hace 3 años - SANTIAGO
Tiempo de lectura: 2 minutos, 44 segundosMantener los pies secos, no caminar descalzo por saunas y gimnasios y extremar las medidas de higiene son factores clave para reducir el riesgo de desarrollar pie de atleta, recomiendan los expertos
Con la llegada del calor, se presentan nuevas formas de cuidar nuestra salud, dada a la implicancia que tiene la condición climática en las reacciones del organismo humano. Entre ellas, existen algunas que si bien no revisten gravedad en un principio, resultan sumamente incómodas y antiestéticas.
Se trata de los hongos de los pies, también conocidos comúnmente como pie de atleta o con el nombre científico de micosis, una patología muy frecuente cuando llega el calor.
Los especialistas puntualizan que pueden aparecer en dos lugares, la piel (dermatomicosis) y las uñas (onicomicosis). En el caso de la piel el principal síntoma es el enrojecimiento de la zona afectada. Cuando se detecta es conveniente acudir lo antes posible al médico para iniciar el tratamiento.
En el caso de las uñas, hay varios signos que pueden alertar de la presencia de hongos. Uno es que las uñas se vuelven amarillentas y presentan ciertas grietas.
La micosis de la uña es contagiosa y se puede transmitir de una persona a otra, pero no es habitual. Los ambientes más comunes donde se produce el contagio son las piscinas, duchas y vestuarios de instalaciones deportivas, donde a través de un suelo húmedo se puede adquirir la infección por hongos tanto en el pie como en las uñas.
Respecto del pie de atleta, profesionales de la seccional Santiago del Estero de la Sociedad Argentina de Dermatología, explicaron que se trata de una infección en los pies causada mayoritariamente por unos hongos denominados dermatofitos, aunque también puede ser causada por otros hongos, levaduras y bacterias.
Consulta
El tratamiento es simple y suele realizarse con varios fármacos que se administran por vía oral o se colocan sobre el área afectada.
Hay muchas posibles combinaciones y debe ser siempre el médico el que decida qué tratamiento es el más adecuado y el que debe prescribir qué clase de medicación es la indicada. Con este método se solucionan la mayor parte de los casos, aunque puede precisar de un período de tiempo bastante largo porque, por ejemplo, una uña sana necesita unos nueve meses para crecer totalmente.
Los primeros signos que deben alertarnos
Los síntomas más comunes de las infecciones por hongos son los siguientes: picores constantes en el pie, rojeces, descamaciones en la piel, sensación de quemazón y mal olor, especialmente entre los dedos y los pliegues.
Los especialistas señalan que, en su mayoría, las infecciones por hongos son leves y se tratan con cremas de uso tópico o, en los casos más graves, mediante fármacos orales en los casos más graves. Sin embargo, hay algunas medidas que podemos tomar para evitar este tipo de infección o disminuir el riesgo de contraerlas.
Los calcetines y los zapatos cerrados no desaparecen en verano, como en el trabajo, por lo que es importante utilizar un tejido transpirable y de algodón, así como otros productos naturales para los calcetines que permitan disminuir la sudoración.
Algunas enfermedades son factores de riesgo
Hay algunos factores que aumentan el riesgo de contraer hongos como por ejemplo mantener la piel húmeda durante un tiempo prolongado y de forma recurrente.
Tener ciertas enfermedades aumenta el riesgo de la aparición de hongos. Es el caso de la diabetes mellitus, la insuficiencia venosa crónica, alteraciones del sistema inmunitario y algunas enfermedades de la piel, como la atopia o la ictiosis.
Estar recibiendo tratamiento con corticoides o ciertos factores genéticos también pueden contribuir a crear una mejor situación para el desarrollo de una infección.
Las condiciones ideales para el desarrollo del hongo incluyen oscuridad y humedad. Evidentemente, lo mejor para evitar este tipo de infección es tomar medidas de prevención.
29/10/2022 Fuente y foto:EL LIBERAL
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