hace 2 años - POLITICA
Tiempo de lectura: 3 minutos, 23 segundosLa metas acordadas se incumplieron y no alcanza con reformulaciones menores, sino que son necesarias modificaciones profundas, incluso con fondos frescos, que permita transitar las elecciones sin sobresaltos. Aceptación tácita del Fondo y Economía sobre el fracaso.
16/04/2023 - 01:50 Política
La situación económica de la Argentina se ha agravado aceleradamente en los últimos meses y el Gobierno corre el peligro de no poder dominar la situación, ante la desconfianza de los mercados y de la gente que ven cada vez más cerca la posibilidad del temido salto devaluatorio en la proximidad de las elecciones.
Cuatro factores fundamentales se conjugan para que se enciendan las alarmas, Economía no ha podido cumplir con lo prometido al FMI y a la ciudadanía en cuanto a bajar la inflación, acumular reservas y bajar el gasto público, a lo que se suma una brutal sequía que afectó la producción agropecuaria, principal fuente de divisas del país.
La inflación se encuentra descontrolada y en camino claramente ascendente; el Banco Central no logra contener los dólares que ingresan por los diferentes dólares Soja y pierde reservas constantemente; mientras que el ajuste del gasto se demora fundamentalmente en la eliminación de los subsidios tarifarios.
El Gobierno y el Fondo hacen hincapié en la sequía histórica, pero ya desde el año pasado se sabía sobre los efectos devastadores, aunque es cierto que terminó resultando peor de lo previsto. Sin embargo, la falta de cumplimiento de lo acordado o la imposibilidad de cumplirlo, según la mirada con que se lo analice, es el meollo de la cuestión que obliga a replantear metas y programa.
En este marco, el ministro de Economía Sergio Massa se reunió ayer en Washington con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, tras acordar la reformulación del programa con el propio organismo a raíz del impacto de la sequía sobre las reservas nacionales.
Anteriormente, Massa había mantenido un encuentro con la primera subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath, en el cual evaluaron el impacto de la sequía y coincidieron en la necesidad de reformular el programa que posee Argentina con el organismo.
"Están todas las alternativas sobre la mesa", señalaron las fuentes oficiales acerca de los cambios que se están evaluando, lo que se traduce en que se va a reformular totalmente el programa y las metas.
Antes de llegar a Washington, Massa hizo una escala en Santo Domingo para reunirse con la vicecanciller de los Estados Unidos, Wendy Sherman. Luego, se juntó con Mike Pyle, número 2 del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense. La administración de Joe Biden intenta evitar que la crisis explote del todo en la Argentina y de hecho apoya la renegociación con el FMI.
La nueva negociación es un reconocimiento tácito de que el programa, tal como fue aprobado hace apenas dos semanas por el board del Fondo, se encaminaba a otro incumplimiento, y llega en un momento político extremadamente delicado en la Argentina por el inicio de la campaña presidencial. El Fondo ha sido flexible para atender las necesidades del país, pero en sus últimos mensajes abogó por implementar políticas "más sólidas".
El alcance y la profundidad de la nueva recalibración se definirá en las próximas semanas con el trabajo que ya arrancaron el equipo de Massa, comandado por Leonardo Madcur, y el staff del Fondo, que lidera Luis Cubeddu, y en el que Gopinath tiene una amplia gravitación. El nuevo ajuste del programa ocurrirá en el marco de la quinta revisión del Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF, según sus siglas en inglés) vigente, que debe estar terminado para fines de junio.
"Empieza una etapa de repensar el acuerdo en función de la sequía", describieron en el equipo económico y dejaron abierta la posibilidad a que se modifiquen algunas políticas, o se toque otra vez las metas de acumulación de reservas, o las metas para el déficit fiscal, o incluso se cambie el perfil de desembolsos. El Gobierno está muy apremiado por conseguir todos los dólares posibles para paliar el déficit actual de divisas y deprimir las expectativas de una devaluación brusca del dólar oficial que aliente la inflación. El anticipo de la nueva negociación con el Fondo ocurrió horas después de que se conociera el dato de inflación de marzo, que dejó un alza del costo de vida de 7,7% mensual.
La necesidad se volvió imperiosa cuando Massa comprobó que el dólar agro tendría corto alcance porque los exportadores no tendrán mucha soja que ofrecer y que apurar desembolsos de organismos de crédito multilaterales tenía sus limitaciones. En el Palacio de Hacienda estimaron que, entre el Banco Mundial, el BID y la CAF, con suerte podrían conseguir unos U$S 7.000 millones.
Fuente y foto: EL LIBERAL
Powered by TURADIOINFO.COM