hace 6 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 2 minutos, 59 segundosLos sujetos que debían defender a su cliente por una denuncia de violencia de género, terminaron quedándose con sus vehículos, con documentación de su empresa y con más de un millón de pesos en efectivo.
02/02/2020 -
Lo que comenzó como un caso de violencia de género en el barrio Huaico Hondo terminó con el acusado denunciando a sus defensores (uno de ellos, falso) por haberlo estafado con la defensa, quedándose con dos vehículos, documentos de su empresa y más de un millón de pesos en efectivo.
Todo comenzó en febrero de 2018, cuando uno de los acusados le ofreció su ayuda para defenderlo ante la denuncia de violencia de género que éste tenía en su contra, realizada por su ahora ex esposa. Según la denuncia del comerciante; el abogado le dijo tener contactos en la Justicia para evitar que lo detengan.
Sin embargo, esto no ocurrió, y el comerciante quedó detenido igual. Dos semanas después, y ante el reclamo, los letrados le habían recriminado que gracias a sus contactos, lo habían detenido en alcaidía y no lo habían llevado a la comisaría.
Por este período, tanto el abogado del medio como el falso abogado (que se descubrió después que no tiene matrícula); le había cobrado un monto de $150.000 en efectivo.
División de bienes
Luego de esto, la pareja comenzó los trámites del divorcio, incluyendo la división de bienes, por lo que el hombre se comunicó nuevamente con los letrados, quienes aceptaron representarlo sin indicarle el valor de los honorarios.
En abril se comunicaron con el denunciante, para citarlo a una escribanía para firmar los papeles del divorcio, en acuerdo con su esposa. Ese mismo día, el hombre se encontró primero con los abogados, quienes le hicieron firmar dos formularios 08 de los vehículos que eran bienes gananciales, refiriéndole que una vez que terminaran los trámites, dichos rodados quedarían a su nombre.
El damnificado, además de la documentación de ambos automóviles, hizo entrega de toda la documentación original de la empresa constructora que tenía con su ex esposa, en la que ella era la titular. La promesa de los denunciados era poner todo a su nombre.
El día 10 de abril se firmó toda la documentación y cuando quedó legalmente divorciado, concurrió a las oficinas de los acusados para cancelar sus honorarios. Grande fue la sorpresa del comerciante cuando los supuestos abogados le indicaron que tenía una denuncia de $900.000, cuando el juez había regulado $10.500.
Los acusados le dijeron que debía pagar sí o sí el monto establecido o de lo contrario le quitarían los vehículos, manifestando nuevamente tener contactos en la Justicia.
Temiendo las represalias, el damnificado les pidió que le dieran la posibilidad de abonar el dinero en cuotas. Así se llegó a un arreglo que debía pagar 12 cuotas de 70.000 pesos.
El damnificado pagó en tiempo y en forma las dos primeras cuotas, sin que los supuestos abogados le otorgaran recibos por el monto abonado. En el mes de julio, les informó que no tenía manera de pagar la deuda.
Ante esa situación, los abogados lo obligaron a entregar su automóvil ya que ellos tenían la firma de los 08. Al ver que estaba siendo estafado por los supuestos profesionales, la víctima consultó con el Dr. Francisco Juarez Silvetti y Dr. Antenor Ferreyra, quienes finalmente presentaron una denuncia formal por estafa.
Los letrados antes mencionados descubrieron que uno de los acusado no está inscripto en el colegio de abogados. El comerciante, en paralelo fue denunciado por sus dos “defensores” por defraudación y retención indebida y lograron quedarse con los vehículos y se apodaron de la documentación de la empresa de construcción que tenía con su ex esposa.
Luego, la víctima logró que un juez ordenara que los vehículos quedaran en la Policía, pero siguen estando en poder de los denunciados.
Con todo esto, radicó una denuncia contra los dos, uno falso abogado y el otro abogado local por los supuestos delitos de estafa y desobediencia judicial.
Fuente y foto: diariopanorama.com
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