Una ansiosa calma alrededor de la Rosada

hace 10 años - POLITICA

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La Ciudad Autónoma de Buenos Aires transcurrió sus últimas horas antes de la votación en un histórico balotaje presidencial entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, con una aparente calma que impuso la veda electoral.


 Sus vecinos se notan más aplomados ante esta nueva elección, propio de un distrito que en el año tendrá seis comicios: las primarias, generales y balotaje por la jefatura de Gobierno porteña que ungió a Horacio Rodríguez Larreta como sucesor de Macri; más las Paso y Generales nacionales, y por último la segunda vuelta. Aprovechando el hueco legal del Código Electoral que no habla de prohibición de campaña en las redes sociales, el Frente para la Victoria y el Frente Cambiemos continuaron difundiendo a sus candidatos a través de las redes sociales, donde continuaron los cruces y chicaneos entre simpatizantes de ambos sectores que le dan un color especial a estos comicios nacionales, referenciándose en dos propuestas que se presentan ante la sociedad como ideológicamente opuestas. Y los porteños demuestran en cada charla de café, reuniones familiares o rondas de amigos, que tienen definido su voto, ya sea por Scioli o por Macri, y también bastante claros los motivos que inclinan su apoyo hacia uno u otro candidato. Las ENCUESTADORAS hablan de la existencia de un porcentaje de indecisos que ronda entre el 4 y el 11 por ciento entre los 32 millones de electores que tiene el país, y que podrían definir la elección. Los márgenes entre el ganador y el perdedor serían estrechos y donde cada voto resulta muy valioso para definir la puja. Esta indecisión ronda principalmente sobre quienes votaron por Massa, y que vieron en él como a una alternativa a la opción Scioli o Macri. Hoy será el turno de que los ciudadanos concurran a las urnas y decidan un nuevo gobierno y con ello, inaugurar una etapa institucional para el país. Porque lo único seguro es que este 10 de diciembre concluirá uno de los ciclos políticos más extensos de la democracia: el kirchnerismo, que durante 12 años, con aciertos y errores, marcó fuertemente a la sociedad argentina y que también dejará su legado. Serán entonces Scioli o Macri, los responsables de imponer su impronta ante el advenimiento de un nuevo estilo de gobernar, porque Macri recalcó su rechazo a lo que consideró una forma autoritaria de manejo de poder, y porque aún ganando Scioli, el candidato oficialista ya dijo que gobernará a su manera; y porque en definitiva, no se podrá hacer kirchnerismo sin un Kirchner al frente del Estado. 

Fuente: EL LIBERAL


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