hace 7 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 40 segundosUtilizaba el nombre de un empleado del organismo para engañar a las víctimas con falsas adjudicaciones de casas.
Tenía distintos ardides delictivos, pero siempre con el mismo objetivo: jugar con la necesidad de las víctimas y quedarse con su dinero. Carlos Orlando Argañaraz (53 años), domiciliado en la calle Juan Santillán y segundo pasaje del barro Santa Rosa de Lima, fue condenado ayer a tres años de prisión en suspenso en un juicio abreviado, luego de que el juez de Control y Garantías, Dr. Darío Alarcón, homologara un acuerdo al que llegó la Fiscalía, representada por la Dra. Tania Monte Bitar, y la defensora oficial, Dra. Carolina Neder.
El sujeto —quien ayer recuperó la libertad, luego de estar preso desde el 6 de diciembre pasado— utilizó falsamente el nombre de un empleado del IPVU para engañar a un joven de apellido Mansilla. Decía trabajar en el organismo público y le ofreció realizarle los trámites para acceder a una vivienda. Sin embargo, al día siguiente, le manifestó que podía acelerar los plazos para la adjudicación, aunque debía entregarle $ 30 mil. Mansilla accedió y le entregó el dinero. Le dio una llave y una dirección de una casa del barrio Villa del Carmen, pero ese domicilio no existía. Como no había respuestas ni contestaba el teléfono, el empleado de comercio se dirigió al IPVU, donde comprobó que Argañaraz no trabajaba ahí y que había utilizado el nombre de un empleado del lugar.
Al poco tiempo, la tía de Mansilla, de apellido Juárez, también cayó en las redes del engaño. También le pidió $ 30 mil por una casa del IPVU. La mujer accedió a entregarle $ 25 mil en una estación de servicios. Mansilla tomó conocimiento del hecho y alertó a la Policía. Personal de la División Delitos Económicos apresó a Argañaraz —quien dijo ser gastronómico en la audiencia—.
Durante la investigación, también se determinó que engañó en $ 1.500 a una puestera del mercado Armonía con el mismo ardid delictivo. En ese caso, también dijo ser dueño de un bar céntrico.
Tras celebrarse el juicio abreviado, el estafador quedó en libertad, aunque con algunas reglas de conducta. Asimismo, se le hizo entrega de un celular y una abultada suma de dinero que tenía cuando fue detenido.
25-01-19. Fuente y Foto. Nuevo Diario.
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