hace 7 años - POLITICA
Tiempo de lectura: 1 minuto, 50 segundosEn su país, la vida diaria se ha vuelto cada vez más complicada. No hay medicamentos ni alimentos.
José Marcelino Rincón López, el "Pana", como le dicen sus compañeros de trabajo a este venezolano de 26 años, está hace un mes y medio en Santiago. Llegó a esta capital como lo hicieron al menos otros 15 coterráneos suyos en este mismo lapso: huyendo del desastre económico y humanitario que es Venezuela. En los últimos 2 o 3 años, la colectividad venezolana en la provincia se duplicó. Ahora, son entre 30 y 40 que se radicaron, consiguieron un trabajo temporal y piensan la posibilidad de encarar un futuro en esta tierra.
El "Pana" es licenciado en Publicidad y Marketing y consiguió trabajo de mozo en una panadería céntrica de la ciudad. A la hora de recordar cómo es la vida en Bogotá, ese cantito con el que habla en su tonada centroamericana, se vuelve grave. En su país, regado de petróleo y escaso de alimentos quedaron sus padres y 3 hermanos pequeños. Los otros 6, -además de él- están desperdigados por Brasil, Chile y la Argentina. Con las imágenes de los venezolanos huyendo de su país a Colombia en las pantallas de la tele, cuenta cómo fue su historia.
"Es muy frustrante. Yo estudié una carrera y me tocó salir prácticamente huyendo por la situación de mi país. Soy publicista, licenciando en Marketing. Egresé en julio del año pasado y al terminar las clases me fui del país", cuenta el inmigrante. Viajó por Brasil, Chile y Perú, hasta llegar a Santiago el verano pasado. Estuvo un tiempo y se fue. Ahora, regresó.
Cuenta que "lo que pasa en mi país es muy fuerte. Yo estuve el año pasado en Venezuela de marzo a julio y salíamos todos los días a marchar. Vimos muchas muertes y eso me afectó mucho, por eso salí de mi país", agregó. Pero no emigró solo. "Toda mi familia salió de mi país, fue muy frustrante. Tengo hermanos que están en Brasil y otros en Chile. Somos diez hermanos de los cuales 7 estamos afuera del país, pero con mi papá y mi mamá quedan otros 3 hermanos allá", señaló. Recuerda que todos los que emigraron, lo hicieron con una profesión. "Todos somos profesionales en mi familia. Mis hermanos, mi cuñada y todos estamos afuera haciendo oficios. En mi caso, de mozo, mis hermanos de cocineros, mi cuñada de peluquera cuando es doctora. Porque legalizar los títulos es difícil, entonces, uno sale a trabajar para ayudar a los que quedaron allá".
29-08-18. Fuente y Foto. El Liberal.
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