hace 8 años - INTERNACIONALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 58 segundosEl Papa no pronunció el término "rohingyas", la minoría musulmana perseguida en el país. Así se lo había solicitado la Iglesia local ante el malestar que produce entre la población budista.
El Papa Francisco cumplió con lo que se le había pedido: que no pronunciara la palabra "rohingya" en su paso por Myanmar (ex Birmania). Esa minoría musulmana perseguida y masacrada en el país produce irritación entre la mayoría budista. Y la Iglesia local había solicitado al pontífice que no la usara. Pero en su primer discurso, hoy, ante las máximas autoridades del país y diplomáticos sí se refirió al conflicto con los rohingyas al indicar que el futuro de Birmania pasa por "la paz", basada esencialmente en el "respeto de todo grupo étnico y de su identidad".
También exhortó a un "compromiso por la justicia" y un "respeto a los derechos humanos" en un discurso pronunciado ante las autoridades civiles en la capital, Naypyidaw, en el segundo día de su visita a Birmania.
Ante el presidente birmano, Htin Kyaw, y la Premio Nobel de la Paz y jefa de facto del Gobierno, Aung San Suu Kyi, con quienes antes tuvo un encuentro privado, Francisco aseveró que "el futuro de Myanmar debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad".
Un discurso claro y directo del papa a las autoridades, Ejército y Gobierno, para que respeten a todas las minorías, aunque sin citar expresamente como le han aconsejado desde la Iglesia católica local a los musulmanes rohingyas, que no son reconocidos como birmanos y son brutalmente perseguidos en el país, lo que ha provocado un éxodo de 620.000 de ellos hacia Bangladesh.
Francisco continuó su mensaje pidiendo "respeto por el estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cada grupo -sin excluir a nadie- ofrecer su contribución legítima al bien común".
En su alocución en italiano en el Centro de Convenciones en la nueva capital birmana, Francisco aseguró que "en la gran tarea de reconciliación e integración nacional, las comunidades religiosas de Myanmar tienen un papel privilegiado que desempeñar".
Y aseguró en un país donde el budismo es casi una religión de Estado que "las diferencias religiosas no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación".
Francisco aprovechó su discurso ante Suu Kyi para pedir a la pequeña comunidad católica, de cerca 650.000 fieles, que no dejen de "perseverar en su fe y a seguir anunciando su mensaje de reconciliación y fraternidad a través de obras de caridad y humanitarias, que beneficien a toda la sociedad en su conjunto".
28-11-17. Fuente y Foto. Diariopanorama.com
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