de sí misma. Y a no discriminar a las personas por feas o bonitas.
5. Aprender a vivir con una alta autoestima, sin que le preocupe lo que piensan los demás.
El culto al cuerpo ha llevado a muchas personas a descuidar lo fundamental, que es su personalidad.
12/07/2023 Fuente y foto:EL LIBERAL
Powered by TURADIOINFO.COM