Crimen de las vías: la compleja relación que unía a Nazareno Cruz y al sujeto que lo ejecutó a tiros

hace 3 años - POLICIALES

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La Justicia confirmó el adelanto de EL LIBERAL y ordenó la imputación por el brutal homicidio. Los amigos, testigos claves. Los tatuajes del imputado y su “rebeldía” lo dejaron en evidencia. Creen que él comercializaba sustancias tóxicas y que la víctima consumía. Detalles llamativos.


19/09/2022 - 00:06 Policiales

La Justicia de La Banda hizo lugar al pedido de imputación por homicidio para Sergio Daniel Ceballos, el joven detenido por un arma de fuego y que ahora está sindicado como el autor del homicidio de Hugo Nazareno Cruz, asesinado a tiros sobre las vías del tren en Beltrán.

Tal como lo adelantó EL LIBERAL en exclusiva en su edición de ayer, la Unidad Fiscal Banda solicitó al Dr. José Luis Torrelio que Ceballos fuera acusado de matar a tiros a la víctima, a quien según las averiguaciones citó previamente en las vías, a la vera de la Ruta Nacional 34.

Ayer se levantó el secreto de sumario y EL LIBERAL accedió a detalles relevantes del trabajo que realizó la División Homicidios y Delitos Complejos Banda, para esclarecer el crimen cometido el pasado viernes.

Según revelaron fuentes consultadas, tras conocer el homicidio a sangre fría —Cruz fue ejecutado de tres disparos— los detectives comenzaron a reconstruir cómo fueron sus últimas horas, y con quién o quiénes había tenido contacto.

Así fue como establecieron que Cruz — también conocido como “Monito”— tras disputar un partido de fútbol regresó a su casa del Bº Norte, antes de las 20.30 del 2 de septiembre. Se bañó y salió a la calle.

Le dijo a su madre que se juntaría con amigos, y así fue.

Cruz fue a una plaza, frente a la Comisaría 46, con una pareja de amigos: Gonzalo y Valentina.

Mientras estaban allí, “Monito” recibió un mensaje cuyo emisor era un sujeto llamado “Darío”, quien lo citaba para verse en las vías del tren.

Hugo Nazareno, ante la petición de “Darío” le pidió a Gonzalo que lo llevara hasta el lugar de la cita.

Esa fue la última vez que lo vieron con vida. Sus amigos fueron testigos claves.

Con el correr de las horas todas las voces coincidían en que “Monito” tenía un amigo especial, que vivía en Fernández.

Según se supo, las declaraciones coincidían en una persona con los mismos tatuajes, pero con distintas identidades.

“La víctima presentaba a Ceballos ante sus amigos con distintos nombres. A unos les decía que se llamaba Darío, otros lo conocían como Axel u Exequiel y así, pero nadie sabía su nombre en realidad, ni siquiera su familia”, expresó una fuente de la investigación.

Todos los indicios llevaban a Ceballos, un amigo íntimo de la víctima que cayó preso el día martes 7 cuando una vecina de Fernández lo acusó de hacer disparos al aire, amedrentando a los lugareños.

Esta mujer cumplió un rol determinante.

Antes de acusarlo con la policía, astuta, levantó de la calle una vaina servida del arma que Ceballos había manipulado.

Para sorpresa de todos, se trataba de una pistola 9 milímetros, igual al arma homicida. El círculo se cerró sobre él. La Fiscalía indagará Ceballos en las próximas horas.

Una discusión que desató una dura y sangrienta tragedia.

En el marco de la investigación, los detectives establecieron que la víctima —a quien todos tildaban de una excelente persona, estudioso y trabajador— podría haber sido consumidor de sustancias tóxicas esporádicamente.

El vínculo entre él y su presunto asesino es que éste último vendía droga. Una fuente cercana a la investigación reveló que Ceballos al momento de ser detenido fue aprehendido con un teléfono celular y siete chips, común en los “dealers”.

Además existen testimonios de personas que habrían sido “clientes” del acusado. Una deuda por plata por la venta de sustancias tóxicas habría desatado una pelea entre los amigos íntimos y habría causado el crimen.

Los cabos sueltos comenzaron a cerrar

Cuando comenzaron la causa, una joven contó que “Monito” le había confiado que debía gran cantidad de dinero a un amigo, sin dar a conocer la identidad de su acreedor. Los cabos sueltos y extrañas coincidencias hicieron ruido en los investigadores.

El presunto amigo “especial” del que todos hablaban desapareció de escena después del crimen. Su ausencia en el velorio levantó la sospecha de todos. Las características eran todas coincidentes. Alto, flaco, moreno, con tatuajes en el cuello, en las piernas y uno más llamativo: tenía dibujada una cruz debajo del ojo izquierdo. Además tenían imágenes juntos.

Según el rastreo de las pesquisas, “Monito” publicaba fotos con Ceballos en su perfil de Facebook; incluso la imagen del perfil de su whatsapp era junto al supuesto asesino. Es más, Cruz subió una foto en su “Estado” junto al detenido, en las vías del tren.

El homicida se hospedó en la casa de la víctima

Para los investigadores nadie, incluso su propia familia, tenía en claro el rol que Ceballos cumplía en la vida de “Monito”. Era un amigo que lo visitaba con frecuencia e incluso convivió con él. “A principios de este año Ceballos, según los familiares y amigos, se hospedó en su casa. La víctima le pidió permiso a su madre para que su amigo viviera con él unos días, ya que sus padres lo habían corrido de la casa”, explicó una fuente.

Las vías, punto de encuentro

Los detectives habrían determinado que Cruz y Ceballos siempre se encontraban en las vías, a unos 300 metros de la casa de la víctima. Estos dichos fueron cotejados con la información extraída de sus redes sociales, ya que publicó en su cuenta encuentros con su supuesto asesino, sobre los rieles del ferrocarril, donde paradójicamente luego fue el escenario de su muerte.

“Estamos tratando de establecer por qué y para qué concurrían a las vías , en estos momentos no se descartan hipótesis de ningún tipo”, dijeron las fuentes.

Fuente y foto: EL LIBERAL


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