hace 7 años - POLITICA
Tiempo de lectura: 2 minutos, 28 segundosEl contingente de Nación permaneció 20 horas y una noche a bajas temperaturas a 3.000 metros de altura en Catamarca.
Miedo, incertidumbre y rezos en silencio fueron algunas de las sensaciones más duras que atravesaron en medio de la inmensidad de la montaña del Aconquija (Catamarca), a casi 3.500 metros sobre el nivel del mar, la comitiva presidencial varada durante una larga noche de vientos fríos y oscuridad total.
"Fueron momentos de mucha incertidumbre. Dormíamos y comíamos poco, estábamos muy conmovidos. La noche se hizo muy larga, desde las 18 del viernes a las 8:30 del sábado que salió el sol, fue de mucho frío, pero no buscábamos desesperarnos", resaltó en diálogo con EL LIBERAL, el vocero presidencial Iván Pavlovsky, sobre las 20 horas de odisea que vivió junto al secretario privado presidencial, Mariano Lomolino; el jefe de la custodia, Alejandro Cecatti; el responsable de las redes sociales, Isidro Escalante; el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Guillermo Bernaudo; el coordinador de Planeamiento y Gestión de Infraestructura Vial, Eduardo Plasencia, y el fotógrafo David Sisso.
"El capitán del helicóptero, el piloto Hernán Bornices, prendía la calefacción cada dos horas, que duraba apenas quince minutos y hasta que la volvía a prender, nos congelábamos de nuevo", amplió el vocero, sobre la cruda experiencia vivida en la montaña que a cada momento fue seguida con atención por el presidente Macri, quien durante el viernes y sábado, hasta producido el rescate de los tripulantes, estuvo en Las Termas de Río Hondo.
Horas decisivas
En ningún momento los integrantes de la comitiva perdieron la esperanza, a pesar de la poca comida que disponían. "Teníamos un paquete de galletitas que había que distribuirla entre todos, más tres litros de agua mineral y agua saborizada", relató Pavlovsky.
"Los centros de rescate de Catamarca estaban ocupándose del tema nuestro y nos comunicábamos para saber en cuanto tiempo iban a llegar los rescatistas. Todo el tramo del trabajo que ellos hicieron fue muy complicado por la cantidad de nieve que había. Se hundían un metro y medio y se demoraban mucho en llegar adonde estábamos", comentó, en medio de cierta intranquilidad por lo difícil de las tareas. "Se hizo imposible dormir entre el frío, el hambre y no saber cuándo nos podían rescatar", confesó.
"Al día siguiente (el sábado por la mañana, al salir del helicóptero) nos separamos en distintos puntos de la montaña para ver si por casualidad llegábamos a ver a los rescatistas, hasta que finalmente, el secretario del presidente, Mariano Lomolino, los detectó sobre uno de los vértices de la montaña, y cuando vimos la aparición de cinco personas que venían caminando donde estábamos nosotros, sentí que ése fue uno de los momentos más fuertes de mi vida", contó.
"Ellos (los rescatistas catamarqueños) traían bebida caliente y algunas gaseosas, pero fundamentalmente abrigo, porque nosotros habíamos subido al helicóptero con camisa y saco. Por suerte, el personal de la Fuerza Aérea sacó guantes de la valija, medias, buzos, y así pudimos abrigarnos un poco. Nos llevaron y dispusieron el operativo rescate que calculaban iba a ser entre 4 a cinco horas. Decidimos emprender la bajada a pie, y cuando escuchamos el helicóptero, su aparición fue realmente un alivio. Su maniobra fue muy arriesgada y pudo bajar, con comida y bebidas. Estoy profundamente agradecido al personal de la Fuerza Aérea y al grupo de rescatistas", comentó Pavlovsky.
04-06-18. Fuente y Foto. El Liberal.
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