hace 3 años - SANTIAGO
Tiempo de lectura: 4 minutos, 1 segundos"En ocasiones suelen ser llamados de atención que han salido mal y han terminado en suicidio", explica la Lic. Rosario Sanguedolce, por lo que piden a los adultos prestar mayor atención a la conducta de los jóvenes.
10/05/2022 - 22:44 Santiago
En los últimos meses, los suicidios de adolescentes enlutaron a la provincia en más de una oportunidad. El atentado contra la propia vida en chicos de 12 a 18 años es un drama que preocupa a toda la sociedad y los especialistas encienden la luz de alarma para pedir a las familias, escuelas y entornos en los que se movilizan los jóvenes que se mantengan atentos a las señales, ya que en muchas ocasiones resultan evidentes, si se les presta atención.
La Lic. en Psicología Rosario Sanguedolce se refirió a la particular situación que vive la provincia en torno a estas tragedias y ahondó en la necesidad de acompañar a los jóvenes en los duelos que se presentan ante ellos, que tienen que ver con los cambios en su vida, la transición del niño al adolescente y a las mayores responsabilidades.
"Cuando el adolescente no tiene las herramientas psicológicas y emocionales para atravesar los duelos, que son propios del ciclo vital, se recurre lamentablemente al intento de muerte física, porque es intolerable sostenerlo desde otro lugar, porque algo que puede estar pasando en esa historia de vida, en su familia, y el adolescente no cuenta con los recursos necesarios. Por eso es tan común, lamentablemente, en esta época vital el suicidio como una salida ante lo que los desborda", lamentó la especialista.
Hay casos en los que con estos actos, los jóvenes buscan la atención de los padres, sin pretender llegar a la muerte, advierte Sanguedolce: "En ocasiones suelen ser llamados de atención que han salido mal y han terminado en suicidio. Es relativamente común o dentro de lo estadísticamente registrado que en la adolescencia es en donde se dan los mayores casos, por tramitaciones que a veces son difíciles porque fallan herramientas o por la historia personal del adolescente, que puede estar obstaculizando un duelo adecuado. Cuando no hay un duelo adecuado de todo lo que atraviesa el adolescente por su propio ciclo vital, pueden suceder estas salidas, estos resultados".
Cómo darse cuenta de que un joven está en riesgo
La mayoría de los casos responden a jóvenes entre 12 y 18 años de edad. Sin embargo, antes de llegar a la instancia final, la mayoría realiza muchos actos para que los padres se den cuenta de que algo extraño pasa en su vida.
Por ello, La Lic. Rosario Sanguedolce remarca que siempre "un padre debe estar atento al cambio de ánimo de los jóvenes", ya que podría salvarles la vida, sin darse cuenta.
"Una persona que no quiere ir a la escuela, que se manifiesta depresivo, que pasa muchas horas fuera de la casa, puede ser un adolescente en riesgo. Entonces es responsabilidad del adulto ayudarlo o buscar la manera de contenerlos. Hay formas de que un padre se dé cuenta cuando el hijo está pensando en el suicidio", explicó Sanguedolce sobre las señales.
En la adolescencia se viven los cambios más bruscos
Según sostuvo Sanguedolce, la adolescencia es la etapa de la vida en la que puede surgir el deseo del suicidio, ya que es el ciclo en el que la persona expresa los cambios más bruscos.
"La adolescencia es el pasaje del niño al adulto por lo que allí se manifiestan todos los cambios. Es la etapa en la que un hijo se da cuenta de que los padres no son perfectos, que los compromisos son otros, que para vivir hay que asumir responsabilidades. Y estos retos llevan muchas veces a no asumir la realidad y es entonces cuando se sienten con muchas cargas, y el deseo de poner fin a lo que ellos consideran problemas. Pero es el momento en el que la familia debe actuar a través del diálogo, de la contención y del acompañamiento en el proceso de ese duelo", aseguró.
"Los jóvenes se nos están muriendo y no se está trabajando en su autoestima y en la falta de tolerancia a la frustración”
Marcelo Arambuena, titular de Proyecto Padres pidió como principal medida que las escuelas acompañen a los adolescentes en esta etapa que suele ser difícil para ellos, por lo que implican los cambios en su personalidad.
"Aumentó el índice de suicidio juvenil, sobre todo en el ámbito de la escuela. Es algo que nos preocupa mucho. Considero que los contenidos o ejes en los que la escuela trabaja están, de alguna manera, fuera de contexto, respecto de la realidad y necesidad que tienen los jóvenes", sentenció sobre su postura, para dar paso a su análisis.
"Los jóvenes se nos están muriendo y no se está trabajando en su autoestima y en la falta de tolerancia a la frustración. Trabajar en este sentido tiene que ver con el cuerpo, con la relación y aceptación de uno mismo. Además hay que trabajar en los duelos", pidió Arambuena sobre lo que percibe cada vez que desarrollan charlas y talleres en las instituciones educativas.
Y agregó: "Cuando muere un compañero, inmediatamente se tiene que trabajar con el curso y eso no se está haciendo. El duelo sigue y es peligroso que se produzca una conducta de rebote.
Es un trabajo que debe hacerse entre la escuela, la familia y el contexto y las necesidades que tiene el adolescente. El suicidio sería el desenlace, pero hay indicios como el consumo de drogas, los cortes que se hacen los chicos a modo de llamado de atención. Todas estas son señales a las que debemos atender. Como padres necesitamos estar más presentes en la vida de los jóvenes".
Fuente y foto: EL LIBERAL
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