El "Cocinero del Norte" despegó a su familia del comercio de drogas y dijo que proveía a un mecánico dental santiagueño

hace 3 años - POLICIALES

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Les incautaron un kilo y medio de cocaína, Casi $ 300.000, un auto de alta gama y una moto. Redadas simultáneas en Salta y Jujuy.


20/04/2022 - 01:25 Policiales

El salteño Mario Yparraguirre, también conocido como "El Cocinero del Norte", asumió anoche la responsabilidad absoluta en el transporte de un kilo y medio de cocaína incautados el sábado último en Pozo Hondo, Jiménez, ocasión en que también cayeron presos su esposa, un hijo y luego su sobrino, un mecánico dental santiagueño.

Asistidos por los abogados Aída Farrán Serlé y Gilberto Perduca, los cuatro detenidos fueron indagados por el fiscal Pedro Simón y el juez federal Sebastián Argibay.

Bajo un fuerte dispositivo de seguridad de la Policía Federal fueron conducidos al Juzgado Federal, Yparraguirre, su esposa, Irma Lemos, su hijo Lucas, y el santiagueño Julio Peche.

"Comercialización y transporte de estupefacientes agravado por tratarse de dos o más personas", son los cargos enrostrados a los tres salteños.

En tanto, el santiagueño fue imputado por "tenencia con fines de comercialización".

Al declarar, el "Cocinero" habría señalado que usó a su familia como pantalla de un viaje de placer y con la excusa de adquirir una 4x4, pero el fin real, es decir, su objetivo, era cerrar un negocio por cocaína.

"Yo desconocía que era por drogas. Él salió de la cárcel meses atrás, y desde entonces vivíamos de la compra y venta de vehículos", señaló su mujer a los funcionarios.

"No tengo idea para qué vinimos a Santiago", ahondó su hijo Lucas, quien entregó para ser peritado y se extraiga información de un iPhone, trascendió de esferas judiciales.

Según la causa, desde julio del 2021 los federales investigaban a Peche sindicado de vender droga y en ese contexto surgió el nombre de Yparraguirre.

Así se determinó que el "Cocinero", un alias por su anterior caída con una cocina móvil de cocaína en Añatuya, era el proveedor de su sobrino, Julio Peche, un conocido mecánico dental de la ciudad capital santiagueña.

Los celulares hablan, más allá de cualquier insólita coartada

Los entrecruzamientos de llamados no eran privativos del grupo caído en desgracia, sino que habría al menos media docena más de santiagueños, algunos con antecedentes por drogas. Sin embargo, los federales habrían concentrado sus energías en Peche y el tío, dado al volumen y frecuencias en viajes especiales, cual estampa de una familia feliz y dichosa de reencontrarse en la “Madre de Ciudades”. Sus celulares proveerían ahora las verdades reales, más allá de cualquier coartada de emergencia.

Fuente y foto: EL LIBERAL


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