hace 10 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 3 minutos, 4 segundosSe les endilga haber engañado y secuestrado a decenas de mujeres, a las cuales luego las explotaban sexualmente.
La Justicia definirá en los próximos días la suerte de un hombre acusado de secuestrar y obligar a prostituirse a jóvenes en su local. El comienzo del juicio oral en contra del "Clan Morales" se desarrollará en Tribunales de Tierra del Fuego. Serán juzgados, y podrían enfrentar condenas de prisión efectiva por violar la ley 26.364.
A Víctor Morales lo apodaban "Jefe". Se le endilga haber explotado sexualmente al menos a 18 mujeres en un prostíbulo de Ushuaia, algunas santiagueñas y de otras provincias. El lugar, llamado Black & White, lo manejaba con sus dos hijos, una ex esposa y su actual novia.
Un informe de la División de Narcocriminalidad de la policía provincial detalla que entre 12 y 20 mujeres trabajaban allí. En los documentos de la investigación judicial, el testimonio de CV, una de las víctimas, es sorprendente: "El local era visitado por policías, funcionarios de alto rango, gendarmes y personal municipal. Todos saben cómo funciona y siguen concurriendo".
Entre 2009 y 2012, Morales publicó más de 100 avisos de falsos trabajos en diarios porteños. El "Jefe" pagaba los pasajes de las mujeres en efectivo, a través de una agencia de viajes. Iban desde Santiago del Estero, desde Córdoba y desde Buenos Aires, entre otras provincias. Los casos de cada una son distintos. Como los discursos de Morales. Según el grado de ingenuidad de la persona que necesitaba el empleo, el hombre acusado revelaba más o menos datos.
Muchas de las jóvenes víctimas ya estaban inmersas en el mundo de la trata de personas, pero en Ushuaia, encontraban un lugar donde las condiciones geográficas y el aislamiento terminaban de someterlas y alejarlas definitivamente de sus familias.
Vivían en una casa que el hombre denunciado alquilaba. Según los investigadores, la principal consejera de Morales en el negocio era Daniela Alejandra Morales Ledezma, su hija de 32 años. Ella se encargaba de la logística, de controlar el dinero y de supervisar a las mujeres.
Roles
Daniela Alejandra se sentaba siempre en la misma barra, donde se preparaban los tragos y donde aparecieron casi todos los documentos de las víctimas rescatadas. Algunos DNI, además, estaban en el domicilio particular del acusado. El hijo de Morales (25), también trabajaba allí y es señalado como uno de los principales cómplices.
Cristina Patricia Ramírez, novia del "Jefe", cumplía un rol más importante. Se encargaba de comprar los pasajes aéreos, de supervisar la casa donde las mujeres se quedaban y de coordinar el funcionamiento de Black & White. Sin embargo, el rol más destacado de la organización quedó reservado para la ex esposa de Morales, María Cristina Ledesma, que administraba las ganancias y tenía a su nombre los bienes que adquirían, "en su mayoría autos", según la investigación.
En dos años, la municipalidad de Ushuaia expidió 70 libretas sanitarias para el prostíbulo. "No existen dudas de que Morales y los restantes coimputados, explotaban sexualmente a mujeres abusándose de la situación de vulnerabilidad. La realidad nos indica que el número real de posibles víctimas es muy superior. En las copias de tales solicitudes de libretas sanitarias, podemos ver que en su mayoría son mujeres migrantes que viven en los domicilios que evidentemente les proporcionó Morales", asegura la Fiscalía Federal de Ushuaia.
Entre los documentos que secuestró Gendarmería Nacional, cuando allanó el lugar en 2012 y rescató a 15 mujeres, hay siete discos de las cámaras de seguridad. La grabación de una mujer recién llegada al lugar pone en evidencia la metodología de Morales: "Yo soy acróbata, cuando garpe lo que debo y junte unos pesos me voy", dice la joven a un cliente.
Sin embargo, la posibilidad de saldar la deuda es un objetivo que las mujeres secuestradas por proxenetas nunca llegan a cumplir. Por los testimonios, y por los carteles que había tanto en el prostíbulo como en la vivienda, se sabe que las chicas eran multadas sistemáticamente si no limpiaban la casa, si ensuciaban el local, si llegaban tarde, si se atrasaban con el alquiler. Además, les cobraban el costo de su traslado hasta la Patagonia. Cuando fueron rescatadas, ninguna tenía más de $15.
Cuando declararon, los miembros del "clan" negaron todo.l Publicado el 03/09/2015
Fuente y Foto: EL LIBERAL
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