Transito.
La policía juzgó que la droga que viene de Paraguay, sí o sí recala por la 89, ya que desemboca directamente en la capital.
En los últimos años, los golpes fueron incesantes: cayeron chaqueños, formoseños y hasta tucumanos, quienes intentaban recorrer más de 300 kilómetros sin despertar sospechas en los variados controles.
En la víspera, se presume que los paraguayos guiarían a los misioneros por la 89 hasta la 92. Bordearían por Añatuya y saldrían hacia Santa Fe.
No fue posible y, por ende, los misioneros fueron abandonados a una suerte que les fue esquiva en el primer puesto de control santiagueño.
Sin ruborizarse, arrastraron al mismo infortunio a sus socios paraguayos.
26-09-18. Fuente y Foto. El Liberal.
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