El Chaco-Santiagueño, pionero en reducir sensiblemente el uso de agroquímicos

hace 6 años - ZONALES

Tiempo de lectura: 4 minutos, 58 segundos

La reducción de su utilización con técnicas ambientalmente amigables es posible y se está desarrollando en esta zona con dos tecnologías que, además, mejoran los controles: la pulverización selectiva y la siembra de cultivos de servicios.


Un trabajo del Grupo CREA Charata y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE demuestra resultados contundentes. Un trabajo realizado en conjunto por el Grupo CREA Charata, y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste demuestra que las pulverizaciones selectivas junto con la siembra de cultivos de servicio reducen significativamente el impacto ambiental y logra excelentes resultados.

pulverizacion 4.JPG
Equipos de productores más chicos que usan tecnología en menos metros de labor y equipos de arrastre.

La asesora del Grupo CREA Charata, María José Galdeano y el profesor José Tarrago, de la Cátedra de Terapéutica Vegetal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, presentan los resultados del uso de estas dos tecnologías en el Chaco-Santiagueño, pionero en este tipo de tecnologías ambientalmente amigables que ayudan a reducir el uso de herbicidas y mejoran los controles.

pulverizacion 1.JPG
Pulverización aérea de un cultivo de centeno en el sudoeste provincial.

Esta porción del norte argentino tiene la mayor concentración de equipos en pulverización selectiva que hay en el país. La siembra de cultivos de servicio, por su parte, que se usa en todo el país, se consolida en el Chaco-Santiagueño con excelentes resultados.

LA PULVERIZACIÓN SELECTIVA

La pulverización selectiva se realiza con pulverizadoras montadas con sensores Weed it o Weed Seeker que aplican sólo el 27% de la superficie. Estas pulverizadoras permiten usar mezclas y otros productos más específicos y selectivos. Como los sensores son capaces de leer una planta del tamaño de una moneda de dos centímetros de diámetro, tanto de día como de noche, las aplicaciones pueden realizarse con malezas pequeñas de tamaño óptimo para su control, sin esperar mayores volúmenes (un dato fundamental para lograr resultados exitosos).

Pulverización aérea de un cultivo de centeno en el sudoeste provincial.

La zona agrícola del Chaco Santiagueño es pionera en el uso de tecnologías ambientalmente amigables. “Desde 2012 habían avanzado los problemas de malezas y buscamos tecnologías que nos ayuden a reducir el uso de herbicidas, mejorar los controles y que sean ambientalmente amigables”, asegura a NORTE Rural la asesora Galdeano.

pulverizacion 2.JPG
Integrantes del Grupo CREA Charata demuestran que las pulverizaciones selectivas junto con la siembra de cultivos de servicio reducen signiticativamente el impacto ambiental.

“Probamos la tecnología de pulverización selectiva mediante sensores (Weed it o Weed Seeker) que aplican el producto solo a las plantas, sin desperdiciar producto en las zonas donde no hay presencia de malezas”, explica. José Tarrago, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias, comenta que las plantas reaccionan a todas las formas de luz, sobre todo a la luz roja.

Los equipos de pulverización selectiva tienen una luz roja que brilla constantemente en dirección al suelo. Cuando la luz se encuentra con material vegetal vivo, la clorofila de la planta absorbe parte de esa luz roja y otra parte la emite como luz infrarroja, que se convierte en la señal que activa los sensores y los mecanismos de pulverización.

LOS CULTIVOS DE SERVICIO

pulverizacion 3.JPG
Se logró disminuir la superficie con malezas problemáticas del 37 al 13 por ciento, mediante el uso de herbicidas específicos aplicados de manera focalizada a las malezas.

Por otro lado, en 2014 comenzaron con ensayos de cultivos de servicio: “Es una tecnología mediante la cual sembramos especies durante el otoño y el invierno que nos brindan diferentes beneficios como cobertura del suelo, competencia a las malezas, mejoran la eficiencia en el uso del agua y la porosidad del suelo, aportan nutrientes, y otros beneficios”, detalla la asesora del grupo.

Se detiene en este punto y ejemplifica: “Por ejemplo, se realizan siembras consociadas de centeno, triticale o avena con vicias o melilotus antes de la cosecha del cultivo de verano”.

“Estas siembras nos ayudan en la competencia de malezas con el consiguiente ahorro en herbicidas. Dejan un volumen importante de rastrojos, un suelo más cubierto y enormes volúmenes de raíces para mejorar la porosidad del suelo, las especies leguminosas tienen la particularidad de fijar nitrógeno atmosférico con el consiguiente ahorro en fertilizantes para el cultivo siguiente de verano”, concluye Galdeano.

RESULTADOS CONTUNDENTES

Los logros de siete años de trabajo con pulverización selectiva, combinada con cultivos de servicio, han sido muy importantes: un ahorro en el uso de herbicidas del 73 por ciento en promedio y una reducción de costo en el control de malezas del 33 por ciento en dólares. Simultáneamente, se logró disminuir la superficie con malezas problemá- ticas del 37 al 13 por ciento, mediante el uso de herbicidas específicos aplicados de manera focalizada a las malezas’.

El grupo CREA pudo medir una reducción del 65% en el índice de impacto ambiental combinando ambas tecnologías: pulverización selectiva + cultivos de Servicio. El índice de impacto ambiental se reduce así a un valor de 50, equivalente al uso de dos litros de lavandina por hectárea por año.

Galdeano.JPG
La asesora del Grupo CRA Charata, María José Galdeano, junto al profesor José Tarrago, de la UNNE, presenta los resultados del uso de estas dos tecnolgías en el Chaco-Santiagueño.

El trabajo realizado en conjunto con ambas instituciones demuestra la reducción en el impacto ambiental, el manejo tradicional del barbecho tuvo un valor de impacto ambiental de 166,8; mientras que la inclusión de aplicación selectiva de herbicidas produjo una disminución en el impacto ambiental del 60% (65,9) respecto al manejo tradicional.

El uso de cultivos de servicios junto con pulverización selectiva tienen un coeficiente de impacto ambiental de 55,6 lo que permitiría una disminución del 66,7% del impacto respecto de tratamiento tradicional. La incorporación de las tecnologías de aplicación selectiva y métodos de control cultural, como el uso de cultivos de servicios, permiten reducir los costos de producción y una disminución significativa del impacto ambiental, como consecuencia de la disminución de las dosis y del número de aplicaciones.

Cabe destacar que la incorporación de los cultivos de servicios tendría otros beneficios en el sistema, como consecuencia del volumen de rastrojo incorporado y la reducción de las poblaciones de malezas en los lotes.

¿Qué es el índice de impacto ambiental?

El impacto ambiental se mide mediante un coeficiente creado por la Universidad de Cornell (EIQ, según sus siglas en inglés, en un trabajo publicado por Kovach y otros en 2015).

Se trata de un indicador que hace referencia a los potenciales daños de los productos aplicados sobre las especies vulnerables o a los daños físicos al ecosistema. El índice toma datos de un listado que considera el impacto de cada producto sobre el aplicador, el consumidor y el ambiente; también evalúa la toxicidad sobre plantas, aves, peces e insectos benéficos, y analiza la vida media en el suelo y el modo de acción, además de tener en cuenta los efectos crónicos sobre la salud humana, entre otros factores.

20-11-19 Fuente y foto: DIARIO NORTE


TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR