hace 8 años - POLICIALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 57 segundosUn par de botines olvidados desnudó el "afer" entre su mujer y el amigo. El trío salió a la calle a las trompadas. Terció la policía, pero nadie denunció.
"Hijo de p..." bramó el defensor de un equipo amateur del sur, al retornar a su casa por los botines y sorprender a su bienamada (léase, concubina) a los besos y arrumacos con el mediocampista y hasta allí, amigo de juego y tercer tiempo. Al mejor estilo Icardi-Wanda y Maxi López, o más aquí en el Cono Sur, Tuzzio y Ameli, el culebrón santiagueño tuvo de protagonistas a un futbolero de 38 años, su mujer de 35 y el "tercero" en discordia, de 20 y pico.
La pareja reside en la ciudad Capital.
Previsible a más no poder por sus horarios, el defensor se despidió de su concubina a los besos.
Los Cardozo
"‘Voy a la cancha; vuelvo a la noche y vemos para dónde salimos", habría sugerido el hombre, previo a ascender a su motocicleta rumbo a la cancha en Los Cardozo; bien al sur.
Había transitado los primeros kilómetros cuando advirtió que no llevaba los botines. Fanático de los suyos, el jugador emprendió el regreso a su hogar.
¡Oh casualidad!, a 30 metros divisó en la vereda una motocicleta que le resultó familiar. Asumiéndola descansando, no golpeó la puerta para no despertar a su mujer. Utilizó sus llaves y enfiló derechito hacia el living en busca de los botines.
El "tercero" en duda
El sorprendido fue él, ya que ella se encontraba a los besos y caricias con el mediocampista, cuya presencia estaba en duda, ya que arrastraba varias lesiones.
Sin pedido de explicaciones, el recién llegado fue directo al compañero y lanzó algunas trompadas que le pasaron rozando.
Un segundo intento hizo blanco directo en el mentón del "amigo". Como la dama estaba en el medio, los tres terminaron en el piso. Así, el bochorno de tres rápidamente alcanzó ribetes policíacos, ya que todos salieron a la calle a trompadas y griteríos.
"Hinchada pública"
Despojados de toda cordura, el asumido engañado cargó más duro contra el "amigo" y descuidó a la mujer, la cual aprovechó para pedir auxilio.
Cual la hinchada en la Bombonera, varios vecinos observaban asombrados el "espectáculo" callejero.
Más furioso y recargado, el dueño de casa tomó a patadas la motocicleta del tercero, mientras éste observaba desde el piso.
Arribó un patrullero y el trío fue obligado a sosegarse, bajo advertencia de que el viaje directo, sin escalas, sería una comisaría. Y de allí, acabarían paseándose, esposados, por Tribunales.
En un segundo de lucidez mental, el defensor tragó saliva y la cordura doblegó al "macho" herido en su orgullo. Ordenó a su mujer entrar a la casa y nadie formalizó denuncia.
27-03-17. Fuente y Foto. El Liberal.
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