“Vemos un tipo de enajenación mental por el exceso de intervención en los juegos peligrosos”

hace 6 años - PROVINCIALES

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Los entretenimientos virtuales y en redes se han convertido en una amenaza constante para los niños y jóvenes. ¿Por qué es riesgoso practicar juegos que tienen relación directa con la muerte? ¿Qué deben hacer los padres para controlar?


El interés de los niños y adolescentes por los juegos virtuales violentos ha generado una gran preocupación en la comunidad adulta, sobre todo entre los profesionales. Muchos de los jóvenes del mundo están hoy conectados a través de diversos juegos y retos, que tienden a tener contenidos altamente violentos, que incluso atentan contra la vida de quienes lo practican.

Santiago del Estero despertó ayer con la terrible noticia del suicidio de un adolescente de 13 años de La Banda, hecho que se originó cuando, al parecer, la víctima jugaba al conocido “Free Fire”, motivo por el cual se investiga si el juego tuvo intervención directa en la drástica decisión que tomó el adolescente durante la madrugada del lunes.

Consultada sobre la problemática que atenta contra la integridad física de los niños, adolescentes e incluso adultos, la Lic. Ana Roxana Gálvez, especialista en Psicopedagogía, se refirió al peligro que representan estos juegos para la comunidad débil. “El juego del que se habla tanto se llama “Free Fire”. El ‘Free’ quiere decir libre, desmedido y, ‘Fire’ quiere decir fuego.

Entonces estamos hablando de que el mensaje es que puedo y debo abrir fuego contra quien quiera, libremente. Y lamentablemente los niños así lo entienden y así lo hacen.

Pero ¿por qué desde el juego se puede pasar a la realidad, y a una decisión tan drástica como lo es quitarse lo más valioso que tenemos, como lo es la vida? Porque se da un tipo de enajenación mental por el exceso de intervención en este juego. Sucede en determinadas personas, y no es extraño que esto suceda en la preadolescencia o adolescencia, en donde los chicos están justificando y fortificando las bases de una identidad. Tampoco es extraño que confundan realidad por fantasía o viceversa”, comenzó su explicación la especialista.

Asimismo aclaró que no todos los que practican este tipo de juego terminarán por quitarse la vida. “También es cierto que no todas las personas que juegan a este tipo de juegos lo van a hacer o corren riesgo de quitarse la vida. De cualquier manera vale la pena que los padres tomen en cuenta la situación actual de ese preadolescente o adolescente que observa que está jugando. Porque por lo general estos juegos lo están practicando desde su domicilio. Muy pocos de ellos salen de sus casas, porque sabemos que gracias a la posibilidad de tener computadoras a mano, la mayoría de ellos no necesitan salir de su espacio.

Es importantísimo que los padres se acerquen a ver qué están haciendo. No podemos seguir permitiendo que nuestros hijos vivan a puertas cerradas, porque allí es donde se toman este tipo de decisiones”, suplicó. La Lic. Gálvez remarcó que “no todas las personas pueden tener conducta violenta. Para que esto suceda tiene que venir dándose en su vida algún tipo de pensamientos y de conducción para que llegue a tomar la decisión.

Por lo general, las personas que se sienten muy solas en su vida, abandonada por sus amistades más que nada, son las que llegan a estos extremos. Hay que recordar que en la preadolescencia el amor es exógeno al grupo familiar. En estos casos, hay que tener en cuenta que estos adolescentes están forjando una personalidad, y lo que hacen es justamente profundizar sobre esas identificaciones en ese otro que tiene su misma edad.

Entonces, la identificación se está dando indefectiblemente con su contexto inmediato de amigos. Recordemos que pueden haber pasado ciertas cosas en este juego como por ejemplo haber perdido, haber sido expulsado momentáneamente del juego, o bien puede haberse dado una situación que dentro de ese mismo ambiente, al cual ya lo estaba viviendo como una guerra de verdad, lo haya llevado a poner fin a su vida.

Esa enajenación mental puede llegar a cubrir el pensamiento de un ser humano y llevarlo a cometer un suicidio”. Finalmente aclaró que esta situación “no significa para nada un abandono familiar, porque los preadolescentes tienen un gran amor por su familia, una inmensa necesidad de presencia y de diálogo con ellos.

Quizás se den todas estas condiciones, pero su tiempo, su interés por el mundo, más que pasar por estar con sus compañeros en una plaza o en un boliche, su libido estaba pasando por la ejecución de estos juegos. Su capacidad de triunfo en la vida estaba pasando por estos juegos. Y tal vez, el no haber podido triunfar en ese ámbito al cual él le ha dado tanta importancia, lo ha llevado a sentirse absolutamente perdedor, frustrado en su existencia, y por eso le pone fin a su vida”.

09-04-19. Fuente y Foto. El Liberal.


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