EL LIBERAL ANALIZA LA NOTICIA Las claves del duelo Macri-Scioli

hace 10 años - POLITICA

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Ambas gestiones, los gabinetes, estar lejos de los K y, sobre todo, la economía. Por Hugo Grimaldi para EL LIBERAL


Desde hace ocho años, un porteño nacido en Villa Crespo gobierna la provincia más grande de la Argentina, mientras que un bonaerense de Tandil está a cargo de la Capital Federal y, ahora, los ciudadanos han decidido que ellos dos, los moderados Daniel Scioli y Mauricio Macri, sean quienes compitan, en apenas cuatro semanas, por la presidencia de la Nación. 

En medio de los atrasos en los datos y de las sorpresas que brindaron las urnas a favor de una mayor paridad que la esperada, lo que generó un terremoto político en el oficialismo, ambos contendientes se han subido a un tren que los va a llevar a una montana rusa de dificultades crecientes para aumentar sus caudales electorales, ya pasado el estrés de la primera vuelta, las euforias y las decepciones. 

En ese tiempo, los dos deberán afinar, y mucho, sus pobres campañas para mantener lo logrado y para captar los futuros sufragios de quienes han optado por otras fuerzas o votaron en blanco, un importante porcentaje de ciudadanos. 

Pero, además, ya sabiendo cómo quedará compuesto el nuevo Congreso sin mayorías excluyentes al menos en Diputados, los postulantes que van a la final deberán jugar otras cartas, entre ellas una que hasta ahora no se vio: la comparación de gestiones. 

En dos distritos bien diferentes por su dimensión, por el direccionamiento de sus respectivos productos y por la complejidad de sus problemas, la Capital Federal, que administró Macri durante los últimos ocho años, le saca bastante ventaja en ítems clave (salud, educación, infraestructura) a la provincia de Buenos Aires que comandó en esos mismos años Scioli. 

Hay también entre ambas administraciones algunas cosas en común, como por ejemplo la falta de apoyo del gobierno nacional, que derivó en los dos casos en sucesivos impuestazos que obligaron a ambos distritos a "vivir con lo nuestro". 

En el caso de la Capital, hubo un ninguneo permanente de la Casa Rosada, que impidió el traspaso de la Policía Federal o la gestión de políticas compartidas en el Área Metropolitana, en materia de transporte o autopistas. 

En tanto, el kirchnerismo hizo con el gobierno de Scioli un puenteo permanente para disciplinarlo y para encolumnar detrás de la chequera presidencial a los intendentes y a los barones del Conurbano en primer lugar. 

Pese a tantas desventuras, Scioli debe estar rumiando bronca interior porque su adscripción incondicional a la presidenta Cristina Fernández y a sus políticas para lograr la candidatura le ha puesto un techo bien claro a su crecimiento electoral. 

Sin embargo, por el fervor K que puso en el discurso que pronunció cuando pareció reconocer que habrá que pelear hasta el 22 de noviembre, parece que le resultará difícil soltar las amarras kirchneristas para crecer. Publicado el 26/10/2015

Fuente y Foto: EL LIBERAL


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