hace 7 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 3 minutos, 12 segundosAcorralado por los investigadores y los fiscales, habría deslizado que estaba “agobiado” por las deudas y que decidió resolver sus diferencias ultimando al “Cordobés”.
Aldanuber Ríos Giraldo es el nombre del colombiano que desde la noche del miércoles se convirtió en el principal acusado del brutal asesinato del mecánico Gustavo “Cordobés” Vázquez. Acorralado, habría confesado ser el autor ante los investigadores y los fiscales. “Homicidio calificado por alevosía”, serían los cargos que el fiscal, Dr. Juan Alende, le endilgaría al menos de forma provisoria.
El lunes Vázquez fue ejecutado de un disparo en la nuca en su taller de Av. Belgrano al 200 del barrio Centro de La Banda. De acuerdo con lo manifestado por fuentes ligadas a la causa, Ríos Giraldo -de 35 años- fue trasladado a la base de la División Homicidios y Delitos Complejos de La Banda el miércoles por la tarde.
Los investigadores ya lo tenían individualizado y las cámaras de seguridad lo situaban en cercanías a la escena la fatídica mañana del lunes. El extranjero comenzó a declarar en calidad de testigo. Mientras desandaba su relato de lo que hizo esa jornada, surgieron los nombres de dos ecuatorianos: Darío Javier Rodríguez Alvarado y Luis Enrique Ramos Morán.
Ante esa situación y la posibilidad cierta de que tengan algún tipo de relación con el hecho de sangre, los fiscales, Dres. Juan Alende y José Piña, solicitaron sendas órdenes de detención al juez de Control y Garantías, Dr. Raúl Santucho, medida a la que el magistrado dio luz verde y se materializaron el miércoles pasadas las 21.
Para ese entonces, el testimonio de Ríos Giraldo ya se había vuelto confuso y habría incurrido en algunas contradicciones que hacían suponer que estaba tratando de tergiversar los hechos. En un momento, pidió por su familia, asegurando que temía por ellos.
La Policía trasladó a su esposa y sus dos hijos hasta una dependencia policial, y en ese momento el colombiano se habría quebrado. El acusado habría admitido que estaba agobiado por las deudas y que actuó “como se hace en Colombia”.
Para los investigadores resta determinar si hubo una discusión previa y si el colombiano redujo a Vázquez, obligándolo a arrodillarse de espaldas, ejecutándolo de un disparo en la nuca; o bien, si Ríos Giraldo ingresó y sorprendió al mecánico mientras éste trabajaba arrodillado, disparándole sin mediar palabra ni darle oportunidad de defenderse.
Clave
En diálogo con EL LIBERAL, el Dr. Juan Alende aseguró que las cámaras de seguridad de la zona fueron determinantes para obtener datos sobre movimientos cerca de la escena. De esa forma, los investigadores habrían cercado al colombiano, el cual habría sido divisado en la zona. A pocos metros de su taller, Vázquez tenía un galpón el cual se lo alquilaba a Ríos Giraldo, donde éste último guardaba sus maderas, ya que su supuesta ocupación era carpintero, lo cual aún es materia de investigación.
En consecuencia, no era anormal ver al colombiano en el sector, pero a través de las cámaras, sí se habría podido advertir actitudes extrañas. El colombiano habría merodeado prácticamente durante una hora, antes de ingresar finalmente al taller del “Cordobés”.
Además, por si fuera poco, después de que habría ejecutado al mecánico, se cambió de ropa y regresó al galpón que alquilaba. En la causa hay prendas de vestir desechadas por el acusado y que ya fueron secuestradas. Móvil Al ser consultado sobre las posibles causas que desencadenaron en el brutal crimen, el Dr. Alende se mostró cauto y manifestó que todo es materia de investigación y que aún no se descarta ninguna hipótesis.
Paralelamente, fuentes cercanas a la causa, deslizaron que la línea investigativa más firme hasta el momento, es que el hecho de sangre tendría un trasfondo de deudas por elevadas sumas de dinero. El colombiano -radicado en La Banda desde hace 6 años- debía pagarle mes a mes alrededor de $11.000 a Vázquez en concepto del alquiler del galpón donde funcionaba la carpintería.
Las fuentes deslizaron que la deuda de Ríos Giraldo con la víctima, podría haber rondado entre los $250.000 y el medio millón de pesos. Sería materia de investigación establecer si esa enorme deuda corresponde sólo al atraso en el pago del alquiler, a un préstamo usurero o a otra actividad que los unía como socios.
22-03-19. fuente y Foto. El Liberal.
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