hace 10 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 45 segundosAyer el juez hizo una inspección ocular de la casa parroquial. Según el menor, con ella como fondo, Ruiz se tomaba fotos y las mostraba por Facebook. La defensa pedirá un careo entre ambos.
(Enviados Especiales). El adolescente denunció que el padre Julián Ruiz lo acosaba por celular y añadió que lo accedió sexualmente en tres ocasiones, en el auto y en el monte.
Dos semanas después de la aprehensión del religioso, EL LIBERAL tuvo acceso exclusivo a la denuncia que erosiona y jaquea los días del sacerdote. Ante el instructor, el menor manifestó que en 2014 comenzó a inventar números de celulares y enviaba sms al azar, en busca de amistades.
Así, una noche le respondió un tal José, de 24 años. El joven subrayó que fueron amigos un tiempo y que después José le mandó una invitación por Facebook.
Rápido, el adolescente descubrió que el amigo era cura, pero éste siempre evadió la pregunta, aclarándole que era una larga historia.
Después, José habría requerido al menor que le presentara amigas y le hacía insinuaciones en busca de una relación amorosa.
Supuestos acosos
Según la denuncia, los supuestos acosos se acentuaron, pero el menor los rechazaba. En marzo, acordaron verse porque José viajaría a Monte Quemado.
A la una de la madrugada arribó un coche rojo y José descendió frente a la Iglesia Medalla Milagrosa.
El joven afirmó en su denuncia que no subió al auto porque un pariente lo vio caminando. Acordaron otro lugar y allí sí éste pudo ascender a la unidad.
Adentro, el sujeto habría comenzado a manosear al joven y pidió que le practicara sexo oral.
El denunciante se habría negado, pero atemorizado de ser sometido a la fuerza, accedió a tener sexo, de acuerdo con la denuncia.
Ello ocurrió en un camino vecinal que queda en avenida 9 de Julio.
Ahondó que tuvo sexo con Ruiz en tres ocasiones: todas en el monte, lo cual al denunciante molestaba.
Miedo y exposición
Siempre las respuestas del religioso habrian sido que tenía miedo por lo que hacía; que no quería ser descubierto, y menos, tener problemas en el futuro.
Más adelante, destacó que dos compañeras de escuelas solían responderle al cura, cada vez que él enviaba sms y él no podía responder.
Siempre, resaltó, los mensajes de texto del cura era obscenos, amplía la denuncia.
Harto, destacó que confió su historia a las autoridades escolares porque ya era insostenible el hostigamiento. l Publicado el 05/06/2015
Fuente y Foto: EL LIBERAL
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