hace 7 años - NACIONALES
Tiempo de lectura: 2 minutos, 5 segundosCon ciertas restricciones, los turistas llegan al país vecino. Optan por cocinar y llevar viandas a la hora de ir a la playa.
En las playas del Estado de Santa Catarina, los operadores turísticos estiman que disminuirá al menos un 40% la presencia de los argentinos en los principales playas debido a la crisis económica de nuestro país. Trasladado a números equivale a más de un millón de personas menos.
Aseguran que muchos clientes que viajan todos los años ya anunciaron que no lo harán en esta temporada.
La merma hizo que los precios de los alquileres de temporada en esa ciudad se mantuvieran y en algunos casos bajaran levemente.
En ese sentido informan que, por ejemplo, un departamento bien ubicado, de dos dormitorios y con capacidad para seis personas se alquiló la temporada pasada a 400 reales por día. Hoy, ese mismo inmueble se puede conseguir a 380 reales.
Para graficar el panorama que vive el sector turístico, contaron que "el año pasado, a esta altura ya tenía cerrado más de 60 por ciento de los contratos de alquiler y en esta temporada apenas se llega a los 200".
En la temporada estival del sur brasileño, el 60% de los turistas son argentinos, de acuerdo con las estimaciones de la mayoría de los operadores.
Allí añoran lo que sucedió en 2016, cuando se levantó el cepo y hubo un aluvión de argentinos.
Desde entonces, el número viene en descenso año a año. Pese a ello, en 2018 se estima que pasaron por las playas catarinenses cerca de 3.500.000 turistas criollos.
"Los que decidan venir lo van a hacer en modo gasolero, así que lo sufrirán los restaurantes y tiendas de recuerdos, aunque debemos reconocer que el argentino es bastante consumista", dicen los operadores turísticos.
Además, el recorte estará en la comida, ya que sostienen que muchos lo hacen pero en sus depratamentos y ya no salen a cenar afuera, por ejemplo. Asimismo, bajó el consumo en la playa, ya que los argentinos prefieren llevar sus viandas y no comprar en los puestos instalados allí.
En el tema de las compras de regalos, los turistas optan por lo justo y necesario.
En los supermercados los precios se mantienen, y se puede conseguir al paso un pollo grande asado con papas a 30 o 35 reales.
Los precios cambian cuando se trata de consumos en las playas.
Una caipirinha se consigue a 15 reales, la cerveza de ¾ litro a 17 reales, una lata de gaseosa a seis reales y una porción de papas fritas a 20 reales. Un plato de camarones cuesta 60 reales.
Policías de apoyo
Mientras en el sur de Brasil aguardan la llegada de más argentinos.
Desde los primeros días de enero, policías de Misiones se encuentran en Camboriú, Itapema y Florianópolis, y permanecerán hasta fines de febrero, tal como ocurrió en la temporada estival anterior, para asesorar y asistir a los turistas que sufran algún percance durante su estadía en las playas del vecino país.
05-01-19 Fuente y foto: EL LIBERAL
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