hace 10 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 55 segundosAsí se manifestó René Sequeira, al contarle a la jueza y la fiscal el terrible momento en que, tras asesinar a su esposa, atacó a sus propios hijos de 3 y 4 años, haciéndolos impactar contra el piso. Los niños seguían anoche en estado de coma inducido.
"Mientras los castigaba (a sus dos hijos) escuché una voz en mi interior. Me dio pena entonces y empecé a golpearlos contra el piso más despacito". Tal es la indignante descripción de René Sequeira sobre cómo intentó matar a sus propios hijos después de haber ultima a su esposa. Ante la Justicia habría afirmado que su mujer, Viviaba Himerfalb, lo indujo a causar la tragedia y que ella misma "me enseñó a construir bombas" con las que pensaban matarse. El sujeto subrayó que la barbarie del domingo pasado, por la cual sus dos hijos luchan por la vida en el Cepsi, fue un acto racional, "pero obligado". Lo medular Trató de mostrarse como víctima y dijo que amaba y aún ama a "Vivi", con quien residía en la manzana 30, lote 2, del Bº Siglo XXI, 750 Viviendas. "Yo la amaba y deseaba. No hay nada que no me gustara o atrajera de ella", habría asegurado. Varias vecinas, amigas de la víctima, afirmaron: "Ella se encerraba con llave en la pieza. No lo deseaba más. Él amenazaba con matar a sus hijos; así ella dejaba que la viole". Verborrágico en su posicionamiento, Sequeira desgranó también su vida familiar. "No tengo a nadie aquí. Mis once hermanos están en Buenos Aires". Durante las largas horas en que reconstruyó el fin de la familia, el individuo se detuvo para relatar el momento en que castigó duramente a sus dos pequeños hijos. ¿Piedad? "En un momento, cuando los castigaba, escuché algo, como una voz en mi interior. Me dio pena y empecé a golpearlos contra el piso más despacito". Sin embargo, y de acuerdo con los médicos, los niños fueron literalmente estrellados en el piso, de frente y de espalda. Más adelante, Sequeira habría precisado: "Vivi vivía comprando diarios. Me decía que no la prive de eso; que era lo único que la mantenía conectada con el mundo. Yo no le mezquinaba nada", aclaró. El detenido habría asegurado: "Trabajaba y ella se quedaba en casa; sólo tenía que cuidar a los chicos. Nada le caía bien. Por todo se enojaba". Jamás Sequeira habría mirado hacia su interior y dejado escapar un atisbo de culpa. Su objetivo es mostrar a la víctima como responsable de lo que él hizo. Los investigadores intuyen que ello no implica alejarse de la cordura, sino un sinónimo de frialdad, de coartada pensada y planificada. Publicado el 19/06/2015
Fuente y Foto: EL LIBERAL
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