FOTOS FUERTES EN EL FACEBOOK Todo empezó como un juego telefónico para hacer nuevos amigos

hace 10 años - POLICIALES

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Sobre los pasos que se fueron dando hasta llegar ayer a la detención del sacerdote, la Dra. Ángela Eglys Risso Patrón describió: "Mi función consiste en que en el proceso se den todas las garantías constitucionales y lo que establece la Convención de los Derechos del Niño y el Adolescente.


Desde el primer día se trabaja articuladamente con el juez y con la Policía". En ese contexto, relató: "Esto se venía manejando en forma reservada, durante cinco días, hasta que recién ayer (por el martes) se elevó el sumario policial al Juzgado, recién empezó a circular la información y hoy (por ayer miércoles) tomó estado público. Eso también habla de la cautela con la que se ha trabajado, de acuerdo con lo que yo había solicitado en un primer momento". 

Amplió luego: "El menor ya ha sido examinado el viernes por el Cuerpo Médico Forense, que fue la primera medida que ordenó el juez". En cuanto a qué podría suceder en estos días, la profesional mencionó: "Esperamos las pericias psicológicas, y que puedan ser investigados los elementos a secuestrar como computadoras, celulares, como una forma de determinar lo que el menor manifestó en su denuncia", en el sentido de que "existía diálogo (previo al abuso), esa relación de asimetría y que él reconozca su figura de sacerdote que él negaba, hasta que el menor lo termina conociendo personalmente. Es decir que hubo un engaño hacia el menor", quien "siempre dio sus datos" reales. 

Consultada sobre cómo se dio el primer contacto, la Dra. Risso Patrón describió: "Es el menor quien mediante un juego de adolescentes de marcar cualquier número, hasta que termina contestando (el sacerdote), pero siempre haciéndose pasar por otra persona, de otra edad, hasta que logra concretar una cita y es donde el menor descubre quién era". Peligro Acerca del juego de marcar números al azar para hacer nuevos amigos, la titular de los DD.HH., reflexionó: "Es un riesgo de los cuales los jóvenes de hoy en día no lo asumen, no miden las consecuencias. Quieren hacer amigos por todos lados y ésta es una lamentable consecuencia. Pero una vez que él lo conoce empieza el hecho de querer generarle confianza de parte del agresor hacia la víctima. 

El sacerdote conocía a la familia del menor, cómo vivían, y eso también le daba cierta confianza al menor. El sacerdote (que vive en Pampa de los Guanacos, a 140 km del lugar de residencia del menor) visitaba al menor cuando concretaban alguna cita". Al respecto, el menor habría manifestado que los encuentros fueron tres y que en el último se produjo el abuso sexual. l

Fuente y Foto: EL LIBERAL


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