hace 5 años - ECONOMÍA
Tiempo de lectura: 1 minuto, 53 segundosFernández no logró dominar las variables económicas.
El primer año de la presidencia de Alberto Fernández será recordado como uno de los peores de la historia económica de Argentina, marcado por una pesada herencia de recesión, inflación y endeudamiento que, como un lastre, se hundió aún más por el golpe de gracia de la pandemia de COVID-19.
El 10 de diciembre de 2019 Fernández tomó las riendas de una economía que arrastraba casi una década de estancamiento convertido en recesión desde 2018.
El "escenario base" también incluía los mayores niveles de inflación de los últimos 28 años, fuertes tensiones cambiarias, una deuda de 323.065 millones de dólares -equivalente al 89,4 % del producto interno bruto (PBI)-, desempleo en alza y cerca del 40 % de la población bajo la línea de pobreza.
El nuevo Ejecutivo, con un equipo económico integrado por expertos cercanos a Fernández y el académico Martín Guzmán, discípulo de Joseph Stiglitz, como ministro de Economía, había comenzado a tomar medidas de "emergencia" para contener la crisis cuando el coronavirus irrumpió.
Las estrictas medidas de aislamiento sanitarias decretadas por el Gobierno a finales de marzo prácticamente paralizaron la economía, dando paso a niveles estrepitosos e inéditos de caída en la industria y la construcción, desplome en el consumo, cierre de empresas y comercios, pérdida de empleos y aumento de la pobreza.
Según proyecciones del propio Ejecutivo, Argentina culminará este año con un derrumbe del 12,1 % en su PIB, un desempeño que, de concretarse, será el peor de los registros estadísticos del país.
"Ha sido un año crítico, nefasto para la historia económica de Argentina, pero se debe analizar en el contexto global, donde ninguna economía tuvo resultados positivos", dijo a Efe el economista Ignacio Carballo, investigador y profesor de la Universidad Católica Argentina y la Universidad de Buenos Aires.
De acuerdo con datos de la consultora Analytica, este año se perdieron en Argentina 22.000 empresas y 3,7 millones de empleos registrados e informales.
"No solo hay que ver la cantidad de empresas que la COVID-19 cerró sino además que el contexto macroeconómico generó que multinacionales se fueran de Argentina. Que las multinacionales abandonen el país cuando el mundo está en crisis quiere decir que el país está mal dentro de esta crisis global. Esa es una de las señales más críticas", observó Carballo. La emergencia sanitaria y económica llevaron al Gobierno a incrementar fuertemente el gasto público, lo que se tradujo en un notable deterioro de las cuentas públicas: Argentina cerrará 2020 con un déficit fiscal primario cercano al 8 % del PBI.
10/12/2020 Fuente y foto:EL TRIBUNO
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